Jordi Buch Oliver



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Isla Negra 3/116

Isla Negra 3/116

Casa de poesía y literaturas.

Octubre 2007-                           

suscripción gratuita. Lanusei,Italia. Dirección: Gabriel Impaglione.

Publicación inscripta en el Directorio Mundial de Revistas Literarias UNESCO

revistaislanegra@yahoo.es   -  http://isla_negra.zoomblog.com

 

 

Luis Bolaños

Costa Rica

 

Amanecer:

Panal de seda,

Capullo que contiene la semilla del sol.

 

De:Para encender la noche, Editorial Costa Rica- 2004

 

 

Elsa Fenoglio

Haedo, Argentina

De agua

 

Pertenecemos

a esa peregrina ola

que se diluye

sin golpear los acantilados,

que agoniza

en la espuma débil

sin lamer las playas.

Pudimos salvarnos

de mareas asesinas

a despecho de silencios.

Pudimos huir

de remolinos ardientes

a pesar de la ignorancia.

Fugitivos de la correntada

hemos escondido con cautela

algunas piedras

(las efímeras arenas nos duelen)

para labrar en ellas

un breve relato del caos.

Porque no somos de olvido

sino de agua

que lleva y trae

de agua que en su devenir

ciñe y gasta

 

Y porque somos de agua,

no de olvido,

la piedra será horadada.

 

 

Gloria Young

Panamá

Estos pliegues de vida

 

Estos pliegues de vida
colgados a los huesos
esta cintura aún visible
donde te aferras
a ratos
estos muslos anchos recios
que trotan tus espacios
esta cadera ahuecada
estuche para tus manos
estas piernas que te asfixian
con nudo de terciopelo
desde la oscura garganta
hasta el fuego
-tierno
mástil
que trastorna los sentidos-
estos pies que te caminan
estas manos que te hurgan
esta mujer que te quiere,
aquí
en el cuarto imperfecto.

 

 

Paulina Vinderman

Buenos Aires, Argentina

Doble fondo

 

En el sueño esperamos un barco.
Tomamos un jugo de sabor a maní, sobre una
mesa que cojea.
La angustia crece con la tarde
y una mujer no hace más que escribir,
concentrada sobre un cuaderno infantil, lo que
sucede.
Todo en el sueño es inquietud,
un túnel borroso hacia la mañana y la
llamada inaugural desde los muelles. Nada tan
importante como esa función, pienso en el sueño:
anotarlo todo, todo, hasta la exasperación - mi mirada turbia,
las correas gastadas del bolso en un rincón de
la habitación-.
Acaso veo -en el sueño y despierta-
como me fragmento y a la vez me congelo, en una
imagen sin otro esplendor que sus leyes geométricas,
un mundo en donde la mujer
no levantará los ojos para ver mi terror
convertido en guirnaldas de despedida
o en plegarias.
Un lugar que usa la pasión como
un objeto movible -un cielo abierto, lechoso-,
una frontera.

 

 

Hamlet Lima Quintana

Morón, Argentina, 1923-2002

Cielo blanco

 

No veo el cielo madre, sólo un pañuelo blanco

no sé si aquella noche yo te estaba pensando

o si un perfil de sombras me acunaba en sus brazos

pero entré en otra historia con el cielo cambiado.

 

No me duele la carne que se fue desgarrando

me duele haber perdido las alas de mi canto

las posibilidades de estar en el milagro

y recoger las flores que caen de tu llanto.

 

No quiero que me llores, mírame a tu costado

mi sangre está en la sangre de un pueblo castigado

mi voz está en las voces de los "iluminados"

que caminan contigo por la ronda de Mayo.

 

No quiero que me llores ahora que te hablo

mi corazón te crece cuando extiendes las manos

y acaricias las cosas que siempre hemos amado

la libertad y el alma de todos los hermanos.

 

No sé si aquella noche amanecí llorando

o si alguna paloma se me murió de espanto

la vida que ha esperado tanto

es el cielo que crece sobre tu pañuelo blanco.

 

No quiero que me llores, mírame a tu costado

mi sangre está en la sangre de un pueblo castigado

mi voz está en las voces de los "iluminados"

que caminan contigo por la ronda de Mayo.

 

 

Alberto Jiménez Ure

Venezuela, 1952

(Oh, la Historia)

 

Infieres,

Que nuestra [aparencial]

Independencia se debió

A un grupo de «próceres»:

Esos, cuyas figuras impresas

En los billetes esconden las espadas

Con las cuales cometieron los crímenes

Que les merecieron el honroso y

                                                valientemente

Ganado calificativo de genocidas.

 

Historia,

Con cuánta imprecación

Tu prestigio has edificado.

 

Historia,

La del infeliz territorio

Que habito por virtud del Azar Cósmico.

 

De  “Dictados por la ira”.

Tomado de: Poemania 118

 

 

Carla Andrade

Brasil

Seis e meia

Greve de lírios
vi no seu olhar
saíram todos

no céu,
nuvens pasmas
foram incendiar.

De: Conjugação de Pingos de Chuva- LGE Editora, Brasília, 2007- Envio Carlos Machado. Poesia.net

 

Marina Giménez

Villa María, Argentina

Carta primera

Desciende
desde el alma antigua de la tierra
la redondez de un dios

hay bocas que esperan la sonrisa
con los ojos cerrados
y sin embargo esperan

la tarde en su altar
sostiene flores

por lo demás

        en ocres melodías
se aquieta el templo
y es silencio

la gravidez de un beso
la mano espaciosa
de un sediento
y el día que sin saber
se va

        entre otras cosas
no sé si la mañana
es un refugio

o una lanza de cielo
que te quema.

 

 

Rolando Revagliatti

Buenos Aires, Argentina

Octava internación

 

Muy delgadita, parece púbera, y sin embargo, es mayor de edad. La madre la visita los miércoles, le lleva galletas de sémola y desodorante, ropa y la TV Guía, y cincuenta centavos de austral para que se compre una gaseosa en el bar de la clínica. Deambula por los corredores, va al parque, juega en la única hamaca y en verano, cuando hay agua limpia en la pileta y sol, se pone la malla y se sumerge. Esta es su octava internación. Conversadora, en un estilo a borbotones; simpática y con una voz que si gritara, fácilmente llegaría al chillido. Si se la mira con persistencia, simula vergüenza: agacha y gira la cabeza, revolea los ojos, masculla y cuando uno sigue de largo, se recobra, contesta, inquiere sobre algún profesional que la haya atendido en otra época (“¿Hace mucho que no la ve a la licenciada María Eugenia?”) o sobre el signo astrológico de una mucama de la tarde, o induce a evocar cómo era la institución antes de las recientes modificaciones edilicias. A veces, correteando se aproxima y descerraja: “¿Me da plata?” Se esfuma su ingenio cuando ceden las aristas deliroides y el cliché; se agazapa y desconoce pretéritas familiaridades.

Todavía no está por irse de alta. En la última salida hirió a su hermanito. Con un sacacorchos lo atacó delante del padre, quien a su vez la golpeó con los puños. Ella no menciona el episodio, desestima los moretones e insiste en interrogarme sobre asuntos fuera de lugar.

 

 

Ulises Varsovia

Chile

Pablo  (Homenaje)

 

1. Pablo

 

Pablo las iniciales dormidas

de todos los idiomas terrestres

abriendo sus torrenciales labios,

Pablo la imbricación de sílabas

castalienses saliendo del agua,

desprendiéndose del firmamento.

 

Pablo las lenguas elementales,

Pablo la rememoración del habla

arrancada de su undívago sueño,

dispersa, sepulta, discontinua

en el musgo, en la piedra, en el viento,

en la raíz de la húmeda espesura.

 

Pablo artífice y sacerdote,

Pablo primordial alfarero

del barro de palpitantes lenguas,

Pablo sacudir las cráteras,

verter las ánforas de arcilla,

y oir su rumor de fuego arcaico,

escuchar su muchedumbre de alas

derramarse en idiomas primordiales,

cantar en las lenguas de la tierra.

 

Pablo supremo arquitecto del habla

superponiendo su voz profética,

elevando de agua, polvo y pedernales

su bastión, su sólida morada.

 

Pablo regresar al firmamento,

Pablo hilar los números del cosmos,

y reproducir su música eterna,

arrancarle al sumo misterio astral

su armonía prístina tintineante,

la primera luz hecha canto.

 

 

Adonis, Ali Ahmad Said

Siria, 1930

Salmo
Le creo al viento un pecho, una cadera sobre la que apoyarme. Creo al rechazo un rostro que con el mío comparo. Me sirvo de las nubes cual cuadernos y tinta. Lavo la claridad.

El cielo tiene lóbulos que corto, y las lágrimas, hojas sobre las que yo escribo, las amapolas, galas que me visten, y los pinos, cintura que me ríe. Sin encontrar a nadie a quien amar, ¿es demasiado, muerte, que me ame a mí mismo?

Me auto-acuno. Mis senderos yo creo de mis dedos y dispongo el espacio en circular, lo mismo que mis ojos. Invento un agua que no me sacie nunca. Igual que el aire soy, sin leyes qué acatar. Creo un paraje donde convergen infierno y paraíso. Invento otros demonios con quienes yo compito en carreras y apuestas.

 

De la Antología "Canciones de Mihyar el de Damasco".- Traducción del árabe por Pedro Martínez Montávez y Rosa Martínez Lillo

 

 

Carlos Drummond de Andrade

Brasil

procura da poesia

 

Não faças versos sobre acontecimentos.
Não há criação nem morte perante a poesia.
Diante dela, a vida é um sol estático,
Não aquece nem ilumina.

As afinidades, os aniversários, os incidentes pessoais não contam.
Não faças poesia com o corpo,
esse excelente, completo e confortável corpo, tão infenso à efusão    lírica.

Tua gota de bile, tua careta de gozo ou de dor no escuro
são indiferentes.
Nem me reveles teus sentimentos,
que se prevalecem do equívoco e tentam a longa viagem.
O que pensas e sentes, isso ainda não é poesia.

Não cantes tua cidade, deixa-a em paz.
O canto não é o movimento das máquinas nem o segredo das casas.
Não é música ouvida de passagem: rumor do mar nas ruas junto à linha de espuma.

O canto não é a natureza
nem os homens em sociedade.
Para ele, chuva e noite, fadiga e esperança nada significam.
A poesia (não tires poesia das coisas)
elide sujeito e objeto.

Não dramatizes, não invoques,
não indagues.
Não percas tempo em mentir.
Não te aborreças.
Teu iate de marfim, teu sapato de diamante,
vossas mazurcas e abusões, vossos esqueletos de família
desaparecem na curva do tempo, é algo imprestável.

Não recomponhas
tua sepultada e merencória infância.
Não osciles entre o espelho e a
memória em dissipação.
Que se dissipou, não era poesia.
Que .se partiu, cristal não era.

Penetra surdamente no reino das palavras.
Lá estão os poemas que esperam ser escritos.
Estão paralisados, mas não há desespero,
há calma e frescura na superfície intata.
Ei-los sós e mudos, em estado de dicionário.
Convive com teus poemas, antes de escrevê-los.
Tem paciência, se obscuros. Calma, se te provocam.

Espera que cada um se realize e consuma
com seu poder de palavra
e seu poder de silêncio.
Não forces o poema a desprender-se do limbo.
Não colhas no chão o poema que se perdeu.
Não adules o poema. Aceita-o
como ele aceitará sua forma definitiva e concentrada
no espaço.

Chega mais perto e contempla as palavras.
Cada uma
tem mil faces secretas sob a face neutra
e te pergunta, sem interesse pela resposta
pobre ou terrível, que lhe deres:
Trouxeste a chave?

Repara: ermas de melodia e conceito,
elas se refugiaram na noite, as palavras.
Ainda úmidas e impregnadas de sono,
rolam num rio difícil e se transformam em desprezo.

 

 

María del Carmen Espósito

Buenos Aires, Argentina

Buscar la silla

 

Buscar la silla

fue buscar la noche

y el arrepentimiento.

Descalza la silla

la fracción de minuto

que hizo estallar

la flecha y el arco

a un mismo tiempo.

 

Silla del encuentro

con un silencio

de sillas despojadas

mientras el 2 x 4

lastima las cutículas

y las uñas desgarran

la esterilla

que no puede más de ser

silla desde el patio

plano de la soledad

tránsito a los abismos.

 

 

Floriano Martins

Brasil

Altares del Caos

8

Iluminados los cuerpos, a leerlos convidado fui.

Traje conmigo un rabino y la duda acerca

del origen de la caída. El dolor nos abandona

en la medida de la gloria de su rastrojal solemne.

Estamos aquí para el infierno y no hay medidas

para su vaticinio. Cuando mucho acentuamos

el propio fin, deseado con oculta precisión.

No nos libera el deseo de algo que sabemos.

Cuerpos sangran y fulgen y gozan y se abisman.

Nada puede el dolor de uno contra el altar de todos.

 

 

Daniel Alejandro Gómez

Argentina (reside en España)

 

Cuando Babel atracó

                             en el puerto de Buenos Aires

Los dioses,

                       pues,

 

han derramado su bondad,

omnipotente,

                   en una tierra,

 

       de infinitas y agachadas geografías;

derramaron

                  el trigal y el maizal,

           como los templos

del pan de oro,

el pan de las proas hambrientas

                que hundieron el ancla

de Ulises

                en el Plata.

Patria, crisol de mares,

de caballadas corajudas,

de lanzas

               cubiertas

         en la   SANGRIENTA… libertad:

            de héroes y padres

              bendecidos

en los rojos sacramentos

              del sable y de las espuelas.

 

              ARGENTINA.

 

    Proas y héroes

 

      fundaron tus mástiles de cielo.

Tus vestidos

 

        celestes y blancos

…como un cielo,

                 izándose en el cielo…

Arco iris de razas

 

náufragas,

cuando los náufragos de corazón

 hundieron su ancla

 en las aguas del inca,

                     

en el gran río

      de cobre y de azúcar.

            El gran río mulato y mestizo

y criollo,

en el que,

AUNQUE SE QUIERA OLVIDAR,

            aunque se

          PRETENDA

              olvidar,

      los barcos

atracaron

           el hambre y la sed:

            Y atracaron Babel

en el puerto de Buenos Aires.

 

Y todavía esos náufragos

       siguen alimentando,

en las sangre de sus hijos,

                   a las tierras del inca;

y entregan a los huesos indios

sus huesos,

    que vinieron del mar….

 

                Cuando

              Babel

                          atracó

                                en el puerto de Buenos Aires.

 

 

Andreia Leal

Minas Gerais, Brasil

Anjos

Anjos caem do céu
:
negros
brancos
pardos
amarelos
e
anunciam
:
no céu
na terra,
todos filhos de Deus!

 

 

Indran Amirthanayagam

Sry Lanka

Niño

 

Cama de hospital,

un niño

se recupera

de las heridas,

atendido ahora

por los médicos

y su tío.

 

De vez

en cuando

marca el celular

de sus papás,

dice que

sanará

y volverá

 

a Yala

para pedir

a los elefantes

y los pájaros

que busquen a

 Appa y

Amma.

 

 

Manuel J. Castilla

Salta, Argentina, 1918-1980

La casa

 

Ese que va por esa casa muerta

y que en la noche por la galería

recuerda aquella tarde en que llovía

mientras empuja la pesada puerta,

 

ese que ve por la ventana abierta

llegar en gris como hace mucho el día

y que no ve que su melancolía

hace la casa mucho más desierta,

 

ese que amanecido, con el vino,

se arrima alucinado al mandarino

y con su corazón lo va tanteando,

ese ya no es, aunque parezca cierto,

es un Manuel Castilla que se ha muerto

y en esa casa está resucitando.

 

 

Pepe Sánchez

Cuba

Entonces

 

Eran los años desprovistos de miedo,

tú eras la novia de mis ojos

y yo acudía feliz a las clases de español.

Me gustaba tu saya corta de flores,

los acentos se caían de la pizarra

cuando cruzabas las piernas.

En tus caderas,

vecinas pródigas del bosque,

perdí la ortografía,

mi adolescencia de escolar sencillo,

los primeros orgasmos con la palabra.

 

Eran los mejores años

vestidos de palabras inexpertas

que retaban la estatura del amor.

Nada era más parecido

al sonido de una vieja guitarra

que tu voz tachando mis adjetivos.

Ahora yo sabría

cómo lucrar

en el comercio de tus caderas,

tocar fondo en las aguas del miedo.

 

Pero entonces,

entonces solo eras

la novia de mis ojos.

 

Ya te digo

que eran los años felices,

y ahora que llega el poema

con su ruido de metáforas y hundimiento

y escombros como pedazos del alma,

pienso que en verdad

era bello verte llegar,

amor y otoño,

con tu saya corta de flores

aunque perdiera mi ortografía

y los acentos se cayeran de la pizarra.

 

 

Evgueni Evtuchenko
Siberia-1933
Déjalo..

Déjalo...
Todo es fantasmagórico:
la oscuridad de las ventanas empañadas
y la nieve escarlata entre las luces rojas de los coches.
Déjalo...
Todo es fantasmagórico
como en un jardín en marzo envuelto en niebla,
sin hombres ni mujeres,
sino sólo con sombras de hombres y mujeres.
Déjalo...
Estoy cerca de un árbol,
en silencio, sin engañar a nadie,
miro las luces dobles de los faroles
y toco levemente,
pero sin romperla,
una fina estalactita
que envuelve con su hielo a una rama.
Déjalo...
Acaso en un tranvía, saltando soñoliento,
y en cuyas ventanillas
Moscú salta sin vida,
tú, la mejilla apoyada en tu mano enguantada en
[manopla infantil,
me recuerdes con rabia femenina.
Déjalo...
Un día serás una mujer
cansada inteligente,
hambrienta de palabras de consuelo y de caricias.
Llegará el mes de marzo
y algo un muchacho te susurrará
y la cabeza te dará vueltas con pena.
Déjalo...
Que esto te cueste tan caro como a mí.
No vayas con él por el hielo de marzo,
no le pongas
en sus hombros tus manos inseguras
[como yo no te las pongo ahora.
Déjalo...
No creas, como yo no creo,
en una ciudad fantasmagórica,
porque, si no,
volviendo en ti,
sentirás horror del vacío.
Di “Déjalo”
bajando la cabeza,
lo mismo que yo
te digo ahora
“Déjalo”.

 

De "Lo que me pasa"- Envio jaime Kozac

 

 

Adriano Corrales
Costa Rica
Arte poética 1

 

La diferencia

entre poeta y comediante

consiste en que

el primero

no se inclina

para recibir el aplauso

 

 

Francisco de Asís Fernández

Granada, Nicaragua

Monólogo interior

V

 

La tristeza no tiene fin.

La tristeza mira por los ojos y habla por los labios,

ve sin disfraz el mundo que se realiza con lágrimas.

El dolor interior debe salir a la superficie

para que crezca como un tallo íntimo,

aunque la flor cuando se abre siempre queda presa del tallo

y con un pétalo ve el amor y  con otro la tristeza.

La soledad te hace respirar igual que la tristeza.

En la soledad se tienen pensamientos primitivos y salvajes

como los sacrificios humanos.

La soledad tiene el poder y la fuerza de una bailarina de Degas

y doma los acordes robustos de un piano tocado por el alma.

En la soledad observo el cielo y busco las estrellas,

doy pasos con los ojos vendados frente al precipicio,

soy un mortal equivocado en el lecho del río

con anguilas y cangrejos saliéndome de los ojos.

Siento que la vida que me queda no me deja tiempo para nada:

ni para las mujeres inteligentes y divertidas que sustituyen la verdad,

ni para el impulso de la naturaleza,

ni para experimentar cosas que solo se sueñan.

Tengo que confesar que en mi corazón

ya no encuentro verdades evidentes.

Con el rostro bañado en lágrimas

tengo que aceptar que he malgastado mi vida creyendo en las ideas.

Ahora empiezo a desaferrarme de las ilusiones,

a entender por qué mi vida no alteró el orden de la naturaleza.

¿Es despreciable el mundo?

Solo los jóvenes y los enamorados cambian el mundo.

En la soledad observo el cielo y busco las estrellas,

los astros te enseñan la virtud de la maldad,

la maldad de la virtud y que la libertad aterra.

¿Saben de libertad los moralistas?

Me angustia pensar que lo único que tiene sentido en el mundo

es el  movimiento de los astros.

 

 

Gustavo Lespada

Argentina

Las palabras

 

las medulares las que están de moda las huérfanas las que comprometen las familiares las que me sentiría tan ridículo las vanidosas las que te incorporan las iracundas las que balbuceara en el primer café las beligerantes las de despedida las que después harán que me arrepienta las conciliadoras las de la entrega las suspicaces las que se me enfriaron en la boca las equivocadas las que no debí callarme las irreflexivas las que se desflecaron en murmullos las epidérmicas las que tienen hueso las codificadas las que te descolocan las sustituidas las que prevalecen las inusuales las que se repiten las susurradas en un micro las dulces y las ásperas las que te convocan las cortantes las que suturan las que me reivindican las lúdicas las que te reclaman las compartidas pero por sobre todas las que húmedas afloran a los ojos

asediando impotentes lo inefable

 

cuando somos

 

uno

 

 

César Espino Barros

España

tangerine dream

 

oquedad de cáscaras

cuyo fruto

agridulce y jugoso

un ser invisible

encadenado a un árbol

asimiló con pulcritud

y las tornó

esperas vanas

objetivos absurdos

noli me tangere

caperuzas

y origami

 

De: automat(apresurado)- poemas 2005

 

 

Carlos Figueroa

Santiago del Estero, Argentina

Celebración de los días

 

                                      A la memoria de Mary Farias

 

El perfume ya se fue

en alas de la insensible ausencia,

sin embargo quedó el lapacho de tu voz,

que  nos trae el recuerdo como notas

cada vez que regresas

por el alegre sonido  de la lluvia.

Hoy despierto a la memoria

que te guarda como un símbolo

en medio del bosque azul adonde moras,

y tomo la voz encendida

para decirte,  desde este lado de la sombra,

que celebro tus pasos por los días

en esta tierra, que sin cesar te nombra

 

 

 

Jaime Kozac

España

Lo tenía guardado

Tenía guardadas
rosas blancas de versos,
jardines de cuidados perfiles.

Tiempo sin tiempo
y un corazón sin definir.

En un cajón,
en carpetas inconformistas,
vibrando,
en la palabra transparente y comprometida.

Buscaba
un destino de amor.

Palabras en una página
y el vaivén de lo que no termina,
abren caminos entre cuerpos.

 

 

 

Roberto Fernández  Retamar

Cuba- 1930

El otro

(Enero 1, 1959)

 

Nosotros, los sobrevivientes,

¿A quiénes debemos la sobrevida?

¿Quién se murió por mí en la ergástula,

Quién recibió la bala mía,

La para mí en su corazón?

¿Sobre qué muerto estoy yo vivo,

Sus huesos quedando en los míos,

Los ojos que le arrancaron,  viendo

Por la mirada de mi cara,

Y la mano que no es su mano,

Que no es ya tampoco la mía,

Escribiendo palabras rotas

Donde él no está, en la sobrevida?

 

De: Vuelta de la antigua esperanza, 1959

 

 

David Cortés Caban

Puerto Rico

XVI

 

Padre

toda la noche ha estado nevando

Despiadado ha sido este inviemo

Imposible llegar a esta ciudad

Yo no hago otra cosa

que contemplar las calles iluminadas

con tanto esplendor

Tanta luz contra la oscuridad que me habita

No encuentro sus pasos

bajo un cielo de estrellas tan altas

Enfermo de sol y del río que me lleva

contemplo esta nieve caer

con la oscura conciencia

del que ha mal gastado su tiempo

parado en las esquinas de las calles

mirando cómo pasa la vida.

 

De Ritual de pájaros

 

 

Rosa Silveiro

República Dominicana

Interior

En mi interior hay un torrente extraño,
caudal que conduce a ninguna parte,
recodo de mis piedras y cangrejos,
de mi cuerpo triste,
de esta piel cansada
y de estas piernas que se niegan a sí mismas,
que se arrojan sin temor a la corriente
y se entierran en el fondo como un ancla.
En mi interior hay humedad que no me moja,
hay torpeza, hay basura,
hay una barca que perdió sus remos
y un mar en el que no desemboco nunca.

 

 

Karla Sandomingo

Guadalajara, Jalisco- México-1970

Nada habla de que me ames

 

Nada habla de que me ames.

Pero hay una lluvia que espera

dividirme en gotas

sobre tus muslos

plegada entre los dedos del aire

con ojos de ausencia.

Equivoco mi rumbo siempre a tu costado.

Ciérrame el camino.

quiero tapiar - hoy sí - ventanas y puertas.

quiero mantener mis pies sobre la noche.

Inventarte.

Nada habla,

nada,

de que me ames. Si el dolor no se metiera en el muro

 

 

 

Xavier Villaurrutia

Mexico- 1903-1950

Nocturno de la estatua

 

Soñar, soñar la noche, la calle, la escalera

y el grito de la estatua desdoblando la esquina.

Correr hacia la estatua y encontrar sólo el grito,

querer tocar el grito y sólo hallar el eco,

querer asir el eco y encontrar sólo el muro

y correr hacia el muro y tocar un espejo.

Bailar en el espejo la estatua asesinada,

sacarla de la sangre de su sombra,

vestirla en un cerrar de ojos,

acariciarla como a una hermana imprevista

y jugar con las fichas de sus dedos

y contar a su oreja cien veces cien cien veces

hasta oírla decir: «estoy muerta de miedo».

 

De Nostalgia de la muerte

 

 

Juan José Ceselli

Argentina- 1909-1982

Convoco al demonio

 

y rezo. Señales cabalísticas me orientan. Alguien avanza equívocamente pesado de infancia, apartado de la vida, los bordes del retorno en una herida blanca. Y arranco con un solo golpe de hacha toda la tristeza. Es que no existe ser humano que pueda gozar en la vigilia como en el sueno de los excelsos horrores del crimen y del incesto.

 

Así pude poseerla hasta los más depravados confines de su belleza. Unidos en la culpa, ella me consolaba diciéndome que sólo era un hechizo mientras yo, acorralado, jadeante, listo para caer vencido me despertaba para no morir.

 

de "La selva 4040"

 

 

 

Marcos Silber

Buenos Aires, Argentina- 1934

Muchachas

 

Ya se oían antes

que el tiempo comenzara a contarse.

Cantaban desde antes

que la palabra   árbol    piedra    noche.

Se oían desde antes

que los abuelos de los abuelos,

el cuerno anunciador de tormentas

y antes de la cacería

relatada en las pizarras de la caverna.

Vienen con navíos de antes del agua

van hacia la tarde que será todas las tardes.

Cantaban cantan la vida

las muchachas de las sombras en flor.

 

 

 

Rodolfo Alonso

Buenos Aires, Argentina- 1934

Oyendo a Gilgamesh

 

¿Cómo a una roca, el envión
del mundo va a pulirme,
ceñido por la música
que moderan los astros?

 

 

Roberto Piva

Brasil
Lamento do Pajé Urubu-Kaapor

 

antes 
       de desaparecer 
    no 
             túnel 
     das nuvens 
chega o vento 
      a caixa do céu 
                          se abre 
             a estrela 
                    no olho às 
         vezes 
     é o 
coração que bate 
       estou sozinho 
no topo 
dos hemisférios
 

Ilha Comprida, 91

 

 

Gabriela Piccini

Misiones, Argentina

Underware

 

No todos los cuerpos son iguales

(donde algunos tienen el tacto

otros tenemos la memoria)

por eso un hombre pidió hablar.

 

Habló de otras costas,

de lugares que son ningunaparte,

de las curiosidades del lenguaje,

y de unas bolsitas de nylón

que se venden en Foz.

 

Saldo y contraflor al resto!

le vi la cicatriz.

Al costado de la cara

una marca, quizá,

de un gesto insolidario

 

Se puso una sonrisa en el sombrero

y como un tirano

me tapo la luna

 

             Como un sabio

             me dejó partir

 

( A veces los cuerpos se parecen

- reconocen –

aunque yo no tenga cicatrices en la cara)

 

 

Edgard Ramírez

La Aguada, Puerto Rico

Amanecer de Navidad...

 

Acude el Perfecto

sin mancha

al que nunca un rictus de desidia

o enojo traspasó la cara, eterna sonrisa,

pie fiel a los elementos mas elementales.

 

Aquél a quién nuestros antiguos de seguro conocieron.

Muchacho de bahía salada.

Muchacho hijo de la mar

redentora de las soñolientas islas.

 

Acude el que siembra lirios en la orilla del estertor marino,

el precursor del rayo lunar sobre la espuma

cuando camina las olas cercanas.

 

Aquel que juega en el bolsillo

con los vientos revoltosos

y su romántico aliento de salinas.

 

Sí, con el primer grito de los peces

el natural amigo de las palmas

el primero hendiendo la mañana:

a traernos flores, a cambiar bombillas muertas,

a componer la cerradura en la ventana;

cálido río de asustadas sonrisas,

que pasando enmudece,

los negros mozambiques, el vocerío

-que de pronto se hace intolerable-

el clamor que inundara el caserío.

 

Casi inadvertido, el querube pasa.

Helado quedo, ante tal aparición de vida,

-la soledad olvida que vivo y siento-

mientras contemplo veloz el nuevo día,

inaugurando la locura del absurdo

de aquel inhóspito mandala.

 

Desaparece. Sólo un olor a nardos chamuscados. Desgracia.

Colores sin pintor, palabras sin escriba.

Se esfuma. Libre,

en el rubor de arena y olas.

Inasible deja caer el cielo una sonrisa...

un coco que rueda y se apaga entre las cañas.

 

 Luego la enardecida muchedumbre,

de la común mañana, con alaridos me reanima

y salgo entre el crujir de vidrios y metales,

en un halo de humeante claridumbre

mientras la casa como una llaga aúlla entre furiosas llamaradas.

 

 

Pedro Cezar

Brasil

Terráqueo

 

Armado da palavra

Nesse meu pronunciar

Falo-lhe da paz

Do desarmamento nuclear

Louca corrida armamentista

Repúdio aos belicistas

Que nos querem exterminar

 

Humanidade ameaçada

Procriação coagida

Só pra lembrar Hiroshima

É míssil de médio

E longo alcance

Sempre com chance

De nos acertar

 

Usinas atômicas

Gases poluentes

Somas astronômicas

Lixos latentes

Paga o contribuinte

De maneira arbitrária

Toda essa parafernália

 

 

Patricio Manns

Chile

El cautivo de Til Til

 

Por unas pupilas claras

que entre muchos sables

viera relucir;

y esa risa, que escondía

no sé qué secretos,

era para mí.

Cuando altivo se marchó,

entre sables de alguacil,

me nubló un presentimiento

a verlo partir.

 

Dicen que es Manuel su nombre,

y que se lo llevan

camino a Til Til;

que el gobernador no quiere

ver por la Cañada

su porte gentil.

Dicen que en la guerra fue

el mejor, y en la ciudad

lo llaman el guerrillero

de la libertad.

 

Sólo sé que ausente está.

Que lo llevan los soldados;

que amarrado a la montura

la tropa lo aleja

de su general.

Sólo sé que el viento va

jugueteando en sus cabellos

y que el sol brilla en sus ojos

cuando lo conducen

camino a Til Til.

 

Dicen que era como un rayo

cuando galopaba

sobre su corcel,

y que al paso del jinete

todos murmuraban

su nombre: Manuel.

Ya no sé si volveré

a verlo libre y gentil;

sólo sé que sonreía

camino a Til Til

 

 

Gabriela Mistral

Chile, 1889-1957

Luz de Chile

¿Qué tendrán las piedras pardas
y los pedriscos y el légamo
que al más cascado lo llevan
alácrito de ardimiento?
Es como que el Valle hace
de camino y de viajero
y nos lleva liberados
de jornada y de aceceo.

La luz viva travesea
a donaire y devaneo
y da mirada de amante
rica de descubrimientos.
Prendidos a lo que amamos
vistas ni aromas perdemos
y por la luz que tuvimos
de muertos seguimos viendo.

Hermana loca la Ruta,
Madre Luz y Padre el Viento,
y tu Norte aventurero
no me faltéis que voy sola
con un huemul y un pergenio.

Lleva un lindo trotecito
el ciervo en Abel contento
y el Valle se nos anima
de sus locos corcoveos.

Por fin la sonrisa sube
al indio en corto chispeo
y a los tres ya no les pesa
el mundo que recibieron.

La luz del Valle Central
es la que nos da ardimiento,
hace ver el maizal
en muchachada que danza
y las melgas de frijoles
son un baile de muchachas.

Ella muda el nisperal
en cargazón de luceros;
de la higuera hace matrona
inmóvil por regadora;
de cada piedra hace otra
que es Reina y camina...

 

 

Mairym Cruz-Bernal

Puerto Rico

Poema enloquecido

 

quieres que hable del ángel perdido entre mis muslos

no te voy a hablar

ni de la insinuación de las nalgas como gemelas del juego

o cierta humedad distintiva que lubrica el caminar

quieres que hable de ti

cómo creces en mi vientre

cómo llenas mi útero, si acaso lo llenaras

cómo crees que soy yo la vuelta loca

tabula rasa por donde comenzar a poseerme

cariño

               flotas

 

nada más sé de ti que una manera íntima de flotar

subes    te encaramas   

conviertes el aire en un animal espeso y rugiente

quieres que te diga de cómo comienzan las cosas

de cómo acumulo de cada hombre una perla

y no me lleno de nostalgias

en el lago Ohrid

una familia inventó sacarle escamas a los peces

formar una nueva perla

ahí junto a nancy la perla de Cuba

me compré mi collar de tres filas

y un broche de filigrana

quieres que te diga que tipo de pez eres

cómo compara el tamaño de tu pene

a mis 17 años en el Audubon Park frente a Loyola

un hombre alto rubio

se desprendió de su pene

lo puso frente a mis ojos

y me dijo

how do I compare with a Latin man

yo lo miré

acababa de correr 45 minutos por la pista del parque

sudada   incrédula   anonadada

me levanté y me fui a mi cuarto

quise irme de todo aquello

irme del mundo

a mis 17 años espantada

creíste que me ibas a asustar

tiempo después fregué tus platos

para ti y tu familia, no la mía

hice tantas cosas

porque una siempre piensa que él

no puede resolvérselas solo

asi es la cosa

quieres que te diga porqué no estoy casada

porque mi cama es de seda

me hago el amor con uñas brillantes

y pétalos de cristales

quieres que acepte así de fácil

tu propuesta de compartirte con otra mujer

pero yo sé decirte adiós

despertarme en el frío de otro país siempre frío

acostarme contigo y volverte loco

y al otro día, cuando me buscas

decirte

          lo siento, no me acuesto con el mismo hombre dos veces

y verte abrir los ojos ante el tren que ya viene

eso fue en Santiago

y así se llamó el último hombre que supo bien sobre mi cuerpo

quieres que te diga qué número de mis 77 amantes haces tú

pero yo llego a la esquina de la calle aquella

te beso estrujadamente frente a las rejas altas del cementerio

me adulteras

llueve torrencialmente sobre las lomas borinqueñas del Viejo San Juan

y mi trajecito negro se enchumba

regreso a mi casa y otro hombre duerme

no encuentro cómo lavar mi trajecito negro

y lo veo brillar sobre el perchero

gotitas de cristal azucarado tan lleno de besos

ya no sé la cara que tienes

has muerto muchas veces

                 te cambié de rostro para que no envejecieras

vuelves a morir

y un niño ahora me ama

yo quisiera hablarte de cómo yo también le amo

y sueño con el ángel perdido entre mis muslos

agacho mi cabeza

huelo a él

desparramada en los cristales de sus piernas

lagrimitas de poros en la desnudez trigueña

no quieres que te diga que te he traicionado tantas veces

que te he mentido

                 que he contado uno a uno tus cordales

 

nada te voy a decir

nada sabrás en verdad de mi inocencia vulgar definitiva

porque te he sobrevivido

y esa es suficiente recompensa

 

 

Oscar Navarro

Mendoza, Argentina, 1969
Tren

un tren pasa
los otro no
las autopistas gimen
piernas de mujer
corazón mustio
alegría aletargada
rústico soñar con lo imposible
diamantes en órbita tus ojos
raíces cítricas mis brazos
caricias de fantasma
sólo un tren pasa
los otro no
corazón mustio
mente ávida
cuerpo instante
piernas de varón
paladas de palabras
escombros no disimulados
éxtasis de estorbo puntiagudo
tristeza triangular
teléfonos celulares clausurados
alquimia rota
ternura snob
paréntesis uno
paréntesis dos
siempre un solo tren pasa
los otros no

De : Planicie Amorfa

 

 

Alberto E. Gonzales Alcántara

Perú

No pues Débora

 

Tú no perteneces a este tiempo

El viento ya se encargó de llevar tus cenizas

A todos los puntos de la tierra.

La que me acompaña lee con angustia y con calma

Con pasado y con piel

Amante de mi gastada suela

De mi turbulencia de versos.

 

No pues Débora

Neruda no es Lapidot

Y ese manjar oriental ahora se sirve en la mesa de mi casa.

Infinitos el agua el aire el fuego y la tierra

Trapos que visten de gala a los ojos de este tiempo.

Todo ha cambiado Débora

Todo

Si tan sólo encontrase una raíz de tus cabellos

Volverías a ser piel y voz.

Hoy mi casa es un canto que vive en mi pecho

Que recibe las manos de mujeres sin patria

Y el monte Efraín es un lugar donde ahora el rojo es aun más intenso.

 

 

Andityas Soares de Moura

Brasil

Brisa

surgiu
e foi como um raio
um golfo
um sopro de estrelas
tritões azuis
no filtro de barro         cotidiano
                                          relicário de
                                              nossas
                                              mágoas
maravilha de
abençoar teu
sono com um
cobertor a mais

Na noite fria de novembro.-
Envio Carlos Machado, poesia.net

 

 

María Laura Quiroga

Merlo, Argentina

Oxígeno

 

Una bendición

un obsequio sin envoltorio chorreando la taza de café

todos los calendarios en la palma

sin que rompa el dolor

 

un aroma viejo

renacido en amapolas

blandas como el amor que habité

 

una suavidad de ternuras rozando las caderas

 

una azulada manera de quererte.

 

 

Sandra Pien

Argentina

Baila

 

Pequeñita

frente a mí

de aquí para allá

expansiva la nena baila

corretea violetas y azules

vitales cadencias

en uno de esos consultorios

con muchos pisos y angosturas

donde en cada rincón

rugiendo inmune

deliberada vana presencia

un televisor recetado

obstruye pensamientos

acalla pasiones

extiende distancias.

 

Frente a mí

apaga uno a uno

pez en el agua pícara

y vuelve corriendo a mirarme

y risa loca y feliz

reanuda rumbos.

 

Secreto compartido

en hastiada tarde

suave deleite.

 

del libro Marca de agua

 

 

Héctor Hernández Echevarría

La Habana, Cuba

El hombre

I

 

El hombre,

Ese animal desnudamente vestido

que a veces pasa

y sigue su marcha lentamente

como un toro sangriento,

que siempre se pregunta cómo fue posible

sólo cuatro patas queriendo ser dos.

Mi perro

No sé cuántos vendrán

ya está vacío de pájaros el cielo

Nos dijeron

De alas pegadas al cuerpo y plumaje

Para esperar la llovizna

Para mirar el suelo buscando lo mojado.

Hay mucho Sol esta tarde

Van a oírme respirar con un ronquido

Qué buenas mesas danzaban /-

Cuán limpias y recogidas las cuevas.

He oído cantar al hombre su verdadera verdad

El hombre no se acerca

Qué rara especie esta

Que no usa su piel como escondite.

Guarida la boca llena está de animales invisibles.

Aquí nosotros sin movernos.

Hoy tiene que viajar y tragará sus animales

Le entrarán por los ojos.

Vaya noble vendimia!

Se crucifica, se raja y vestido pasa

El que se inventa un planeta en un isla

El que no existe

El hombre desnudo

El mono.

 

II

 

Yo lo he visto allí encerrado

He tocado las cuerdas que le atan las orejas

Y ladra, ladra tan alto

Este hombre que cuida mi reino

Como un planisferio de fotografías

Bien sea en París o en ciudades apagadas.

Todavía se mueve cuando pasan animales

Pero no me distingue.

Tengo que salir de casa y me golpea

A mí que lo he sentido todo

A mí que por confiado todavía le escucho

Y su ronquido no cambia.

Tendré que navegar.

Se inventará un dinosaurio para el tiempo que hay

Que estar en casa.

La guarida es pequeña,

hace tanto que no crece que olvidamos su tamaño

y el hombre se sienta,

toca con los ojos el verso

para descubrir sus huesos, sus tripas.

Aproximándose va a este animal

Que desnudamente vestido a veces pasa

Que ya no existe.

 

De “En espera del siglo”,1994 – Traducido al francés por la Revista Ruptures, Canadá-

 

 

Aroma Ligia

Tucumán, 1928 - Buenos Aires, 1994- Argentina

La vida

 

que entre la vida
por esta ventana:
la calle llovida,
la niña que pasa,
el señor muy serio,
las gallinas mansas,
los niños ruidosos
y la niña pálida.
¡Que entre la vida
por esta ventana!

 

La bodega del diablo, 70.

 

 

Roberto Santoro

Argentina
....Quién es Roberto Santoro ?


"Sangre grupo a rh negativo.34 años 1hija , 12 horas diarias a la busqueda absurda , castradora , inhumana del sueldo  que no alcanza .Dos empleos ,escritor surrealista , o sea realista del sur, .Vivo en una pieza . hijo de obreros  tengo conciencia de clase  rechazo ser travesti del sistema . .la podrida maquina social  que hace que un hombre deje de ser hombre , obligandolo a tener un despertador en el  culo, un infarto en el cuore , un candado en la boca , una boleta de prode en la cabeza .Son las 1230 horas y me pregunto porque tenemos que cuestionar la literatura `porque no la fabricacion de gofio ,de sopa concentrada o de colitas ruteras? lo que hay que cuestionar  mejor dicho cambiar es la literatura para   prostituirse , la que se usa  como tapon , la que sirve para esconder la represion , la tortura  en todas sus formas , la mortalidad infantil , la bestialidad del dinero , el asesinato de la imaginacion .O todo incluida la  literatura -para cambiar la sociedad ..o todo o nada ...."
mañana un general con viruela boba habrà de acuartelar
a mil conscriptos `
porque  una mosca le ensuciò  un tintero de la guerra del
paraguay .
y su esposa tendrà un hijo con un coronel
un forzudo canta un jingler
y en el dècimo  piso del ministerio dos empleados juegan a la generala
mientras una mujer le muestra  la bombacha  a dos cadetes
parece que van a tapizar el sillòn de la presidencia
y esta en estudio clausurar  la poesìa
¿què hace  ese tanque parado en la puerta de mi casa ?

 

de:"Uno mas Uno  humanidad " 1972 .     

 

 

Etnairis Rivera

Puerto Rico

III. Después de todo me tengo a mí misma

 

Después de todo, me tengo a mí misma cuando las espumas estallan en las rocas.

Seguiré fluyendo en el poema hasta que el viaje mismo me silencie.

He sido como la tierra invadida por los bárbaros, entre otras tantas tribus.

Aquí han estado los imperios desoladores y la iluminación momentánea.

Parece que regresa la vendimia y el mar ya no será mi terraza

ni yo seré cuna ni tu mi hombre; mi lengua ha ido cambiando y mi modo de cantar.

Ningún abandono para mí es cierto porque tengo el sol cuando se pone

y en tanto lo hace me voy hasta de mí.

He conocido el profano y el virtuoso; el sol resulta ser mi respuesta.

Me hace ilusión vivir junto al mar, ilusión nada más, como todas las cosas.

En fin, que la casa paterna me resulta en estos momentos acogedora,

refugio de mis escándalos y oasis, recuerdo de una infancia despreocupada

y de unos ojos verdes arrullos como el mar, el mar que ahorita veía

deslizarse sobre las arenas desde aquella casa, los ojos los de mi padre,

aquella casa donde apenas colgué mis túnicas y tendí mis alfombras y luego me fui.

Vuelvo y digo que mi casa son mis pies.

Después de todo, me tengo a mí misma, cara del mar,

sonido hondo de la lejanía, cuando las espumas estallan en las rocas…

 

El día del polen  1982

 

 

Yolanda Pantin

Venezuela

 

     " No hacemos nada pero de eso se trata 
levedad y consistencia/

La vida ha devenido en un acto de extrema/  depuración/ 
e incluso el poema exige 
aquella naturalidad que sobrepasa el desgarramiento 
porque al dejar atrás el velo de los grandes gestos 
tal vez sobrevenga el vacío de lo que verdaderamente importa 
De momento abro los ojos 
y dejo a mi piel ser tocada 
y si escribo 
será porque tuve el valor 
de nombrar las cosas por su nombre"
 

 

 

 

Santiago Bao

Argentina

Memorias

 

¿Quién defenderá la memoria

de quienes ya no están

y cada vez más borrosos

se alejan en la distancia?

La casa de mis abuelos

habitada por otros que desconozco

aquella casa con mis tíos

discurriendo alegres en el hilo

del mediodía

de los domingos diáfanos

en que el mundo se asomaba

por un momento a los designios

invisibles de una dicha breve.

Ni siquiera ruinas

casas de la infancia

sino sobre sus cimientos

otras paredes ventanas puertas

otras gentes rostros desconocidos

para arrojar sobre la memoria

la arqueología de los derrumbes lentos,

el desamparo del polvo

y el silencio del corazón

del abismo.

 

De: despliegues, 2007- Premio de Poesía Fondo Editorial Rionegrino

 

 

Delmer López Moreno

Trinidad Santa Bárbara, Honduras

Testamento más allá de la muerte

 

Desde esta trinchera en donde el sol mece

los espejos de un gigantesco árbol

quiero vivir amando hasta el último de mis días:

A los niños que juegan con la naranja agria 

y hacen un rey o un mago de sus pies

A los viejos que aun cargan los santos 

con la fe atada a sus ojos

A las mujeres que muelen nixtamal en piedras

y dan a luz la tortilla

mitad corazón

mitad sudor

A los zapateros que calzan la lucha

A las del almíbar en fuego que dan sabor al patrón de la feria

A los que pasan recogiendo la basura sin pedir nada a cambio

A las que rezan los nueve y más días

A las que llevan un bocado de amor y a lo mejor vengan y digan: 

“amigo su café esta en la mesa,

 siga despierto”

A la que acude el parto en esos cerros de Dios o del Diablo

Al carpintero de los ataúdes para un recién nacido

Al que nunca leyó un hipocrático y fue fiel al juramento

A los campesinos que dan su vida por la tierra

A la tierra de los huesos caídos

A las mulas y bueyes que son despegues del golpe fiel de la carga

A los que por justicia no se venden ni por Midas

A los mentores que dan canto a las cigarras

A los enamorados del parque

sin hora y sin abrigo

A los soñadores del mar

A los maestro de la primera palabra

A un párroco del pueblo

A la monja con la que jugué la piedra escondida del río

A los que arreglan la vida haciendo de sus tripas corazones

A los del abrazo y continúan fieles mas haya del abrazo

A los hermanos que cuidan mi sombra del sucio

A los abuelos que nunca conocí y son el reencuentro posible 

A las abuelas que a temprana hora dieron la hora del cuento y su  adiós

A los padres que nunca dejaron habitar la mala crianza

A las que ame y las que no amararon

cosas del corazón o de la sangre

vaya suerte,

ame

A los  hijos

-alimento de toda locura-

A la anciana que cumplió años el mismo día del poeta

A el guerrillero de la victoria siempre

A la puta que nos enseño su antiguo secreto

A la niña que dio el primer beso

A la que mañana llorara más que nadie la ausencia

A los loteros que darán la edad o el sueño de la buena suerte

A los teatreros que vendrán a este árbol

Aplaudir la muerte

A la muerte.

 

 

Eduardo Lucio Molina y Vedia

Argentina (reside en México)

Soneto

 

                                  A Juan Gelman

 

“A la vejez, sonetos”, me confía

mi amigo Juan con aire displicente

(el poeta no siempre es inocente),

culpa y perdón en su mirada fría.

 

Esa viruela, cráter de vacía

forma en trémula carne adolescente,

cuyo fulgor fatiga aún la mente

de quien tiene por vicio la poesía.

 

Novel o veterano el poeta

revisita la clásica vertiente

cuando busca vestirse de etiqueta.

 

Lo no sabido llega a ser consciente:

métrica y rima fingen ser la meta

y abren su cauce a la intuición latente.

 

 

 

Emilse Zorzut

Argentina

La paloma perdida

I

El principio

está en algún lugar

aunque unido a otro principio.

Raros malabares

construyen cruces con ellos,

se tocan, se sienten.

El sentir conforma un nido

que arrulla lágrimas reprimidas,

se mueven medrosas buscando un hombro

donde reposar tristezas.

A veces son desesperanzas encarceladas

que invocan la libertad

bajo algún signo.

Por una cruz surgió la coincidencia nueva

creando entre dos el infortunio.

Largo camino fue la búsqueda

de la puerta abierta

al infinito

 

II

Una enorme caja de Pandora

fue necesario abrir

para explicar los signos.

Pero no estaban todas las verdades,

sólo algunos credos

y otros mitos.

Pudimos entender que la existencia

valía la pena

por mí, por vos,

tal vez por sí misma.

Debíamos bañar en mar las dudas,

tostar al sol egoísmos troquelados,

blandir una bandera sin fronteras,

al abismos arrojar resentimientos.

¡Qué difícil ocultar las llagas,

secar la sangre con salitre líquido!

 

 

María Eugenia Caseiro

Cuba

Evaporaciones

 

Lo acosó la idea de la suerte
pero se esfumó en la solera
de las yeguas cojas
derramando su especie mineral
en el acantilado de la ausencia.

Lo asustó el bosquejo del capitel campestre
sus bueyes macilentos apareados
sus gárgolas de pájaros
de gallos y gallinas con crestas de caliza
abandonando el rojo
en las evaporaciones del crepúsculo
y una manada de abejas
anaranjando el aire.

La fuga de la luz
lo empedraba de retiros.
Nada habitaba aquel sueño amarillo
con rayos de dolor.

Más cerca tal vez
pero con vuelo
el calor de otro color
poseyéndolo le mordisqueaba.

 

 

Nira Etchenique

Argentina

Sin amor

 

Si por lo menos
no hubieras dicho que me amabas,
si sólo hubieras dibujado con tu mano  artera, precisa,
la mansedumbre de mi cuerpo,
si me hubieras asaltado en silencio,
como el agua,
si hubieras venido a mí como un sonámbulo,
todo pulso, y calor, y piel, y lengua.

 

Si por lo menos
no hubieras dicho que me amabas,
esta noche,
esta noche tan amarga
me sería más fácil caminarla.
Caminarla sin ti que estás mordido
como pan de vagabundo en la ventana,
caminarla sin ti, que te has herido
como pájaro de vientre prolongado.

 

Si por lo menos
no hubieras dicho que me amabas,
si sólo hubieras llegado con tu hoy
simple y rotundo como un cero
y nada más, y nada de tu ayer y tu castigo,
y tu culpa y tu viejo carro uncido.
Si me hubieras penetrado sin palabras
solo y único, en silencio, acorazado.
Si me hubieras medido con tu carne
con la boca afirmada a la moneda,
si me hubieras logrado sin hablarme....

 

Si por lo menos
no hubieras dicho que me amabas,
si solo hubieras descendido oscuro
y anónimo y feroz y enmudecido,
qué fácil caminar por esta noche
de ciudad dilatada en bocacalles.
Qué fácil detenerte en las esquinas
y en las manos que juegan a ser rosas
sobre el límpido cristal de las vidrieras.
¡Qué fácil el otoño y el olvido!

 

 

Ariosto Uriel Hernández

Papantla, Veracruz, México. 1969

Palabras insomnes II

 

En la música extendida

en el torso de la noche

los rumores llegan,

        se encienden,

      golpean al oído.

 

Escribo las palabras insomnes:

aquéllas que se despeñan

en las manos de la libertad,

ésas que despiertas se mantienen

y escapan de los labios

para deambular en la noche,

éstas que no sueñan

el sueño eterno de la muerte.

 

 

Leticia Luna

México

Levitación de la lengua

 

Porque en nombre de tus labios

Dios habló aquella noche

Mi corazón no se lamenta

Porque el ojo del relámpago

También sufrió al enterrar sus llagas

No morirá mi vocación de estrellas

 

Porque en Babilonia

Extraviamos a nuestra Madre

Por las calles del mundo

Encontré al predicador

Lo vi dar de comer a las palomas

Pintar lienzos en el rostro de la tarde

Y sentir su pulso en el latido de mi voz

Pero su ira grande era y mi ayuno inmenso

Cuando lanzó su profecía:

Envainarás tu espada en medio de los hombres

Tu lengua se hará paloma

Y estremecerá los aires

Y surcará los vientos

Y todo aquel que oídos tenga

                                            Escuche…

 

Bogotá, Colombia, julio de 2003. Del libro: El amante y la espiga, Ediciones La Cuadrilla de la Langosta, México, 2005.

 

 

Juana Abas

Cuba

Puesta en abismo

 

                                    ¿Qué se busca del otro lado?

                                                   Julio Ramos

 

La fabulación no borra engendros ni con resinas persas.

(Me abruma el desgaste de tanto mesías

bajo la férula de estas ambivalencias

donde todo tiene su instante de virtud.)

Patanas a la deriva. (Transbordo fractales

líneas de fuga a terra aliena por las estigias

donde las paralelas unen sus caminos,

angosturas sin rasgos equívocos:

crimen de leso duende.)

Los marcos son violados sin norma ni ley

inflorescencias tumularias, descalabro.

(Me precipito al infierno del nombre sin su don.)

Proliferación del fragmento

¿futuro de hibridez y malas copias?:

clones en podre mordiente.

(Entresijos de la pregunta por el ser

Transvasada a mi pregunta por el existir.)

Supuestos capítulos de culpa en lo divino

eliden la imagen del desastre.

Implosión de las urbes

glomérulos de catástrofe tuercen las zonas,

trasmutando anejos sangrientos.

(Las líneas de mi palma urden escalas entre clústeres;

culminan, con piruetas de animal desbocado,

sometidas a cierta disciplina del cómplice

fijada por una alteridad que me rebasa

y abre las rutas prohibidas.

Con guadaña decoro mis hojaldres.

La ruina del ego abate mis fronteras:

cárceles, constituciones, códigos;

monedas, sacramentos, gramáticas... (civitas?)

Márgenes infamadas

consagran diferencias compartidas

estancos vulnerarios del crisol;

el belfo ignora el fuste y los dogales,

a la figuración de los rugidos.

Larvas discontinuas, neo-cruzadas

cismas de indicio posthumano

carne huérfana que brota sobre vidrio.

Hibridez, deconstrucción: parodia.

Desgracias en línea.

¿Un vaho ferruginoso que emana de los píxeles?

anacronía, blasfemias y contaminaciones.

El lino bíblico desgarra el lienzo del remiendo

la desgracia no entraña obediencia

sino estas crisis de la ilusión.

(Mis abalorios, sus facetas vagas

¿delirio, en parodia fatal de la utopía?)

Todos los pos en arco sobre lindes

nuncios de cementerio. Amasijos.

(Me inilio entre las redes,

zona virtual donde navego sin baquiano,

con la impertinencia del yo que se desangra

en éxodo hacia la disolución

las alteridades me despliegan,

socavan mis marcos;

me silencian donde la esperanza me diluye.)

Autos de duda.

(Soy mi objeto pamplina en diseminación.

No necesito prueba de mismidad.

El derrumbe del todo en cada exilio viola mis confines

¿cárcavas de infinito?

bajo el cisma toral que sume estos linderos

donde mis bordes son pasto de las crisis.

Transverval, ubicua: me extravío.

Callo lo que me anula entre paréntesis de lábaros

 donde no hay mono sabio, fiera mansa,

poder virgen, genio holista ni dios inocente

para este cuerpo que se tensa y quiebra

sin mar segura ni tierra cierta, cielo firme,

derecho justo, pleno arbitrio, poder cabal,

recta pura, sexo franco, amor perpetuo,

edén extraviado, paraíso viable,

destino fatal ni fin supremo 

de algún rol estelar de lo profano

en ningún drama cósmico

metáfora por siempre transmigrada:

paradoja del desastre que funda y muele

propiciando esta flor de ceraciones inestables,

sin consultar con Dios.)

Cínicas angulemas del fin -pasto de la renuncia-

clausuran estas jácaras

y sólo caben relatos de jardines perpetuamente diferidos.

Como esporas de pascua, un sujeto múltiple

-polen y drupas-  propaga círculos de misericordia

multiplicando el yo que ahoga en plurales

¿ausencia de una diretta vía? la gracia del vuelo

(Me descentra la infamia

tanto cadáver con flores de Coleridge.)

Con la injuria de la linde en tanto ejido,

las selvas fuerzan al silencio

¿ordenada furia del último desorden?

Terrores de leva y faustos con livores

arrasan estas costas de fe del laberinto.

(Einstein me saca la lengua desde su sinsabor,

más que desde la plata de la cámara oscura.)

Escasean heterodoxos,

anegados por cartas de Urías

¿quién podrá ir sacando, de la baya, el lino?

(Siembro malvaviscos -triaca virtual y de tierra.)

Prótesis, géneros, ablaciones, injertos:  

resplandores trocados por alguna otredad.

Algaradas de heterónimos.

Bajo urdimbre y espeiras, revelación y dolo.

Un material viscoso abduce:

dos babeles colapsan ab æterno,

el espanto en el desierto no concluye

y un hongo irradiante despliega corolas

en rémora almagre de las certidumbres.

El gesto del exterminio suprime los ecos del Qumram.

(Me inferna tanto caos [shoah] nunca “holocausto”:

ultraje dilatado con voz de ofrenda.

Señuelo de mí, niego mis límites abstraigo lo absoluto

perdiendo mis ámbitos de confirmación.)

En los tinglados la justicia parece una gracia posible

como si la esperanza fuese algo más que el lastre

de un calce que abre larvas al final del fuego.

(Animal de incertidumbre,

soy un cimbel para cazar mártires:

algo sublime y fiero, iluminado y roto.

Esto no es esta página, y ya no estoy aquí

ni mi cerro es este albor ni estas letras son mis guijos

ni el confín es la buzonera que me disemina

hacia el vano de esta andana obscena  expuesta,

por dominios donde los ejes y los marcos extravían.)

Algo hiede en Ciberia.

 

 

Claribel Alegría

Nicaragua

Florecen los almendros

 

Florecen los almendros
en Mallorca
y no estás para verlos.
De mi balcón anoche
los vi fosforecer.
Te llamé por tu nombre,
conjuré tu fantasma,
te perfilé de pétalos caídos
y una ráfaga de aire
te rasgo.

 

 

Pablo Cassi

Chile

Lector Impenitente

 

                        a Carlos Kauffmann en la eterna amistad de la poesía

 

Debió haber aceptado la invitación de la farándula, 

la proclamación de su nombre

en una esquina de antigua data

donde la humedad germina

en cada calle de Putaendo.

 

Quizás se hubiese independizado de sus antiguos 

fantasmas,

del tedio que vistió de lluvia la aureola de su abrigo.

 

El lóbrego lector de novelas de caballería

alternó con el perfume de las historias románticas

con el polvo de los anaqueles que acumuló en sus uñas.

 

El y la tarde concluyen a una misma hora

como solía hacerlo en su juventud

convocando  a Goethe, Shakespeare y Cervantes

entre viejos álamos amarillos.

 

En el callejón de “Los Lobos” 

continúan otros personajes conversando

la penumbra transcurre sin más testigos

que sus libros que hoy duermen un siesta eterna.

Nadie ha pronunciado palabra alguna,

adiós ni buenos días.

En cada esquina de este Pueblo

existe la indesmentible prueba de su existencia

la secreta convicción que su historia permanecerá 

intacta.

 

De: El Amor se Declara Culpable

 

 

Liliana Teresa Chávez

Deán Funes, Córdoba, Argentina- 1956

Anuncio

 

Hostiles y perfectas

como palabras

son esas miradas

que se quedan perplejas

cuando la muerte

habla.

 

 

Laura Ruiz Montes

Matanzas, Cuba-  1966

 

El camino sobre las aguas

El labio vuelve a ser,
regresa al sitio del desencuentro.
El labio lleno, satisfecho.

Queda la nostalgia de una antigua idea fija.
La exquista tortura,
el delicado tránsito hacia la boca ajena.
El camino sobre las aguas.

 

De: “El camino sobre las aguas“ Editado por la Colección Manjuarí de Ediciones Unión en el año 2004.

 

 

Abel G. Fagundo

Jagüey Grande, Matanzas, Cuba. 1973

San Juan reiterado

 

                                                             Al río San Juan

 

Primero hay que salvar a la ciudad
para que ella te salve del futuro,
y un provinciano humilde se bautice en tus aguas
mientras sueña con sirenas
de cantos marginales
que cruzan por tus puentes como diosas,
o pueblen tus entornos
en busca de otros cuerpos ajenos que la invadan,
para que el pescador,
quien te define,
recoja en el vientre de un pez,
el cadáver limpio de estos versos.

 

De:  "El costal de los pecados", (Ediciones Matanzas, 2006)

 

 

Juana Bignozzi

Argentina, 1937

La vida en serio

 

Ahora he descubierto el sol, los perros y las mentiras.
La vida es más lógica, no he dicho mejor, sino más lógica.
Cierro los ojos y tomo sol, juego con un perro tan vulgar
que es imposible sentirse separada de él y miento.
Eso me obliga por las noches a sacarme los zapatos
como quien se desnuda,
a caminar descalza por mi casa,
a llorar a solas cada tanto.
Ahora miro a una mujer ni linda ni fea,
pienso que la pequeña vida continúa
y que todo dolor importante tiene testigos,
aunque sean un perro, el sol o las mentiras.

 

 

Gloria Gabuardi

Nicaragua

Se murió de amor

                                                    A Federico Nietzche

 

Vivía sin aliciente, sin interés alguno

era como viento, como polvo,

como planta vegetando sin amor

( donde nadie la puso, ni sembrarla quiso),

arrebatado de odio y de celos,

muriéndose a diario, trágico, abandonado,

hasta que murió.

Entonces se hizo espacio, vida, mundo que nos rodea

aire que se respira,

claridad hiriente, mañana sensual.

Ahora está aquí, anda por ahí.

se respira en el viento,

su perfume penetra los sentidos,

se siente en el polen de las flores,

embriaga, vive palpitando.

Cuando vivió el deseo le partió las carnes.

Era poeta, tuvo que ser poeta.

Andaba por ahí trastabillando.

Ahora con su olor de macho cabrío,

y sus deseos nunca satisfechos,

se hizo mundo, cielo, aire

y siente más que nosotros

pues su amor forma parte del Universo.

 

 

 

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