Isla Negra 3/116
Casa de
poesía y literaturas.
Octubre 2007-
suscripción
gratuita. Lanusei,Italia. Dirección: Gabriel Impaglione.
Publicación
inscripta en el Directorio Mundial de Revistas Literarias UNESCO
Luis Bolaños
Amanecer:
Panal de seda,
Capullo que contiene la semilla del sol.
Elsa Fenoglio
Haedo, Argentina
De
agua
Pertenecemos
a esa peregrina ola
que se diluye
sin golpear los acantilados,
que agoniza
en la espuma débil
sin lamer las playas.
Pudimos salvarnos
de mareas asesinas
a despecho de silencios.
Pudimos huir
de remolinos ardientes
a pesar de la ignorancia.
Fugitivos de la correntada
hemos escondido con cautela
algunas piedras
(las efímeras arenas nos duelen)
para labrar en ellas
un breve relato del caos.
Porque no somos de olvido
sino de agua
que lleva y trae
de agua que en su devenir
ciñe y gasta
Y porque somos de agua,
no de olvido,
la piedra será horadada.
Gloria Young
Panamá
Estos pliegues de vida
Estos pliegues de vida
colgados a los huesos
esta cintura aún visible
donde te aferras
a ratos
estos muslos anchos recios
que trotan tus espacios
esta cadera ahuecada
estuche para tus manos
estas piernas que te asfixian
con nudo de terciopelo
desde la oscura garganta
hasta el fuego
-tierno
mástil
que trastorna los sentidos-
estos pies que te caminan
estas manos que te hurgan
esta mujer que te quiere,
aquí
en el cuarto imperfecto.
Paulina Vinderman
Buenos Aires, Argentina
En el sueño esperamos un barco.
Tomamos un jugo de sabor a maní, sobre una
mesa que cojea.
La angustia crece con la tarde
y una mujer no hace más que escribir,
concentrada sobre un cuaderno infantil, lo que
sucede.
Todo en el sueño es inquietud,
un túnel borroso hacia la mañana y la
llamada inaugural desde los muelles. Nada tan
importante como esa función, pienso en el sueño:
anotarlo todo, todo, hasta la exasperación - mi mirada turbia,
las correas gastadas del bolso en un rincón de
la habitación-.
Acaso veo -en el sueño y despierta-
como me fragmento y a la vez me congelo, en una
imagen sin otro esplendor que sus leyes geométricas,
un mundo en donde la mujer
no levantará los ojos para ver mi terror
convertido en guirnaldas de despedida
o en plegarias. Un lugar que usa la pasión como
un objeto movible -un cielo abierto, lechoso-,
una frontera.
Hamlet Lima Quintana
Morón, Argentina, 1923-2002
Cielo blanco
No
veo el cielo madre, sólo un pañuelo blanco
no
sé si aquella noche yo te estaba pensando
o
si un perfil de sombras me acunaba en sus brazos
pero
entré en otra historia con el cielo cambiado.
No
me duele la carne que se fue desgarrando
me
duele haber perdido las alas de mi canto
las
posibilidades de estar en el milagro
y
recoger las flores que caen de tu llanto.
No
quiero que me llores, mírame a tu costado
mi
sangre está en la sangre de un pueblo castigado
mi
voz está en las voces de los "iluminados"
que
caminan contigo por la ronda de Mayo.
No
quiero que me llores ahora que te hablo
mi
corazón te crece cuando extiendes las manos
y
acaricias las cosas que siempre hemos amado
la
libertad y el alma de todos los hermanos.
No
sé si aquella noche amanecí llorando
o
si alguna paloma se me murió de espanto
la
vida que ha esperado tanto
es
el cielo que crece sobre tu pañuelo blanco.
No
quiero que me llores, mírame a tu costado
mi
sangre está en la sangre de un pueblo castigado
mi
voz está en las voces de los "iluminados"
que
caminan contigo por la ronda de Mayo.
Venezuela, 1952
(Oh,
Infieres,
Que nuestra [aparencial]
Independencia se debió
A un grupo de «próceres»:
Esos, cuyas figuras impresas
En los billetes esconden las espadas
Con las cuales cometieron los crímenes
Que les merecieron el honroso y
valientemente
Ganado calificativo de genocidas.
Historia,
Con cuánta imprecación
Tu prestigio has edificado.
Historia,
La del infeliz territorio
Que habito por virtud del Azar Cósmico.
Carla Andrade
Brasil
Seis e meia
Greve de lírios
vi no seu olhar
saíram todos
no céu,
nuvens pasmas
foram incendiar.
De: Conjugação de Pingos de Chuva- LGE Editora, Brasília, 2007- Envio Carlos
Machado. Poesia.net
Villa María, Argentina
Carta primera
Desciende
desde el alma antigua de la tierra
la redondez de un dios
hay bocas que esperan la sonrisa
con los ojos cerrados
y sin embargo esperan
la tarde en su altar
sostiene flores
por lo demás
en ocres melodías
se aquieta el templo
y es silencio
la gravidez de un beso
la mano espaciosa
de un sediento
y el día que sin saber
se va
entre otras cosas
no sé si la mañana
es un refugio
o una lanza de cielo
que te quema.
Rolando
Revagliatti
Buenos
Aires, Argentina
Octava
internación
Muy delgadita, parece púbera, y sin embargo, es mayor de edad. La madre
la visita los miércoles, le lleva galletas de sémola y desodorante, ropa y la
TV Guía, y cincuenta centavos de austral para que se compre una gaseosa en el
bar de la clínica. Deambula por los corredores, va al parque, juega en la única
hamaca y en verano, cuando hay agua limpia en la pileta y sol, se pone la malla
y se sumerge. Esta es su octava internación. Conversadora, en un estilo a
borbotones; simpática y con una voz que si gritara, fácilmente llegaría al
chillido. Si se la mira con persistencia, simula vergüenza: agacha y gira la
cabeza, revolea los ojos, masculla y cuando uno sigue de largo, se recobra,
contesta, inquiere sobre algún profesional que la haya atendido en otra época (“¿Hace mucho que no la ve a la licenciada
María Eugenia?”) o sobre el signo astrológico de una mucama de la tarde, o
induce a evocar cómo era la institución antes de las recientes modificaciones
edilicias. A veces, correteando se aproxima y descerraja: “¿Me da plata?” Se esfuma su ingenio cuando ceden las aristas
deliroides y el cliché; se agazapa y desconoce pretéritas familiaridades.
Todavía no está por irse de alta. En la última salida hirió a su
hermanito. Con un sacacorchos lo atacó delante del padre, quien a su vez la
golpeó con los puños. Ella no menciona el episodio, desestima los moretones e
insiste en interrogarme sobre asuntos fuera de lugar.
Ulises Varsovia
Chile
Pablo (Homenaje)
1.
Pablo
Pablo las iniciales dormidas
de todos los idiomas terrestres
abriendo sus torrenciales labios,
Pablo la imbricación de sílabas
castalienses saliendo del agua,
desprendiéndose del firmamento.
Pablo las lenguas elementales,
Pablo la rememoración del habla
arrancada de su undívago sueño,
dispersa, sepulta, discontinua
en el musgo, en la piedra, en el viento,
en la raíz de la húmeda espesura.
Pablo artífice y sacerdote,
Pablo primordial alfarero
del barro de palpitantes lenguas,
Pablo sacudir las cráteras,
verter las ánforas de arcilla,
y oir su rumor de fuego arcaico,
escuchar su muchedumbre de alas
derramarse en idiomas primordiales,
cantar en las lenguas de la tierra.
Pablo supremo arquitecto del habla
superponiendo su voz profética,
elevando de agua, polvo y pedernales
su bastión, su sólida morada.
Pablo regresar al firmamento,
Pablo hilar los números del cosmos,
y reproducir su música eterna,
arrancarle al sumo misterio astral
su armonía prístina tintineante,
la primera luz hecha canto.
Adonis,
Ali Ahmad Said
Siria, 1930
Salmo
Le creo al viento un pecho, una cadera sobre la que apoyarme. Creo al rechazo
un rostro que con el mío comparo. Me sirvo de las nubes cual cuadernos y tinta.
Lavo la claridad.
El
cielo tiene lóbulos que corto, y las lágrimas, hojas sobre las que yo escribo,
las amapolas, galas que me visten, y los pinos, cintura que me ríe. Sin
encontrar a nadie a quien amar, ¿es demasiado, muerte, que me ame a mí mismo?
Me
auto-acuno. Mis senderos yo creo de mis dedos y dispongo el espacio en
circular, lo mismo que mis ojos. Invento un agua que no me sacie nunca. Igual
que el aire soy, sin leyes qué acatar. Creo un paraje donde convergen infierno
y paraíso. Invento otros demonios con quienes yo compito en carreras y
apuestas.
De la
Antología "Canciones de Mihyar el de Damasco".- Traducción del árabe por Pedro Martínez Montávez y Rosa Martínez Lillo
Carlos Drummond de Andrade
Brasil
procura da poesia
Não faças versos
sobre acontecimentos.
Não há criação nem morte perante a poesia.
Diante dela, a vida é um sol estático,
Não aquece nem ilumina.
As afinidades, os
aniversários, os incidentes pessoais não contam.
Não faças poesia com o corpo,
esse excelente, completo e confortável corpo, tão infenso à
efusão lírica.
Tua gota de bile,
tua careta de gozo ou de dor no escuro
são indiferentes.
Nem me reveles teus sentimentos,
que se prevalecem do equívoco e tentam a longa viagem.
O que pensas e sentes, isso ainda não é poesia.
Não cantes tua
cidade, deixa-a em paz.
O canto não é o movimento das máquinas nem o segredo das casas.
Não é música ouvida de passagem: rumor do mar nas ruas junto à linha de espuma.
O canto não é a
natureza
nem os homens em sociedade.
Para ele, chuva e noite, fadiga e esperança nada significam.
A poesia (não tires poesia das coisas)
elide sujeito e objeto.
Não dramatizes, não
invoques,
não indagues. Não percas tempo
em mentir.
Não te aborreças.
Teu iate de marfim, teu sapato de diamante,
vossas mazurcas e abusões, vossos esqueletos de família
desaparecem na curva do tempo, é algo imprestável.
Não recomponhas
tua sepultada e merencória infância.
Não osciles entre o espelho e a
memória em dissipação.
Que se dissipou, não era poesia.
Que .se partiu, cristal não era.
Penetra surdamente
no reino das palavras.
Lá estão os poemas que esperam ser escritos.
Estão paralisados, mas não há desespero,
há calma e frescura na superfície intata.
Ei-los sós e mudos, em estado de dicionário.
Convive com teus poemas, antes de escrevê-los.
Tem paciência, se obscuros. Calma, se te provocam.
Espera que cada um
se realize e consuma
com seu poder de palavra
e seu poder de silêncio.
Não forces o poema a desprender-se do limbo.
Não colhas no chão o poema que se perdeu.
Não adules o poema. Aceita-o
como ele aceitará sua forma definitiva e concentrada
no espaço.
Chega mais perto e
contempla as palavras.
Cada uma
tem mil faces secretas sob a face neutra
e te pergunta, sem interesse pela resposta
pobre ou terrível, que lhe deres:
Trouxeste a chave?
Repara: ermas de
melodia e conceito,
elas se refugiaram na noite, as palavras.
Ainda úmidas e impregnadas de sono,
rolam num rio difícil e se transformam em desprezo.
María del Carmen Espósito
Buscar la silla
Buscar la silla
fue buscar la noche
y el arrepentimiento.
Descalza la silla
la fracción de minuto
que hizo estallar
la flecha y el arco
a un mismo tiempo.
Silla del encuentro
con un silencio
de sillas despojadas
mientras el 2 x 4
lastima las cutículas
y las uñas desgarran
la esterilla
que no puede más de ser
silla desde el patio
plano de la soledad
tránsito a los abismos.
Floriano Martins
Brasil
8
Iluminados los cuerpos, a leerlos convidado
fui.
Traje conmigo un rabino y la duda acerca
del origen de la caída. El dolor nos abandona
en la medida de la gloria de su rastrojal
solemne.
Estamos aquí para el infierno y no hay medidas
para su vaticinio. Cuando mucho acentuamos
el propio fin, deseado con oculta precisión.
No nos libera el deseo de algo que sabemos.
Cuerpos sangran y fulgen y gozan y se abisman.
Nada puede el dolor
de uno contra el altar de todos.
Daniel Alejandro Gómez
Argentina (reside en España)
Cuando Babel atracó
en el puerto de
Buenos Aires
pues,
han derramado su bondad,
omnipotente,
en una tierra,
de
infinitas y agachadas geografías;
el trigal y el maizal,
como los templos
del pan de oro,
el pan de las proas hambrientas
que hundieron el ancla
de Ulises
en el Plata.
Patria, crisol de mares,
de caballadas corajudas,
de lanzas
cubiertas
en la SANGRIENTA… libertad:
de héroes y padres
bendecidos
en los rojos sacramentos
del sable y de las espuelas.
ARGENTINA.
Proas
y héroes
fundaron
tus mástiles de cielo.
celestes y blancos
…como un cielo,
izándose en el cielo…
Arco iris de razas
náufragas,
cuando los náufragos de corazón
hundieron su ancla
en las
aguas del inca,
en el gran río
de
cobre y de azúcar.
y criollo,
en el que,
AUNQUE SE QUIERA OLVIDAR,
aunque se
PRETENDA
olvidar,
los
barcos
atracaron
el hambre y la sed:
en el puerto de Buenos Aires.
Y todavía esos náufragos
siguen alimentando,
a las tierras del inca;
y entregan a los huesos indios
sus huesos,
que
vinieron del mar….
Cuando
Babel
atracó
en el puerto de
Buenos Aires.
Andreia
Leal
Minas Gerais, Brasil
Anjos
Anjos caem do
céu
:
negros
brancos
pardos
amarelos
e
anunciam
:
no céu
na terra,
todos filhos de Deus!
Indran Amirthanayagam
Sry Lanka
Cama de hospital,
un niño
se recupera
de las heridas,
atendido ahora
por los médicos
y su tío.
De vez
en cuando
marca el celular
de sus papás,
dice que
sanará
y volverá
a Yala
para pedir
a los elefantes
y los pájaros
que busquen a
Appa y
Amma.
Ese que va por esa casa
muerta
y que en la noche por la
galería
recuerda aquella tarde en que
llovía
mientras empuja la pesada
puerta,
ese que ve por la ventana
abierta
llegar en gris como hace
mucho el día
y que no ve que su melancolía
hace la casa mucho más
desierta,
ese que amanecido, con el
vino,
se arrima alucinado al
mandarino
y con su corazón lo va
tanteando,
ese ya no es, aunque parezca
cierto,
es un Manuel Castilla que se
ha muerto
y en esa casa está
resucitando.
Cuba
Entonces
al sonido de una vieja guitarra
que tu voz tachando mis adjetivos.
Ahora yo sabría
cómo lucrar
en el comercio de tus caderas,
tocar fondo en las aguas del miedo.
Pero entonces,
entonces solo eras
la novia de mis ojos.
Ya te digo
que eran los años felices,
y ahora que llega el poema
con su ruido de metáforas y hundimiento
y escombros como pedazos del alma,
pienso que en verdad
era bello verte llegar,
amor y otoño,
con tu saya corta de flores
aunque perdiera mi ortografía
y los acentos se cayeran de la pizarra.
Evgueni Evtuchenko
Siberia-1933
Déjalo..
Déjalo...
Todo es fantasmagórico:
la oscuridad de las ventanas empañadas
y la nieve escarlata entre las luces rojas de los coches.
Déjalo...
Todo es fantasmagórico
como en un jardín en marzo envuelto en niebla,
sin hombres ni mujeres,
sino sólo con sombras de hombres y mujeres.
Déjalo...
Estoy cerca de un árbol,
en silencio, sin engañar a nadie,
miro las luces dobles de los faroles
y toco levemente,
pero sin romperla,
una fina estalactita
que envuelve con su hielo a una rama.
Déjalo...
Acaso en un tranvía, saltando soñoliento,
y en cuyas ventanillas
Moscú salta sin vida,
tú, la mejilla apoyada en tu mano enguantada en
[manopla infantil,
me recuerdes con rabia femenina.
Déjalo...
Un día serás una mujer
cansada inteligente,
hambrienta de palabras de consuelo y de caricias.
Llegará el mes de marzo
y algo un muchacho te susurrará
y la cabeza te dará vueltas con pena.
Déjalo...
Que esto te cueste tan caro como a mí.
No vayas con él por el hielo de marzo,
no le pongas
en sus hombros tus manos inseguras
[como yo no te las pongo ahora.
Déjalo...
No creas, como yo no creo,
en una ciudad fantasmagórica,
porque, si no,
volviendo en ti,
sentirás horror del vacío.
Di “Déjalo”
bajando la cabeza,
lo mismo que yo
te digo ahora
“Déjalo”.
Adriano CorralesCosta Rica
La diferencia
entre poeta y comediante
consiste en que
el primero
no se inclina
para recibir el aplauso
Francisco
de Asís Fernández
Granada,
Nicaragua
V
La tristeza no tiene fin.
La tristeza mira por los ojos y habla por los
labios,
ve sin disfraz el mundo que se realiza con
lágrimas.
El dolor interior debe salir a la superficie
para que crezca como un tallo íntimo,
aunque la flor cuando se abre siempre queda
presa del tallo
y con un pétalo ve el amor y con otro la tristeza.
La soledad te hace respirar igual que la
tristeza.
En la soledad se tienen pensamientos primitivos
y salvajes
como los sacrificios humanos.
La soledad tiene el poder y la fuerza de una
bailarina de Degas
y doma los acordes robustos de un piano tocado
por el alma.
En la soledad observo el cielo y busco las
estrellas,
doy pasos con los ojos vendados frente al
precipicio,
soy un mortal equivocado en el lecho del río
con anguilas y cangrejos saliéndome de los
ojos.
Siento que la vida que me queda no me deja
tiempo para nada:
ni para las mujeres inteligentes y divertidas
que sustituyen la verdad,
ni para el impulso de la naturaleza,
ni para experimentar cosas que solo se sueñan.
Tengo que confesar que en mi corazón
ya no encuentro verdades evidentes.
Con el rostro bañado en lágrimas
tengo que aceptar que he malgastado mi vida
creyendo en las ideas.
Ahora empiezo a desaferrarme de las ilusiones,
a entender por qué mi vida no alteró el orden
de la naturaleza.
¿Es despreciable el mundo?
Solo los jóvenes y los enamorados cambian el
mundo.
En la soledad observo el cielo y busco las
estrellas,
los astros te enseñan la virtud de la maldad,
la maldad de la virtud y que la libertad
aterra.
¿Saben de libertad los moralistas?
Me angustia pensar que lo único que tiene
sentido en el mundo
es el
movimiento de los astros.
Argentina
Las
palabras
las medulares las que están de moda las huérfanas las que
comprometen las familiares las que me sentiría tan ridículo las vanidosas las
que te incorporan las iracundas las que balbuceara en el primer café las
beligerantes las de despedida las que después harán que me arrepienta las
conciliadoras las de la entrega las suspicaces las que se me enfriaron en la
boca las equivocadas las que no debí callarme las irreflexivas las que se
desflecaron en murmullos las epidérmicas las que tienen hueso las codificadas
las que te descolocan las sustituidas las que prevalecen las inusuales las que
se repiten las susurradas en un micro las dulces y las ásperas las que te
convocan las cortantes las que suturan las que me reivindican las lúdicas las
que te reclaman las compartidas pero por sobre todas las que húmedas afloran a
los ojos
asediando impotentes lo inefable
cuando somos
uno
César Espino Barros
España
tangerine dream
oquedad de cáscaras
cuyo fruto
agridulce y jugoso
un ser invisible
encadenado a un árbol
asimiló con pulcritud
y las tornó
esperas vanas
objetivos absurdos
noli me tangere
caperuzas
y origami
De: automat(apresurado)- poemas
2005
Santiago del Estero, Argentina
El perfume ya se fue
en alas de la insensible ausencia,
sin embargo quedó el lapacho de tu voz,
que
nos trae el recuerdo como notas
cada vez que regresas
por el alegre sonido de la lluvia.
Hoy despierto a la memoria
que te guarda como un símbolo
en medio del bosque azul adonde moras,
y tomo la voz encendida
para decirte,
desde este lado de la sombra,
que celebro tus pasos por los días
en esta tierra, que sin cesar te nombra
España
Lo tenía guardado
Tenía guardadas
rosas blancas de versos,
jardines de cuidados perfiles.
Tiempo sin tiempo
y un corazón sin definir.
En un cajón,
en carpetas inconformistas,
vibrando,
en la palabra transparente y comprometida.
Buscaba
un destino de amor.
Palabras en una página
y el vaivén de lo que no termina,
abren caminos entre cuerpos.
El otro
(Enero
1, 1959)
Nosotros, los sobrevivientes,
¿A quiénes debemos la sobrevida?
¿Quién se murió por mí en la ergástula,
Quién recibió la bala mía,
La para mí en su corazón?
¿Sobre qué muerto estoy yo vivo,
Sus huesos quedando en los míos,
Los ojos que le arrancaron, viendo
Por la mirada de mi cara,
Y la mano que no es su mano,
Que no es ya tampoco la mía,
Escribiendo palabras rotas
Donde él no está, en la sobrevida?
De: Vuelta de la antigua esperanza, 1959
David Cortés Caban
Puerto Rico
Padre
toda la noche ha estado nevando
Despiadado ha sido este inviemo
Imposible llegar a esta ciudad
Yo no hago otra cosa
que contemplar las calles iluminadas
con tanto esplendor
Tanta luz contra la oscuridad que me habita
No encuentro sus pasos
bajo un cielo de estrellas tan altas
Enfermo de sol y del río que me lleva
contemplo esta nieve caer
con la oscura conciencia
del que ha mal gastado su tiempo
parado en las esquinas de las calles
mirando cómo pasa la vida.
De Ritual de pájaros
Rosa Silveiro
República Dominicana
Interior
En mi interior hay un torrente extraño,
caudal que conduce a ninguna parte,
recodo de mis piedras y cangrejos,
de mi cuerpo triste,
de esta piel cansada
y de estas piernas que se niegan a sí mismas,
que se arrojan sin temor a la corriente
y se entierran en el fondo como un ancla.
En mi interior hay humedad que no me moja,
hay torpeza, hay basura,
hay una barca que perdió sus remos
y un mar en el que no desemboco nunca.
Guadalajara, Jalisco- México-1970
Nada habla de que me ames
Nada habla de que me ames.
Pero hay una lluvia que espera
dividirme en gotas
sobre tus muslos
plegada entre los dedos del aire
con ojos de ausencia.
Equivoco mi rumbo siempre a tu costado.
Ciérrame el camino.
quiero tapiar - hoy sí - ventanas y puertas.
quiero mantener mis pies sobre la noche.
Inventarte.
Nada habla,
nada,
de que me ames. Si el dolor no se metiera en el muro
Mexico- 1903-1950
Nocturno de la estatua
Soñar, soñar la noche, la calle, la escalera
y el grito de la estatua desdoblando la esquina.
Correr hacia la estatua y encontrar sólo el grito,
querer tocar el grito y sólo hallar el eco,
querer asir el eco y encontrar sólo el muro
y correr hacia el muro y tocar un espejo.
Bailar en el espejo la estatua asesinada,
sacarla de la sangre de su sombra,
vestirla en un cerrar de ojos,
acariciarla como a una hermana imprevista
y jugar con las fichas de sus dedos
y contar a su oreja cien veces cien cien veces
hasta oírla decir: «estoy muerta de miedo».
De Nostalgia de la muerte
Juan José Ceselli
Argentina-
1909-1982
Convoco al demonio
y rezo. Señales cabalísticas me orientan. Alguien avanza equívocamente
pesado de infancia, apartado de la vida, los bordes del retorno en una herida
blanca. Y arranco con un solo golpe de hacha toda la tristeza. Es que no existe
ser humano que pueda gozar en la vigilia como en el sueno de los excelsos
horrores del crimen y del incesto.
Así pude poseerla hasta los más depravados confines de su belleza.
Unidos en la culpa, ella me consolaba diciéndome que sólo era un hechizo
mientras yo, acorralado, jadeante, listo para caer vencido me despertaba para
no morir.
de "La selva 4040"
Marcos Silber
Buenos Aires, Argentina- 1934
Muchachas
Ya se
oían antes
que el
tiempo comenzara a contarse.
Cantaban
desde antes
que la
palabra árbol piedra noche.
Se oían
desde antes
que los
abuelos de los abuelos,
el
cuerno anunciador de tormentas
y antes
de la cacería
relatada
en las pizarras de la caverna.
Vienen
con navíos de antes del agua
van
hacia la tarde que será todas las tardes.
Cantaban
cantan la vida
las
muchachas de las sombras en flor.
Rodolfo Alonso
Buenos Aires, Argentina- 1934
Oyendo a Gilgamesh
¿Cómo a una roca, el envión
del mundo va a pulirme,
ceñido por la música
que moderan los astros?
Brasil
Lamento do Pajé Urubu-Kaapor
antes
de desaparecer
no
túnel
das nuvens
chega o vento
a caixa do céu
se abre
a
estrela
no olho às
vezes
é o
coração que bate
estou sozinho
no topo
dos hemisférios
Gabriela Piccini
Misiones, Argentina
Underware
No todos
los cuerpos son iguales
(donde
algunos tienen el tacto
otros
tenemos la memoria)
por eso
un hombre pidió hablar.
de
lugares que son ningunaparte,
de las
curiosidades del lenguaje,
y de
unas bolsitas de nylón
que se
venden en Foz.
Saldo y
contraflor al resto!
le vi la cicatriz.
Al
costado de la cara
una
marca, quizá,
de un
gesto insolidario
Se puso
una sonrisa en el sombrero
y como
un tirano
me tapo la luna
Como un sabio
me dejó partir
( A
veces los cuerpos se parecen
-
reconocen –
aunque
yo no tenga cicatrices en la cara)
Edgard
Ramírez
La Aguada, Puerto Rico
Amanecer de Navidad...
Acude el Perfecto
sin mancha
al que nunca un rictus de desidia
o enojo traspasó la cara, eterna
sonrisa,
pie fiel a los elementos mas
elementales.
Aquél a quién nuestros antiguos de
seguro conocieron.
Muchacho de bahía salada.
Muchacho hijo de la mar
redentora de las soñolientas islas.
Acude el que siembra lirios en la
orilla del estertor marino,
el precursor del rayo lunar sobre
la espuma
cuando camina las olas cercanas.
Aquel que juega en el bolsillo
con los vientos revoltosos
y su romántico aliento de salinas.
Sí, con el primer grito de los
peces
el natural amigo de las palmas
el primero hendiendo la mañana:
a traernos flores, a cambiar
bombillas muertas,
a componer la cerradura en la
ventana;
cálido río de asustadas sonrisas,
que pasando enmudece,
los negros mozambiques, el vocerío
-que de pronto se hace intolerable-
el clamor que inundara el caserío.
Casi inadvertido, el querube pasa.
Helado quedo, ante tal aparición de
vida,
-la soledad olvida que vivo y
siento-
mientras contemplo veloz el nuevo
día,
inaugurando la locura del absurdo
de aquel inhóspito mandala.
Desaparece. Sólo un olor a nardos
chamuscados. Desgracia.
Colores sin pintor, palabras sin
escriba.
Se esfuma. Libre,
en el rubor de arena y olas.
Inasible deja caer el cielo una
sonrisa...
un coco que rueda y se apaga entre
las cañas.
Luego la enardecida
muchedumbre,
de la común mañana, con alaridos me
reanima
y salgo entre el crujir de vidrios
y metales,
en un halo de humeante claridumbre
mientras la casa como una llaga
aúlla entre furiosas llamaradas.
Brasil
Terráqueo
Armado da palavra
Nesse meu pronunciar
Falo-lhe da paz
Do desarmamento nuclear
Louca corrida armamentista
Repúdio aos belicistas
Que nos querem exterminar
Humanidade ameaçada
Procriação coagida
Só pra lembrar Hiroshima
É míssil de médio
E longo alcance
Sempre com chance
De nos acertar
Usinas atômicas
Gases poluentes
Somas astronômicas
Lixos latentes
Paga o contribuinte
De maneira arbitrária
Toda essa parafernália
El cautivo de Til Til
Por
unas pupilas claras
que
entre muchos sables
viera
relucir;
y
esa risa, que escondía
no
sé qué secretos,
era
para mí.
Cuando
altivo se marchó,
entre
sables de alguacil,
me
nubló un presentimiento
a
verlo partir.
Dicen
que es Manuel su nombre,
y
que se lo llevan
camino
a Til Til;
que
el gobernador no quiere
ver
por la Cañada
su
porte gentil.
Dicen
que en la guerra fue
el
mejor, y en la ciudad
lo
llaman el guerrillero
de
la libertad.
Sólo
sé que ausente está.
Que
lo llevan los soldados;
que
amarrado a la montura
la
tropa lo aleja
de
su general.
Sólo
sé que el viento va
jugueteando
en sus cabellos
y
que el sol brilla en sus ojos
cuando
lo conducen
camino
a Til Til.
Dicen
que era como un rayo
cuando
galopaba
sobre
su corcel,
y
que al paso del jinete
todos
murmuraban
su
nombre: Manuel.
Ya
no sé si volveré
a
verlo libre y gentil;
sólo
sé que sonreía
camino
a Til Til
Gabriela Mistral
Chile, 1889-1957
Luz de Chile
¿Qué tendrán las piedras pardas
y los pedriscos y el légamo
que al más cascado lo llevan
alácrito de ardimiento?
Es como que el Valle hace
de camino y de viajero
y nos lleva liberados
de jornada y de aceceo.
La luz viva travesea
a donaire y devaneo
y da mirada de amante
rica de descubrimientos.
Prendidos a lo que amamos
vistas ni aromas perdemos
y por la luz que tuvimos
de muertos seguimos viendo.
Hermana loca la Ruta,
Madre Luz y Padre el Viento,
y tu Norte aventurero
no me faltéis que voy sola
con un huemul y un pergenio.
Lleva un lindo trotecito
el ciervo en Abel contento
y el Valle se nos anima
de sus locos corcoveos.
Por fin la sonrisa sube
al indio en corto chispeo
y a los tres ya no les pesa
el mundo que recibieron.
La luz del Valle Central
es la que nos da ardimiento,
hace ver el maizal
en muchachada que danza
y las melgas de frijoles
son un baile de muchachas.
Ella muda el nisperal
en cargazón de luceros;
de la higuera hace matrona
inmóvil por regadora;
de cada piedra hace otra
que es Reina y camina...
Mairym Cruz-Bernal
Puerto Rico
Poema enloquecido
quieres que hable del ángel perdido
entre mis muslos
no te voy a hablar
ni de la insinuación de las nalgas
como gemelas del juego
o cierta humedad distintiva que
lubrica el caminar
quieres que hable de ti
cómo creces en mi vientre
cómo llenas mi útero, si acaso lo
llenaras
cómo crees que soy yo la vuelta
loca
tabula rasa por donde comenzar a
poseerme
cariño
flotas
nada más sé de ti que una manera
íntima de flotar
subes te
encaramas
conviertes el aire en un animal
espeso y rugiente
quieres que te diga de cómo
comienzan las cosas
de cómo acumulo de cada hombre una
perla
y no me lleno de nostalgias
en el lago Ohrid
una familia inventó sacarle escamas
a los peces
formar una nueva perla
ahí junto a nancy la perla de Cuba
me compré mi collar de tres filas
y un broche de filigrana
quieres que te diga que tipo de pez
eres
cómo compara el tamaño de tu pene
a mis 17 años en el Audubon Park
frente a Loyola
un hombre alto rubio
se desprendió de su pene
lo puso frente a mis ojos
y me dijo
how do I compare with a Latin man
yo lo miré
acababa de correr 45 minutos por la
pista del parque
sudada incrédula
anonadada
me levanté y me fui a mi cuarto
quise irme de todo aquello
irme del mundo
a mis 17 años espantada
creíste que me ibas a asustar
tiempo después fregué tus platos
para ti y tu familia, no la mía
hice tantas cosas
porque una siempre piensa que él
no puede resolvérselas solo
asi es la cosa
quieres que te diga porqué no estoy
casada
porque mi cama es de seda
me hago el amor con uñas brillantes
y pétalos de cristales
quieres que acepte así de fácil
tu propuesta de compartirte con
otra mujer
pero yo sé decirte adiós
despertarme en el frío de otro país
siempre frío
acostarme contigo y volverte loco
y al otro día, cuando me buscas
decirte
lo siento, no me acuesto con el mismo hombre dos veces
y verte abrir los ojos ante el tren
que ya viene
eso fue en Santiago
y así se llamó el último hombre que
supo bien sobre mi cuerpo
quieres que te diga qué número de
mis 77 amantes haces tú
pero yo llego a la esquina de la
calle aquella
te beso estrujadamente frente a las
rejas altas del cementerio
me adulteras
llueve torrencialmente sobre las
lomas borinqueñas del Viejo San Juan
y mi trajecito negro se enchumba
regreso a mi casa y otro hombre
duerme
no encuentro cómo lavar mi trajecito
negro
y lo veo brillar sobre el perchero
gotitas de cristal azucarado tan
lleno de besos
ya no sé la cara que tienes
has muerto muchas veces
te cambié de rostro para que no envejecieras
vuelves a morir
y un niño ahora me ama
yo quisiera hablarte de cómo yo
también le amo
y sueño con el ángel perdido entre
mis muslos
agacho mi cabeza
huelo a él
desparramada en los cristales de
sus piernas
lagrimitas de poros en la desnudez
trigueña
no quieres que te diga que te he
traicionado tantas veces
que te he mentido
que he contado uno a uno tus cordales
nada te voy a decir
nada sabrás en verdad de mi
inocencia vulgar definitiva
porque te he sobrevivido
y esa es suficiente recompensa
Oscar Navarro
Mendoza, Argentina, 1969
Tren
un tren pasa
los otro no
las autopistas gimen
piernas de mujer
corazón mustio
alegría aletargada
rústico soñar con lo imposible
diamantes en órbita tus ojos
raíces cítricas mis brazos
caricias de fantasma
sólo un tren pasa
los otro no
corazón mustio
mente ávida
cuerpo instante
piernas de varón
paladas de palabras
escombros no disimulados
éxtasis de estorbo puntiagudo
tristeza triangular
teléfonos celulares clausurados
alquimia rota
ternura snob
paréntesis uno
paréntesis dos
siempre un solo tren pasa
los otros no
Alberto E. Gonzales Alcántara
Perú
Tú no perteneces a este tiempo
El viento ya se encargó de llevar tus cenizas
A todos los puntos de la tierra.
La que me acompaña lee con angustia y con calma
Con pasado y con piel
Amante de mi gastada suela
De mi turbulencia de versos.
No pues Débora
Neruda no es Lapidot
Y ese manjar oriental ahora se sirve en la mesa de mi
casa.
Infinitos el agua el aire el fuego y la tierra
Trapos que visten de gala a los ojos de este tiempo.
Todo ha cambiado Débora
Todo
Si tan sólo encontrase una raíz de tus cabellos
Volverías a ser piel y voz.
Hoy mi casa es un canto que vive en mi pecho
Que recibe las manos de mujeres sin patria
Y el monte Efraín es un lugar donde ahora el rojo es aun
más intenso.
Andityas Soares de Moura
Brisa
surgiu
e foi como um raio
um golfo
um sopro de estrelas
tritões azuis
no filtro de barro cotidiano
relicário de
nossas
mágoas
maravilha de
abençoar teu
sono com um
cobertor a mais
Na noite fria de novembro.- Envio Carlos Machado,
poesia.net
María Laura Quiroga
Merlo, Argentina
Una bendición
un obsequio sin envoltorio
chorreando la taza de café
todos los calendarios en la
palma
sin que rompa el dolor
un aroma viejo
renacido en amapolas
blandas como el amor que
habité
una suavidad de ternuras
rozando las caderas
una azulada manera de
quererte.
Sandra Pien
Argentina
Baila
Pequeñita
frente a mí
de aquí para allá
expansiva la nena baila
corretea violetas y azules
vitales cadencias
en uno de esos consultorios
con muchos pisos y angosturas
donde en cada rincón
rugiendo inmune
deliberada vana presencia
un televisor recetado
obstruye pensamientos
acalla pasiones
extiende distancias.
Frente a mí
apaga uno a uno
pez en el agua pícara
y vuelve corriendo a mirarme
y risa loca y feliz
reanuda rumbos.
Secreto compartido
en hastiada tarde
suave deleite.
del libro Marca
de agua
La Habana, Cuba
El hombre
I
El
hombre,
Ese
animal desnudamente vestido
que a
veces pasa
y sigue
su marcha lentamente
como un
toro sangriento,
que
siempre se pregunta cómo fue posible
sólo
cuatro patas queriendo ser dos.
Mi perro
No sé
cuántos vendrán
ya está
vacío de pájaros el cielo
Nos
dijeron
De alas
pegadas al cuerpo y plumaje
Para
esperar la llovizna
Para
mirar el suelo buscando lo mojado.
Hay
mucho Sol esta tarde
Van a
oírme respirar con un ronquido
Qué
buenas mesas danzaban /-
Cuán
limpias y recogidas las cuevas.
He oído
cantar al hombre su verdadera verdad
El
hombre no se acerca
Qué rara
especie esta
Que no
usa su piel como escondite.
Guarida
la boca llena está de animales invisibles.
Aquí
nosotros sin movernos.
Hoy
tiene que viajar y tragará sus animales
Le
entrarán por los ojos.
Vaya
noble vendimia!
Se
crucifica, se raja y vestido pasa
El que
se inventa un planeta en un isla
El que
no existe
El
hombre desnudo
El mono.
II
Yo lo he
visto allí encerrado
He
tocado las cuerdas que le atan las orejas
Y ladra,
ladra tan alto
Este
hombre que cuida mi reino
Como un
planisferio de fotografías
Bien sea
en París o en ciudades apagadas.
Todavía
se mueve cuando pasan animales
Pero no
me distingue.
Tengo
que salir de casa y me golpea
A mí que
lo he sentido todo
A mí que
por confiado todavía le escucho
Y su
ronquido no cambia.
Tendré
que navegar.
Se
inventará un dinosaurio para el tiempo que hay
Que
estar en casa.
La
guarida es pequeña,
hace
tanto que no crece que olvidamos su tamaño
y el
hombre se sienta,
toca con
los ojos el verso
para
descubrir sus huesos, sus tripas.
Aproximándose
va a este animal
Que
desnudamente vestido a veces pasa
Que ya
no existe.
La vida
que entre la vida
por esta ventana:
la calle llovida,
la niña que pasa,
el señor muy serio,
las gallinas mansas,
los niños ruidosos
y la niña pálida.
¡Que entre la vida
por esta ventana!
de:"Uno
mas Uno humanidad " 1972 .
Después
de todo, me tengo a mí misma cuando las espumas estallan en las rocas.
Seguiré
fluyendo en el poema hasta que el viaje mismo me silencie.
He sido
como la tierra invadida por los bárbaros, entre otras tantas tribus.
Aquí han
estado los imperios desoladores y la iluminación momentánea.
Parece que
regresa la vendimia y el mar ya no será mi terraza
ni yo
seré cuna ni tu mi hombre; mi lengua ha ido cambiando y mi modo de cantar.
Ningún
abandono para mí es cierto porque tengo el sol cuando se pone
y en
tanto lo hace me voy hasta de mí.
He
conocido el profano y el virtuoso; el sol resulta ser mi respuesta.
Me hace
ilusión vivir junto al mar, ilusión nada más, como todas las cosas.
En fin,
que la casa paterna me resulta en estos momentos acogedora,
refugio
de mis escándalos y oasis, recuerdo de una infancia despreocupada
y de
unos ojos verdes arrullos como el mar, el mar que ahorita veía
deslizarse
sobre las arenas desde aquella casa, los ojos los de mi padre,
aquella
casa donde apenas colgué mis túnicas y tendí mis alfombras y luego me fui.
Vuelvo y
digo que mi casa son mis pies.
Después
de todo, me tengo a mí misma, cara del mar,
sonido
hondo de la lejanía, cuando las espumas estallan en las rocas…
Yolanda Pantin
Venezuela
" No hacemos nada pero de eso se trata
levedad y consistencia/
La vida ha devenido en un
acto de extrema/ depuración/
e incluso el poema exige
aquella naturalidad que sobrepasa el desgarramiento
porque al dejar atrás el velo de los grandes gestos
tal vez sobrevenga el vacío de lo que verdaderamente importa
De momento abro los ojos
y dejo a mi piel ser tocada
y si escribo
será porque tuve el valor
de nombrar las cosas por su nombre"
Santiago
Bao
Argentina
Memorias
¿Quién defenderá la memoria
de quienes ya no están
y cada vez más borrosos
se alejan en la distancia?
La casa de mis abuelos
habitada por otros que desconozco
aquella casa con mis tíos
discurriendo alegres en el hilo
del mediodía
de los domingos diáfanos
en que el mundo se asomaba
por un momento a los designios
invisibles de una dicha breve.
Ni siquiera ruinas
casas de la infancia
sino sobre sus cimientos
otras paredes ventanas puertas
otras gentes rostros desconocidos
para arrojar sobre la memoria
la arqueología de los derrumbes lentos,
el desamparo del polvo
y el silencio del corazón
del abismo.
De:
despliegues, 2007- Premio de Poesía Fondo Editorial Rionegrino
Delmer López Moreno
Trinidad Santa Bárbara,
Honduras
Desde esta trinchera en donde el sol mece
los espejos de un gigantesco árbol
quiero vivir amando hasta el último de mis días:
A los niños que juegan con la naranja agria
y hacen un rey o un mago de sus pies
A los viejos que aun cargan los santos
con la fe atada a sus ojos
A las mujeres que muelen nixtamal en piedras
y dan a luz la tortilla
mitad corazón
mitad sudor
A los zapateros que calzan la lucha
A las del almíbar en fuego que dan sabor al patrón de la
feria
A los que pasan recogiendo la basura sin pedir nada a
cambio
A las que rezan los nueve y más días
A las que llevan un bocado de amor y a lo mejor vengan y
digan:
“amigo su café esta en la mesa,
siga despierto”
A la que acude el parto en esos cerros de Dios o del
Diablo
Al carpintero de los ataúdes para un recién nacido
Al que nunca leyó un hipocrático y fue fiel al juramento
A los campesinos que dan su vida por la tierra
A la tierra de los huesos caídos
A las mulas y bueyes que son despegues del golpe fiel de
la carga
A los que por justicia no se venden ni por Midas
A los mentores que dan canto a las cigarras
A los enamorados del parque
sin hora y sin abrigo
A los soñadores del mar
A los maestro de la primera palabra
A un párroco del pueblo
A la monja con la que jugué la piedra escondida del río
A los que arreglan la vida haciendo de sus tripas corazones
A los del abrazo y continúan fieles mas haya del abrazo
A los hermanos que cuidan mi sombra del sucio
A los abuelos que nunca conocí y son el reencuentro
posible
A las abuelas que a temprana hora dieron la hora del
cuento y su adiós
A los padres que nunca dejaron habitar la mala crianza
A las que ame y las que no amararon
cosas del corazón o de la sangre
vaya suerte,
ame
A los hijos
-alimento de toda locura-
A la anciana que cumplió años el mismo día del poeta
A el guerrillero de la victoria siempre
A la puta que nos enseño su antiguo secreto
A la niña que dio el primer beso
A la que mañana llorara más que nadie la ausencia
A los loteros que darán la edad o el sueño de la buena
suerte
A los teatreros que vendrán a este árbol
Aplaudir la muerte
A la muerte.
Argentina
(reside en México)
A
Juan Gelman
“A la vejez, sonetos”, me confía
mi amigo Juan con aire displicente
(el poeta no siempre es inocente),
culpa y perdón en su mirada fría.
Esa viruela, cráter de vacía
forma en trémula carne adolescente,
cuyo fulgor fatiga aún la mente
de quien tiene por vicio la poesía.
Novel o veterano el poeta
revisita la clásica vertiente
cuando busca vestirse de etiqueta.
Lo no sabido llega a ser consciente:
métrica y rima fingen ser la meta
y abren su cauce a la intuición latente.
Emilse Zorzut
Argentina
La paloma perdida
I
El principio
está en algún lugar
aunque unido a otro principio.
Raros malabares
construyen cruces con ellos,
se tocan, se sienten.
El sentir conforma un nido
que arrulla lágrimas reprimidas,
se mueven medrosas buscando un hombro
donde reposar tristezas.
A veces son desesperanzas encarceladas
que invocan la libertad
bajo algún signo.
Por una cruz surgió la coincidencia nueva
creando entre dos el infortunio.
Largo camino fue la búsqueda
de la puerta abierta
al infinito
II
Una enorme caja de Pandora
fue necesario abrir
para explicar los signos.
Pero no estaban todas las verdades,
sólo algunos credos
y otros mitos.
Pudimos entender que la existencia
valía la pena
por mí, por vos,
tal vez por sí misma.
Debíamos bañar en mar las dudas,
tostar al sol egoísmos troquelados,
blandir una bandera sin fronteras,
al abismos arrojar resentimientos.
¡Qué difícil ocultar las llagas,
secar la sangre con salitre líquido!
María Eugenia Caseiro
Cuba
Evaporaciones
Lo acosó la idea de la
suerte
pero se esfumó en la
solera
de las yeguas cojas
derramando su especie
mineral
en el acantilado de la
ausencia.
Lo asustó el bosquejo
del capitel campestre
sus bueyes macilentos
apareados
sus gárgolas de pájaros
de gallos y gallinas con
crestas de caliza
abandonando el rojo
en las evaporaciones del
crepúsculo
y una manada de abejas
anaranjando el aire.
La fuga de la luz
lo empedraba de retiros.
Nada habitaba aquel sueño
amarillo
con rayos de dolor.
Más cerca tal vez
pero con vuelo
el calor de otro color
poseyéndolo le
mordisqueaba.
Nira Etchenique
Argentina
Sin amor
Si por lo menos
no hubieras dicho que me amabas,
si sólo hubieras dibujado con tu mano artera, precisa,
la mansedumbre de mi cuerpo,
si me hubieras asaltado en silencio,
como el agua,
si hubieras venido a mí como un sonámbulo,
todo pulso, y calor, y piel, y lengua.
Si por lo menos
no hubieras dicho que me amabas,
esta noche,
esta noche tan amarga
me sería más fácil caminarla.
Caminarla sin ti que estás mordido
como pan de vagabundo en la ventana,
caminarla sin ti, que te has herido
como pájaro de vientre prolongado.
Si por lo menos
no hubieras dicho que me amabas,
si sólo hubieras llegado con tu hoy
simple y rotundo como un cero
y nada más, y nada de tu ayer y tu castigo,
y tu culpa y tu viejo carro uncido.
Si me hubieras penetrado sin palabras
solo y único, en silencio, acorazado.
Si me hubieras medido con tu carne
con la boca afirmada a la moneda,
si me hubieras logrado sin hablarme....
Si por lo menos
no hubieras dicho que me amabas,
si solo hubieras descendido oscuro
y anónimo y feroz y enmudecido,
qué fácil caminar por esta noche
de ciudad dilatada en bocacalles.
Qué fácil detenerte en las esquinas
y en las manos que juegan a ser rosas
sobre el límpido cristal de las vidrieras.
¡Qué fácil el otoño y el olvido!
Ariosto
Uriel Hernández
Papantla, Veracruz, México. 1969
Palabras insomnes II
En la música extendida
en el torso
de la noche
los rumores llegan,
se encienden,
golpean al oído.
Escribo las palabras insomnes:
aquéllas que se despeñan
en las manos de la libertad,
ésas que despiertas se mantienen
y escapan de los labios
para deambular en la noche,
éstas que no sueñan
el sueño eterno de la muerte.
Leticia Luna
México
Levitación de la lengua
Porque en nombre de tus labios
Dios habló aquella noche
Mi corazón no se lamenta
Porque el ojo del relámpago
También sufrió al enterrar sus llagas
No morirá mi vocación de estrellas
Porque en Babilonia
Extraviamos a nuestra Madre
Por las calles del mundo
Encontré al predicador
Lo vi dar de comer a las palomas
Pintar lienzos en el rostro de la tarde
Y sentir su pulso en el latido de mi voz
Pero su ira grande era y mi ayuno inmenso
Cuando lanzó su profecía:
Envainarás tu espada en medio de los hombres
Tu lengua se hará paloma
Y estremecerá los aires
Y surcará los vientos
Y todo aquel que oídos tenga
Escuche…
Bogotá, Colombia, julio de 2003. Del libro: El amante y la espiga,
Ediciones La Cuadrilla de la Langosta, México, 2005.
Juana Abas
Cuba
Puesta en abismo
¿Qué se busca del otro lado?
Julio Ramos
La fabulación no borra engendros ni
con resinas persas.
(Me abruma el desgaste de tanto
mesías
bajo la férula de estas
ambivalencias
donde todo tiene su instante de
virtud.)
Patanas a la deriva. (Transbordo
fractales
líneas de fuga a terra aliena por las estigias
donde las paralelas unen sus
caminos,
angosturas sin rasgos equívocos:
crimen de leso duende.)
Los marcos son violados sin norma
ni ley
inflorescencias tumularias,
descalabro.
(Me precipito al infierno del
nombre sin su don.)
Proliferación del fragmento
¿futuro de hibridez y malas
copias?:
clones en podre mordiente.
(Entresijos de la pregunta por el
ser
Transvasada a mi pregunta por el
existir.)
Supuestos capítulos de culpa en lo
divino
eliden la imagen del desastre.
Implosión de las urbes
glomérulos de catástrofe tuercen
las zonas,
trasmutando anejos sangrientos.
(Las líneas de mi palma urden
escalas entre clústeres;
culminan, con piruetas de animal
desbocado,
sometidas a cierta disciplina del
cómplice
fijada por una alteridad que me
rebasa
y abre las rutas prohibidas.
Con guadaña decoro mis hojaldres.
La ruina del ego abate mis
fronteras:
cárceles, constituciones, códigos;
monedas, sacramentos, gramáticas...
(civitas?)
Márgenes infamadas
consagran diferencias compartidas
estancos vulnerarios del crisol;
el belfo ignora el fuste y los
dogales,
a la figuración de los rugidos.
Larvas discontinuas, neo-cruzadas
cismas de indicio posthumano
carne huérfana que brota sobre
vidrio.
Hibridez, deconstrucción: parodia.
Desgracias en línea.
¿Un vaho ferruginoso que emana de
los píxeles?
anacronía, blasfemias y
contaminaciones.
El lino bíblico desgarra el lienzo
del remiendo
la desgracia no entraña obediencia
sino estas crisis de la ilusión.
(Mis abalorios, sus facetas vagas
¿delirio, en parodia fatal de la
utopía?)
Todos los pos en arco sobre lindes
nuncios de cementerio. Amasijos.
(Me inilio entre las redes,
zona virtual donde navego sin
baquiano,
con la impertinencia del yo que se
desangra
en éxodo hacia la disolución
las alteridades me despliegan,
socavan mis marcos;
me silencian donde la esperanza me
diluye.)
Autos de duda.
(Soy mi objeto pamplina en
diseminación.
No necesito prueba de
mismidad.
El derrumbe del todo en cada exilio
viola mis confines
¿cárcavas de infinito?
bajo el cisma toral que sume estos
linderos
donde mis bordes son pasto de las
crisis.
Transverval, ubicua: me extravío.
Callo lo que me anula entre
paréntesis de lábaros
donde no hay mono sabio,
fiera mansa,
poder virgen, genio holista ni dios
inocente
para este cuerpo que se tensa y
quiebra
sin mar segura ni tierra cierta,
cielo firme,
derecho justo, pleno arbitrio,
poder cabal,
recta pura, sexo franco, amor
perpetuo,
edén extraviado, paraíso viable,
destino fatal ni fin supremo
de algún rol estelar de lo profano
en ningún drama cósmico
metáfora por siempre transmigrada:
paradoja del desastre que funda y
muele
propiciando esta flor de ceraciones
inestables,
sin consultar con Dios.)
Cínicas angulemas del fin -pasto de
la renuncia-
clausuran estas jácaras
y sólo caben relatos de jardines
perpetuamente diferidos.
Como esporas de pascua, un sujeto
múltiple
-polen y drupas- propaga
círculos de misericordia
multiplicando el yo que ahoga en plurales
¿ausencia de una diretta vía? la gracia del vuelo
(Me descentra la infamia
tanto cadáver con flores de
Coleridge.)
Con la injuria de la linde en tanto
ejido,
las selvas fuerzan al silencio
¿ordenada furia del último
desorden?
Terrores de leva y faustos con
livores
arrasan estas costas de fe del
laberinto.
(Einstein me saca la lengua desde
su sinsabor,
más que desde la plata de la cámara
oscura.)
Escasean heterodoxos,
anegados por cartas de Urías
¿quién podrá ir sacando, de la
baya, el lino?
(Siembro malvaviscos -triaca
virtual y de tierra.)
Prótesis, géneros, ablaciones,
injertos:
resplandores trocados por alguna
otredad.
Algaradas de heterónimos.
Bajo urdimbre y espeiras,
revelación y dolo.
Un material viscoso abduce:
dos babeles colapsan ab æterno,
el espanto en el desierto no
concluye
y un hongo irradiante despliega
corolas
en rémora almagre de las
certidumbres.
El gesto del exterminio suprime los
ecos del Qumram.
(Me inferna tanto caos [shoah] nunca “holocausto”:
ultraje dilatado con voz de
ofrenda.
Señuelo de mí, niego mis límites
abstraigo lo absoluto
perdiendo mis ámbitos de
confirmación.)
En los tinglados la justicia parece
una gracia posible
como si la esperanza fuese algo más
que el lastre
de un calce que abre larvas al
final del fuego.
(Animal de incertidumbre,
soy un cimbel para cazar mártires:
algo sublime y fiero, iluminado y
roto.
Esto no es esta página, y ya no
estoy aquí
ni mi cerro es este albor ni estas
letras son mis guijos
ni el confín es la buzonera que me
disemina
hacia el vano de esta andana
obscena expuesta,
por dominios donde los ejes y los
marcos extravían.)
Algo hiede en Ciberia.
Claribel Alegría
Nicaragua
Florecen los almendros
en Mallorca
y no estás para verlos.
De mi balcón anoche
los vi fosforecer.
Te llamé por tu nombre,
conjuré tu fantasma,
te perfilé de pétalos caídos
y una ráfaga de aire
te rasgo.
Pablo Cassi
Chile
Lector Impenitente
a Carlos Kauffmann en
la eterna amistad de la poesía
Debió haber aceptado la invitación de la
farándula,
la proclamación de su nombre
en una esquina de antigua data
donde la humedad germina
en cada calle de Putaendo.
Quizás se hubiese independizado de sus
antiguos
fantasmas,
del tedio que vistió de lluvia la
aureola de su abrigo.
El lóbrego lector de novelas de
caballería
alternó con el perfume de las historias
románticas
con el polvo de los anaqueles que
acumuló en sus uñas.
El y la tarde concluyen a una misma hora
como solía hacerlo en su juventud
convocando a Goethe, Shakespeare y Cervantes
entre viejos álamos amarillos.
En el callejón de “Los Lobos”
continúan otros personajes conversando
la penumbra transcurre sin más testigos
que sus libros que hoy duermen un siesta
eterna.
Nadie ha pronunciado palabra alguna,
adiós ni buenos días.
En cada esquina de este Pueblo
existe la indesmentible prueba de su
existencia
la secreta convicción que su historia
permanecerá
intacta.
Deán Funes, Córdoba, Argentina- 1956
Hostiles y perfectas
como palabras
son esas miradas
que se quedan perplejas
cuando la muerte
habla.
Laura Ruiz Montes
Matanzas, Cuba- 1966
El camino
sobre las aguas
El labio vuelve
a ser,
regresa al sitio del desencuentro.
El labio lleno, satisfecho.
Queda la
nostalgia de una antigua idea fija.
La exquista tortura,
el delicado tránsito hacia la boca ajena.
El camino sobre las aguas.
De: “El
camino sobre las aguas“ Editado por la Colección Manjuarí de Ediciones Unión en
el año 2004.
Abel G. Fagundo
Jagüey Grande, Matanzas, Cuba. 1973
San Juan
reiterado
Al río San Juan
Primero hay
que salvar a la ciudad
para que ella te salve del futuro,
y un provinciano humilde se bautice en tus aguas
mientras sueña con sirenas
de cantos marginales
que cruzan por tus puentes como diosas,
o pueblen tus entornos
en busca de otros cuerpos ajenos que la invadan,
para que el pescador,
quien te define,
recoja en el vientre de un pez,
el cadáver limpio de estos versos.
De: "El costal de los pecados",
(Ediciones Matanzas, 2006)
La vida
en serio
Ahora he descubierto el sol, los perros y las mentiras.
La vida es más lógica, no he dicho mejor, sino más lógica.
Cierro los ojos y tomo sol, juego con un perro tan vulgar
que es imposible sentirse separada de él y miento.
Eso me obliga por las noches a sacarme los zapatos
como quien se desnuda,
a caminar descalza por mi casa,
a llorar a solas cada tanto.
Ahora miro a una mujer ni linda ni fea,
pienso que la pequeña vida continúa
y que todo dolor importante tiene testigos,
aunque sean un perro, el sol o las mentiras.
Gloria Gabuardi
Nicaragua
Se murió de amor
Vivía sin aliciente, sin interés alguno
era como viento, como polvo,
como planta vegetando sin amor
( donde nadie la puso, ni sembrarla quiso),
arrebatado de odio y de celos,
muriéndose a diario, trágico, abandonado,
hasta que murió.
Entonces se hizo espacio, vida, mundo que nos
rodea
aire que se respira,
claridad hiriente, mañana sensual.
Ahora está aquí, anda por ahí.
se respira en el viento,
su perfume penetra los sentidos,
se siente en el polen de las flores,
embriaga, vive palpitando.
Cuando vivió el deseo le partió las carnes.
Era poeta, tuvo que ser poeta.
Andaba por ahí trastabillando.
Ahora con su olor de macho cabrío,
y sus deseos nunca satisfechos,
se hizo mundo, cielo, aire
y siente más que nosotros
pues su amor forma parte del Universo.
Isla Negra
no se vende ni se compra ni se alquila, es publicación gratuita que persigue el noble afán de promocionar lo mejor de nuestras literaturas y promover lecturas. Isla Negra es territorio de todos quienes aman las letras. Isla Negra también es arma cargada de futuro, herramienta de auroras repartidas. Breviario periódico de la cultura universal. Estante virtual de biblioteca en Casa de Poesía.
Para enviar libros, revistas, publicaciones, cartas A isla negra
Via
Caprera 6, 09045, Lanusei, Italia.
Visitá el blog: http://isla_negra.zoomblog.com-
Buscáte en
las diversas secciones!!!
Isla Negra en el Directorio Mundial de la Poesia - www.unesco.org/poetry
NUEVO CORREO ELECTRONICO PARA ENVIAR MATERIALES A ISLA NEGRA