Jordi Buch Oliver



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Isla Negra 2/67

Isla Negra 2/67

Casa virtual de poesía y literaturas.

abril-06-suscripción gratuita.Lanusei,Italia.Dirección:Gabriel Impaglione.

Publicación inscripta en el Directorio Mundial de Revistas Literarias

impaglioneg@yahoo.es/ http://isla_negra.zoomblog.com

 

 

Julio Cortázar

Argentina

Instrucciones para llorar

 

Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.

 

 

Nicolás Guillén

Cuba
Para hacer esta muralla

 

Para hacer esta muralla
tráiganme todas las manos
los negros, sus manos negras,
los blancos, sus blancas manos.
Ay,
una muralla que vaya
desde la playa hasta el monte,
desde el monte hasta la playa, bien,
allá sobre el horizonte.

 

 

 

Atilio Jorge Castelpoggi

Argentina

Búsqueda

 

Todos simulamos estar viviendo

       porque es inútil torturarse siempre.

Pero te acercas y no recuerdo ya lo que

       dijimos antes.

Un trozo de realidad tiembla en la sangre

      entonces.

Cuando se vuelve al amor soñamos

      indefinidamente con ser alguien.

La pasión es una forma de situarse en la vida

    como un espectáculo independiente del olvido.

 

Pero ahora no hay nada superior a nuestra

     imaginación.

 

 

Rafael Farias Becerra

Chile

reinas de los corazones

 

todos íbamos a ser reinas de los corazones

no importando el precio de las famas

si cualquiera podría ser el escenario

para que nosotros desde abajo

les aplaudiéramos los escombros

les dibujáramos mientras el baile

la silueta de estrellita poblacional

y el beso bajo los reflectores

la única ilusión

de sacarle otra sensación al juego

que no fuera la marginalidad de estos lares.

 

De, Tras el espejo o las bellezas que somos allí

 
 

Salvatore Quasimodo

Italia, 1901-1968

No he perdido nada

Todavía estoy aquí, el sol gira
a mis espaldas como un halcón y la tierra
repite mi voz en la tuya.
Y recomienza el tiempo visible
en el ojo que redescubre la luz.
No he perdido nada.
Perder es ir al otro lado
de un diagrama del cielo
por movimientos de sueños, un río
lleno de hojas.

 

 

Carlos López

Pajapita, San Marcos, Guatemala

 

En la mariposa de alas negras

que posó en la esquina del cielo

de mi habitación, entre mis libros,

tejieron la figura con polen

de Sol. De lejanas tierras vino

el espíritu a visitar sueños

mortificados por las ausencias.

 

Al cielo la luz reverberando,

en laberintos hechos de espejos

presagios de tormentas traía.

Ella mediaba entre delirantes

obsesiones, sistemas, honduras,

desplazaba ignotos territorios

en el absurdo juego Dios-hombre.

 

 

 

Gloria Young

Panamá, ciudad de Panamá

En este cuadrílatero perfecto

 

En este cuadrilátero perfecto

no hay frágil belleza.

 

Hay hermosos cocodrilos

hartos de bañistas

haciendo el amor con la espuma.

 

Hay voces de dioses malditos

destruyendo el odio del mundo;

 

El mundo de todos y de nadie

                        que yo inventé

                                 al amarte

                                     al alba.

 

Hay aves de fuego que en mi

                                     fuego

                    quemé una tarde

                             todo un día.

 

Hay finalmente,

esas ganas de amar

a todos los hombres del mundo

                                           en ti.

 

Del poemario “Hotel”, Panamá, 1990.

 

 

 

Alicia Giordanino

Argentina

atención al cliente

 

levanta el teléfono

la esclava de la voz de alondra y piernas de gacela

da el tono justo

fusas semifusas corcheas semicorcheas se aglutinan

en una música momentánea

 

 

Andrew Graham-Yooll

Argentina

Homage to Hughes

(Ted Hughes, 1930-98)

 

Ted Hughes died in the perfection of poetry

Y jamás conoció el spanglés.

The Poetry Society wrote once to say,

Que no lo tenían como género:

The ‘spanglés’ poem, che,

Is puro current argentino.

I said I would take my case to another

Juzgado de poetización.

Bureaucrats failed to see eccentricity

En el marco de la controversia global.

The spell-check on the computer

Es decir el “revisor ortográfico”

 

Went mad.

 

Radar libros/Pagina 12, BA 24-12-2000.- De “Se habla spanglés” (II)Spanglish spoken!

 

 

Augusto Monterroso

México

Historia fantástica

 

Contar la historia del día en que el fin del mundo se suspendió por mal tiempo.

 

 

Guillermo Martín Sánchez Trujillo

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Mexico

A mis 22 años- Éxtasis 13: cl : después del tiempo

 

Van a pasar los años,

cayéndose uno a uno a través de las hojas del calendario;

van a venir malos tiempos de desamor,

de descuido y un poco de olvido sin culpa;

vamos a crecer en arrugas,

en diámetro, en quehaceres y en hastío;

va a crecer el tamaño de nuestra cama.

 

Vamos tal a vez a separarnos

y poner de por medio años de distancia

y barreras de silencio entre nosotros…

Pero al final, después del tiempo,

cuando nos alcance nuestro final,

te voy a seguir amando

como te amé la primera vez,

como te amo hoy

y como siempre te amaré.

 

Norma Perez Martín
Argentina

El laberinto

Ariadna se perdió
en la sombría encrucijada
que nos crece
desde el poro a la sangre.
Los caminos desiertos
perduran en la memoria
de la especie.


Del poemario LA SED EN EL POZO (1967)

 

 

Jorge Luis Borges

Argentina

Lo nuestro

 

Amamos lo que no conocemos, lo ya perdido.

El barrio que fue las orillas.

Los antiguos, que ya no pueden defraudarnos, porque son mito y esplendor.

Los seis volúmenes de Schopenhauer, que no acabaremos de leer.

El recuerdo, no la lectura, de la segunda parte del Quijote.

El oriente, que sin duda no existe para el afghano, el persa o el tártaro.

Nuestros mayores, con los que no podríamos conversar durante un cuarto de hora.

Las cambiantes formas de la memoria, que está hecha de olvido.

Los idiomas que apenas desciframos.

Algún verso latino o sajón, que no es otra cosa que un hábito.

Los amigos que no pueden faltarnos, porque se han muerto.

El ilimitado nombre de Shakespeare.

La mujer que está a nuestro lado y que es tan distinta.

El ajedrez y el álgebra, que no sé.

 

 En dirario ABC, Madrid, 8 de junio de 1983 y en diario Clarín, Buenos Aires, 18 de agosto de 1983 y en Catálogo Borges, Biblioteca Nacional, Madrid, 1986-  Jorge Luis Borges, Textos recobrados 1956-1986, Buenos Aires, Emecé, 2003

 

 

Mario Jaime

México

Ritual del tiburón recién nacido

 

Remolino de ansiedad

                           agólpate  como torrente en mi adiós

                                                                      da bienvenida a mi eclosión

 

                                  Incertidumbre             Presión

Igual al escualo neonato

                                               pequeño y yerto en el azul infierno

                                                           del caos inmemorial

Aún en soledad no arredres y nada

    Nada a coletazos tu natación ajena

  Al recuerdo

                                                   Me voy hacia la noche del abismo y calamares

esperan mi retorno con tinta fingidora

                                                   Dejo atrás de las burbujas a la niña

  Que me regaló tristeza, de sonrisas y de heridas

Quizá un buen día vire de través

                                                          y una nereida abrace mis dentículos

Por el momento voy a esquivar depredadores

                                      A cazar focas y delfines y respuestas

A respirar por mi branquia y por mi sueño

    y a descifrar si todo el mar es de mis lágrimas

 

el ataúd supremo del descanso

o la alegría perenne de la aurora

 

 

Maria Neuza
Brasil

Tire a venda dos olhos cuiú-cuiús

 

Pôr  uma união pequena que seja, assim é a corrida pela companhia .

Neste lugar há coisas espantosas muita abobrinha-do-mato quase todos buscando os laços podres.

 

Nos  óculos azulino o vi . Aquele ali não é um azulão?

Fiquei meladinha, é difícil ver homem pássaro em terras de muitos reis. ..

Sente-se  , venha tomar azuladinha !

O azulado do terreiro deixava todos bifurcados . Em   cada azuladinha o galo cantava foi ali que conheci os azulões-de-cabeça-encarnada.

Começamos a jogar atchim. Cheirado aquele pó ?

 

Calçados os  sapatos ,  me maquiei  bailando

como peixe rolando rio abaixo , nadando cachorrinho, nado de peito , nadadora  inconsciente.

No flautim os homens !

 

Os moscas saciando os ouvidos, insistentes esses ditadores pilhando a resistência de maneira tão estranha  , quem  era eles?

Foi assim na história da cidade que a face  dobrou .

 

Fiquei com horror daquelas fotografias diziam que os artistas eram bárbaros.Que nada , me azedaram!

O exame da vida ,todo relevo  da floresta à montanha  até o mar?

A cidade morta,, a nudez imposta, a dor sentida, tudo em nome da paz?

 

Como comunicar a cuiú-cuiús da morte dos  arenques , dos jovens elefantes loucos matando companhia?

Azulão me disse em claro tom !

Puruna, viu o bem –te – vi cantando?

Bem te vi ... bem te vi...

Inebriada estás, pôr que?

 

Zoei,  vi invertido o dia . Egoíca e estúpida , arrogante fui ao desespero.

Como  cega?

Muita coisa vi , antes de receber cuiú-cuiú, arrepiada me escondi .

Como dizer que a desgraça era ela mesma graça ?

 

Depois que me despedi dos azulões-de-cabeça-encarnada, dei adeus as reuniões. Ando perdendo o gosto pelas companhias . Essa história de gente ,história da gente.

Azulão apitou, atenção !

 

Cuiú-cuiús ,de volta à terra de  mata agonizante ?

Silenciou ao espirito de Saturno anuloso  como anda a vida ?

Gavião quiriquiri grunhiu, você perdeu o gozo agora quer mel ?

Anu-coroca sibila , estamos todos à mercê do perverso cego de bengala.

Cavando vida os anuns- dourados  em  ermos campos onde a alma da árvore-mãe definha após a chegada dos barbas-de barata.

 

E ela ficou assim, assim maluca rasgando as roupas e comendo os fiapos dos retalhos.

Escutou o lamento das pombas-trocal bem aqui na árvore-de-ranho.

Sabia estar perdida entre homens que não mais reconhece.

A gigante pérola antes tão azul flutuando naquele caleidoscópio , agoura pinicada na parede azul no quarto azul de hombrelino.

 

Amargura de boneca é quando olha a florescência já no quarto flóreo.

Enflorada no  colhimento sinto que o colo se foi , agoira escorrega . Floromania entendi como  vida vivendo na floresta-azulense onde a inflorescência  é amor-perfeito..

 

Foi tudo imerso no caminho o navegante se asfixiou e cuiú-cuiú voador pressentiu que ao piar do gavião a passarada segue aflita , de perto sentiu o aí,aí,aí ... em fundo peito.

 

 

Alberto Luis Ponzo

Argentina

 

La palabra no está

La letra hace cálculos
vende su piel gastada
lucra con la miseria

La letra hace estrías
en lo que unimos
hasta la muerte.

Las letras trabajan en la oscuridad
como larvas
y despiertan
en el aire despedazado
del odio

Las letras saltan
y cubren los lugares vacíos
velan la palabra
que no está
arden detrás del ojo
detrás del diente
paladean su sonido
detrás de los dedos sacrifican
la vida personal.

La letra vive holgadamente
la palabra
trabaja día y noche
está desnuda.

 

 

Juan Gelman

Argentina

Arte poética

 

Entre tantos oficios ejerzo éste que no es mío,

 

como un amo implacable

me obliga a trabajar de día, de noche,

con dolor, con amor,

bajo la lluvia, en la catástrofe,

cuando se abren los brazos de la ternura o del, alma,

cuando la enfermedad hunde las manos.

 

A este oficio me obligan los dolores ajenos,

las lágrimas, los pañuelos saludadores,

las promesas en medio del otoño o del fuego,

los besos del encuentro, los besos del adiós,

todo me obliga a trabajar con las palabras, con la sangre.

 

Nunca fui el dueño de mis cenizas, mis versos,

rostros oscuros los escriben como tirar contra la muerte.

 

De: Velorio del solo

 

 

Pablo Neruda

Chile

Y esta palabra, ese papel escrito

 

Y esta palabra, este papel escrito
por las mil manos de una sola mano,
no queda en ti, no sirve para sueños,
cae a la tierra: allí se continúa.

No importa que la luz o la alabanza
se derramen y salgan de la copa
si fueron un tenaz temblor del vino,
si se tiñó tu boca de amaranto.

No quiere más la sílaba tardía,
lo que trae y retrae el arrecife
de mis recuerdos, la irritada espuma,

no quiere más sino escribir tu nombre.
Y aunque lo calle mi sombrío amor
más tarde lo dirá la primavera.

 

 

 

Elias Letellier

Chile

No me Gustan Estos Versos

 

Cuando voy por las calles

de los EE.UU.

y veo a los niños,

les extiendo mis manos,

los abrazo, si puedo,

y luego,

triste me voy.

Algún día,

cuando estén más grandes

los enviarán a mi país

y allí,

a mis hijos

dejarán muertos.

Tal vez,

me disparen a mí,

mientras,

en otro lugar

lea este poema.

Ellos,

también sonríen conmigo,

y sin saber nada de invasiones

siguen jugando

y corriendo.

 

 

Horacio Castillo

Argentina

Hice un hoyo

 

Hice un hoyo en la tierra

y lloré dentro de él; lloré de bruces,

hasta que el llanto llegó al fondo,

hasta que todo se anegó,

hasta que brotó de la profundidad

un tallo que nadie hubo tocado.

 

 

Darwin René Andino Soto

Tegucigalpa, Honduras

A Real de Minas, San Miguel de Tegucigalpa

 

Mineros escarban

el cielo abierto de Tegucigalpa.

Del túnel urbano

despiertan los chinos y amanece

de pronto el andar

el grito y el grito mestizo

cada uno y su taxi al lomo

arrastrando

partiendo el lomo de tanto arrastre.

Debajo las calles en desuso

(tristes honduras)

debajo las montañas someten la memoria.

Arriba están los mineros

abriéndole pasos al cielo

rutas blancas nuevas

para taxis blancos nuevos

Tegucigalpa está en las alturas

pero dios calculó que era malo

tiró su mejor cabeza

y el desastre cayó sobre el desastre

y como ya ocurriera

suman y palpitan sendos agujeros.

 

 

José Luís Mendonça

Angola

Nua Maresia

 

Insólito sobre as pedras de Tala Mungongo:

nua maresia, a resina mais branca do silêncio

risca os lábios ao tempo com um rumor de ilhas. Barcos

coados dentro do zimbo do teu sangue

tingem de um mar longínquo

o boi alto e frio da Tundavala

farejando salinas.

 
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Alejandro Schmidt

Argentina

La luz que me encontraba

 

Tuyo es el día y lo has gastado

 

¿a quién llamar

adónde el ángel?

 

no es confusión la oscuridad

ni alma

la palabra

 

te acercaré vacía

la luz

que me encontraba.

 

 

Angélica García Santa Olaya

México

Las flores de Abu Ghraib

I

 

Flor dormida de reflejos lacerantes,

   sangre entrañable, savia vencida,

tus pétalos dormidos se apeñuscan,

   se lamen, se consuelan,

apenas verdes hojas que marchitas

   susurran la plegaria del caído.

 

¿De dónde, digo yo, esperas agua,

   una caricia, una mano sin ortigas?

¿De quién si en la entraña demencial

   no habita la luz que otorga vida?

 

No puedes apelar a tus iguales,

unos corren cegados por el oro

y otros, recién, son colocados al tablero.

 

Eres flor de piernas, antes hombre,

flor de hombros roídos por el odio,

flor sin ojos mancillada por la guerra,

   tu tallo, doblegado pero intacto,

alimenta el cáliz del verdugo

   y permanece.

 

 

Orlando Pérez González

Cuba

Carpe Diem

 

- ¿Qué piensas, que una vez que pases el freo de Aqueronte, habrás de ver de nuevo la pura luz del sol? No pienses tanto. Alceo.-

 

Ya no esperes

que la vida es un recuerdo mal hervido

y no abundamos los alegres muñecones

en guardia si el camino avanza.

Ya no esperes

que no siempre tendrás esos barrocos labios

en el cauce de otros surrealistas.

Ya no esperes

que conserve el hilo cartesiano del discurso

–pues los vocablos se me esfuman como el pelo–

o lo irónico de un pan en la bragueta.

Ya no quieras

entender

el odio escurrido por la suela del bostezo,

las palabras que me empino.

Ya no esperes

que

a los días

les falla el corazón de vez en cuando

y muy bien pueden entonarme la sequía.

 

 

Ulises Varsovia

Chile

La mosca

 

Mirad la mosca,

mirad su voluntad,

su porfía de insecto

pugnante tras el cristal,

empujando el aire

inexplicablemente

dividido en dos,

inexplicablemente vertical.

 

Miradle pujar,

miradle deslizarse,

resbalar en el aire

aleteando, zumbando,

frenética, perpleja

ante el invisible engaño

de una irreal realidad.

 

No cruzarás el cristal,

no saldrás a la luz

desde tu luz falaz,

bípedo insecto,

 

empujarás, zumbarás,

encenderás cirios,

rezarás compungido,

convertirás metales,

romperás la membrana

de tu burbuja óptica,

 

y no saldrás,

no saldrás a la luz.

 

¿Quién abrirá la ventana,

quién borrará tu estigma

de prometeico ladrón?

¿Quién mojará tu retina

con agua de cristal

puro, intacto, fluyente,

con agua de la fuente,

con agua, con agua real?

 

 

Mónica Suárez

México

Sembradío de alas

 

Cuando el paréntesis luminoso de la sombra

caiga sobre las flores que baten sus pétalos

como mariposas plantadas en sembradíos de alas,

se desplomarán los muros de nuestros llantos

y las orillas de nuestros miedos atravesarán los límites,

fluirán como peces en las aletas de los ríos.

Pero no pasará el tejido de nuestras sales

a recostarse sobre los fantasmas de pies ligeros

porque la sed aletargada de nuestras aguas

prenderá en la insinuante piel que espera

hace mil lunas

en infinidad de lechos baldíos.

 

 

Walter Villanueva Azaña

Perú

Posesión de la tierra

 

No puedo escribir hoy a la flor

hay  tanto espacio más allá

del  microcosmos y se me niega

un  sitio para  los versos en  la Tierra.

 

Harto espacio tiene el positrón

¿y no hay lugar para  el  obrero?

 

Todo ceñido a ley

la  ortografía y el desorden  de los ídolos

la  matemática y la gravitación

de los cuerpos

¿por qué niegan a los oprimidos

el  derecho a ser gobernantes?

Explota  la supernova

armoniza la luz  sidérea

¿pretenden frenar

las  explosiones sociales?

 

No puedo escribir a la robótica

ni a la búsqueda extra de lo humano.

Las palabras circulan  en tecnologías de punta

sin que haya algún discurso

sobre  los niños que fruncen  el ceño como adultos.

 

No puedo escribir hoy a mi cuerpo

ni al espejo ni a la teoría literaria

hay  tantos  enemigos  sueltos en la Tierra

que no puedo escribir sino de la furia.

 

 

 

Carlos Italiano

Rosario- Argentina

Canto yocanto

 

te acerbo rayo una punta de flecha

un brazo de hundido cobre que suda

las lágrimas, las lenguas lacrimales y el arado de almas

viento que sube salitre americana , la llama intacta del fogón y la bolivia huérfana,

la nicaragua que gotea

y un escupitajo helado a los pies de la argenta que le ahorca los zapatitos de isla con cordones de la reina .

uno y miles /mil miles de miles / de más miles ese que grita y llora

no tiene mamadera

y los que la tienen jamás la pidieron, vino del cielo con la cigüeña

un rallador de manos y mil miles de manos que se pasean por el filo

juntándole sangre a la historia para que haga una transfunsión imperial

y un trasplante de huevos y vaginas y surcirles las banderas

al cóndor y la selva que funden su estiércol sobre bocas abiertas

sobre ojeras de tierra violada a fuerza de punto.net, mkt, shopping-pong

son las huestes que prepara la petroce/fálica ninfómana de los Oscares

que antes fue de los Césares. Parece mentira dice una vieja aymará mirando al Inca

se nos ha hundido el Ande y el sol apenas si respira en un cielo de tela

cuando ernestupac simula su muerte a la historia y la vieja llora su canto de guijarro

parece mentira, el Inca hurga en los nidos la cresta del Ande

pero el Cóndor ha huido al agua helada a juntarle las tripas a la América

te piel la nuestra una sangre un sueño te boca sueña

te besa historia

un soldado un muerto niño. aun la selva y los dioses adormecidos y sin suelo

y sin sueldo y sin sueños suena el parche del guevaramarú y se hinca el poema de pablo

besafiando al minotauro que exige sangre negra de donde sea ,

se erigen torres incendiadas y nos vomita su apocalipsis

en nombre de una apócrifa

demorada demoralinada demoralizada demociega

pentagonocracia

y semillas y árboles y dinosaurios patagónicos y pumas amasados con muerte

y leche de la cruces del sur responden .

Ellos temen y respondemos demoresponsos

Un azul se quiebra/ un rojo se alza/ un amarillo furor de cielos

le clava la estaca y Oscar se apaga, y que Parasiempre, que Paranuncamás,

Oscar se muere, porque debe morir y debemos quemarlo

para que no pudra más la tierra.

 

 

Nelson Alvarez Febles

Puerto Rico

Colectivo 146

 

cuatro jóvenes que son pasajeros

de tantas vidas anheladas y sentidas

cuatro ausencias que se hacen presencia

en el instante de un amoroso suspiro

 

caminos y asfalto

asfalto enmarañado

entre humitos redentores:

la palabra cede el espacio

a la nada

mientras la nada

transmutada en escalas y notas

acompaña lluvias y ascensores

 

cuatro jóvenes que son pasajeros

de tantos otros colectivos

tejiendo y desenmarañando

haceres y quereres

camino de esa esperanza que

                        tenue pero firme

trasluce entre las grietas del espanto

tantos mundos luminosos y posibles

 

 

Juana García Abás

Cuba

Y fue el sonido

 

Nombrar es destinar,

lanzar claves contra la muerte

urdiendo un simulacro de equilibrio

en esta miseria tan bien repartida

que hasta pareciera la abundancia

de un cosmos que simula equidad.

Nombrar funda coartadas, rémoras

que no restan ni suman sin desastre.

Nombrar es permutar,

trastrocar los silencios

(primero fue el ser, huérfano de palabra;

luego vibraron las revelaciones

articulando la emanación,

los órdenes enfermos)

¾y en el caos no hay acierto ni error:

tan sólo, gracia.

 

 

José Luis Fariñas

Cuba

Requiem

 

Carne de silencio.

Apenas la raíz que ya no está,

salmos que giran y estallan

sobre las paredes enfermas;

dolemos hasta deshacernos como el rezo

donde resbalan las libélulas,

a golpe de laberintos que reflejan cielos muertos.

Aquí estamos, madero de regreso.

Salmos que vuelven y crujen

y se deshacen como cristales de hielo

a las puertas del horno.

 

 

 

Alfredo Villanueva Collado

Puerto Rico

Día de San Patricio

 

En Nueva York

a Oscar Wilde le han prohibido

marchar en la parada de los irlandeses

a pesar de que, hipócritas cristianos, ostentan

su idiosincrático clavel verde.

 

En Nebraska

muere Arturo Rimbaud amarrado a una verja

después de haber sido salvajemente torturado

por vaqueros testosterónicos

que querían hacerse pagar unas cervezas

 

En Nueva Jersey

a Gertrude Stein le informa su abogado

que no puede testar nada de lo suyo a Alicia

porque la ley declara que no están relacionadas

a pesar de haber compartido una cama de por vida.

 

En Arkansas

Walt Whitman languidece en la cárcel

por haber hecho el amor con camaradas

y jactarse  de ello en los poemas

que ya no pueden leerse en librerías.

 

En Mississipi

Langston Hughes cuelga por el cuello

de la rama de un árbol frente a una iglesia

por  mirar el paquete y las nalgas

de un blanquito vendiendo semen  en la plaza.

 

 

Oscar Fernández

Venezuela

Rosa fractálica

 

Te veo múltiple

en infinita

a través de tus cilios de luz.

 

Promueves imágenes

de vida que hacen

de la nostalgia un

reencuentro.

 

Te siento

te presiento

como encanto de azul matizado.

 

Te busco y te consigo

sin salir

y es que habitas

hipergeométrica

en el laberinto cósmico

de mi respiración.

 

Salve ohh divina

rosa de pétalos

no euclidianos

 

Salve ohh grandiosa

deidad de aromática

presencia.

 

Salve encarnación

numérica del roce perfecto.

 

Salve

salvadora

gráfica silente

sin espacio ni tiempo.

 

Salve estructura maravillosa

dueña de infinitas miradas.

 

salve encanto

que me encanta.

 

 

 

Luis Marre

Cuba

Aislado diálogo

 

En el centro de lo cerrado,

uno frente a otro, estamos sentados;

en lo cerrado, donde, sin embargo, penetra

la paloma ciega rompiéndose,

resbalando deshecha por las paredes.

La paloma se rompe para que veamos:

el polvo de su ruina alumbra el cerrado claustro.

La taza japonesa, sus sentadas figuras

¾un hombre y una mujer.

Uno frente a otro, en el centro de lo cerrado.

A veces no nos conocemos; tu mirada solo dice

“un hombre”. Un hombre. Y tú, ¿quién eres?

Pero ¿a quién busca el hombre frente a él?

¿Oyes mis palabras, sientes su asedio?

Veo tus labios, las palabras

en ellos prendidas como mariposas a la madera.

Tu rostro se asoma al mío; en él te miras.

Mi rostro se asoma al tuyo; en él miro un hombre.

La taza japonesa, sus sentadas figuras

¾el hombre, la mujer, su inconmovible diálogo.

 

 

Pedro Granados

Lima, Perú

Poema del como

 

Contra lo que pareciera

ser un crimen.

Las cosas se deslizan

hasta aquí.  Intermitentes

y solapadas.

El mar se agazapa

de a pocos

y de pronto te engulle.

Pero esta fácil tragedia

de la voz y de las palabras...

El vuelo alzas

por enésima vez consecutiva.

Luces unas mil veces trajinado.

Una ola grande es el horizonte

y otra aún más enorme

es la de tu involuntario deseo.

Entre los escombros

el dolor sobre la nuca

es intermitente

y tu sexo ahíto duerme.

Sólo tus manos

a esta hora.  Sólo una de ellas

como un ave.

Sólo este acto egoísta

como un crimen.

Sólo esta voracidad

de círculos concéntricos.

Como una hélice y como un pantano.

Sólo este entrometerse del sol

como un pene

y su chasquido bobo.

Pujando y como sobreponiéndose a las sombras.

 

 

Luis Benitez

Argentina

Una avispa cruzó el himen de la ventana
 
El astuto animal fue ingenuo dos horas por la casa:
antes del polvo de las cosas tocó los helechos salvajes,
los gruesos valles del jardín diminuto,
la piedra que es llanura de lava para su  ojo infinito:
un viajero aprensivo por las habitaciones casi desiertas
alentó inútilmente las plantas prisioneras,
rondó la cabeza del perro semidormido
que lo espantó como a un remordimiento.
La antesala fue el Cañón del Colorado:
antes sus poderosos antepasados visitaron
otras comarcas ausentes de follaje.
Fue curiosidad: Rousseau no pensó
en la avispa negra que anida sólo en tierra
cuando  labró la  cara del salvaje conveniente, bondadoso;
curiosidad de ver dónde desova su estirpe
y  cómo amasa el barro de sus habitaciones el gran animal
    blanco
que le teme y espanta desde el origen del tiempo.
Armado activista de otra casa,
antigua, abandonada,
donde fuimos el intruso,
curioso, como una avispa negra.
 

 

Danilo Sánchez Lihon

Perú

Pavesa

 

Mi poesía

no tiene ni el amarillo intenso,

ni el naranja

persuasivo. Ni el rojo de la pasión

ni el morado

de lo sagrado. Tampoco el azul

de la inefable

sabiduría. Sólo el pálido y titilante

violeta

de la llama que lucha por sobrevivir

porque la anima

¡la convicción de que consuela

y abriga.

Es noche inmensa y tupida,

donde apenas

parpadea una luz que nos define.

Por eso,

la sitúo en ese momento de la vela

que batalla

por no morir, cuando la lluvia,

el viento

y la borrasca la embisten y pugna

por alumbrar

el reino pavoroso desde una humilde

pavesa.

 

 

Otto René Castillo

Guatemala

Vámonos patria a caminar

 

Vámonos patria a caminar, yo te acompaño

Yo bajare los abismos que me digas.
Yo beberé tus cálices amargos.
Yo me quedare ciego para que tengas ojos.
Yo me quedare sin voz para que tu cantes.
Yo he de morir para que tu no mueras,
para que emerja tu rostro flameando al horizonte
de cada flor que nazca de mis huesos.

Tiene que ser así, indiscutiblemente.

Ya me canse de llevar tus lagrimas conmigo.
Ahora quiero caminar contigo, relampagueante.
Acompañante en tu jornada, porque soy un hombre
del pueblo, nacido en octubre para la faz del mundo.
Ay, patria.
A los coroneles que orinan tus muros
tenemos que arrancarlos de raíces,
colgarlos de un árbol de rocío agudo,
violento de cóleras de pueblo.
Por ello pido que caminemos juntos. Siempre
con los campesinos agrarios
y los obreros sindicales,
con el que tenga un corazón para quererte.

Vámonos patria a caminar, yo te acompaño.

 

 

León Felipe

España

Deshaced este verso

 

Deshaced este verso.
Quitadle los caireles de la rima,
el metro, la cadencia
y hasta la idea misma.
Aventad las palabras,
y si después queda algo todavía,
eso,
será la poesia.
Que
importa
que la estrella
esté rémora
y deshecha
la rosa?
Aún tendremos
el brillo y el aroma.

 
 

Roque Dalton

El Salvador

Por qué escribimos

 

Uno hace versos y ama
la extraña risa de los niños,
el subsuelo del hombre
que en las ciudades ácidas disfraza su leyenda,
la instauración de la alegría
que profetiza el humo de las fábricas.

Uno tiene en las manos un pequeño país,
horribles fechas,
muertos como cuchillos exigentes,
obispos venenosos,
inmensos jóvenes de pie
sin más edad que la esperanza,
rebeldes panaderas con más poder que un lirio,
sastres como la vida,
páginas, novias,
esporádico pan, hijos enfermos,
abogados traidores
nietos de la sentencia y lo que fueron,
bodas desperdiciadas de impotente varón,
madre, pupilas, puentes,
rotas fotografías y programas.

Uno se va a morir,
mañana,
un año,
un mes sin pétalos dormidos;
disperso va a quedar bajo la tierra
y vendrán nuevos hombres
pidiendo panoramas.

Preguntarán qué fuimos,
quienes con llamas puras les antecedieron,
a quienes maldecir con el recuerdo.

Bien.
Eso hacemos:
custodiamos para ellos el tiempo que nos toca.

 

 

Delfín Dorado

San Carlos, Costa Rica
Poselectoral

 

Trazo mi rastro campesino por el boulevard
cabizbajo por el carnaval de banderas y papeletas quemadas
pero de alguna manera gozoso al negarme a votar
por candidatos a la chanchera o a la casa zapoteña del buitre y el puñal
voy descompuesto en realidad por la algarabía de los estupidizados
con la droga mediática de un tribunal para ciegos y cerebroslavados
un tanto cansino al mediar las seis de ninguna tarde patriótica
poblada por las niñas que subastan sus incipientes pechos
por cantinas farmacias sodas parques hasta el Hotel del Rey
o atendiendo los balcones de turistas rubios y barrigones
humeantes de lascivia mientras escuchan los quijongos
en un calypso que ruega por monedas para fortalecer su identidad
y se intercambian alcaloides por habanos falsos
con monedas dudosas provenientes de casinos y call centers
donde la humareda es mayor pues asisten por la libre
policías de la dea y excombatientes del golfo y de bagdad
con permiso y pensión asegurados por asesinar
o torturar algunos chiítas o sunitas en la frontera de la asfixia
golpe metálico oportuno bajo las alas de la inmundicia
así mi país se transmuta en una acera pacífica de mercachifles
inmigrantes del machete y de la horma que deambulan
por una ciudad ajena que ha sido puesta en venta
buscando sustento en el desempleo o en la máquina depredadora
echada a funcionar por ellos mismos los que agitan el decoro
por el valor de una palmadita en las nalgas o un despliegue
de billetes verdes esfumándose en la hoguera de la maldita democracia


 

Pablo de Biaggio

Temperley, Argentina

Esa mujer con amorcito
 
No sea cosa 
Que le quede amorcito sin usar
Y venga soledad a mudarse
Con su boca que solo trae olvidos
 
A ella quiere confundirla
No desea que su magia
Ande por las tardes
Asesinando con sus labios cada despedida
 
Sus manos distraídas
Saben deducir ponerse en el oído
Todo el ruido del océano
Y no la deja a soledad
Inmiscuirse en sus costumbres
 
Me gusta esa mujer
Porque custodia su alegría
Y sabe bien que soledad
Tiene paciencia y le brinda en sus espacios
Fantasmas y clausuras
 
Por las dudas
Voy a tocar mi frente
A confirmar que todavía tengo pájaros
No sea cosa
Que le quede amorcito sin usar
Y hagamos un trato
 
Graciela Wencelblat

Buenos, Aires.Argentina

 

En el contoneo del viento

                  perdió su sombra

compañera de  posibles

                    y tantos imposibles.

 

La buscó en el vértice de la mañana

en la  cintura del atardecer.

Caminó entre la aurora el ocaso

bajo la lluvia  husmeó abismos.

 

La encontró en un claro  del bosque:        

encogida 

                entre jazmines ahogados.

                 Le tatuó su lengua y la curva de una flor.

 

 

Horacio Pettinicchi

Pilar,Buenos Aires, Argentina

Creo

 

cargo con un pueblo libre en mi piel,

con  la suerte del hombre con su paisito a cuestas,

con el llanterio desconsolado

con el grito,

el mío y el de mi gente,

tengo los puños cerrados

la innata rebeldía del que camina sobre sus propios pies,

el hambre,

el odio necesario

el suficiente coraje para decir no

y aún así creo

creo en el hombre entero,

el hombre nuevo

en el ser vertical que sabe de la importancia de la rosa,

en ese montoncito de polvo en el polvo del camino,

en el hombre

en el hombre simple con los ollares abiertos

olisqueando, presintiendo,

el insolente aroma de la libertad.

 

 

Francisco Miguel López Jiménez

Málaga, España

dedicatoria

 

Hoy más que nunca

he visto amanecer la muerte

en su opulenta alba

y no he llorado.

Broto de mi memoria a mi amiga Elmys

que dice –Un hombre puede ser otra ciudad-

pero yo seré la que soy

en mi índice de errores.

 

Prefiero el camino de la muerte

antes que los pasos del corazón

que rompe minucioso

el cretona de las venas.

 

Frente a mí el gato de antaño

dándome su palabra escrita

y trae una lluvia de ácidos

que  me enerva la vida

con su disecada figura,

cadáver que tuve en las sábanas

en días de fiebre

y no me vale – de corazón con paz

 

del poemario “La hora de los gatos”

 
 
Dardo Dorronzoro

Luján, Argentina

Todas las mañanas

No me cortarán el viento de los ojos,
yo te digo;
no me cambiarán de azul la torre de los pinos,
ni manejarán palomas con las nubes de mis dedos.
Yo soy todas las mañanas de los hombres, te digo,
todos los inviernos, todos los eneros,
yo soy una sangre perdida en la calle más antigua,
una espuma de llanto y una tos en los jergones;
yo soy para siempre en mi último camino.

 

1913. El 25 de junio de 1976 fue secuestrado por un Grupo de Tareas de las FFAA de su casa en el barrio La Loma, Luján. En esos días desaparecían Francisco Urondo y Miguel Ángel Bustos.

 

 

Carolina González Velásquez

Iquique-Chile

En un beso de sangre

 

En un beso de sangre,

absorbe mi energía absoluta,

lléname de tu vida, por la entrada de mi ser.

Resucítame con tus manos

después de la pequeña muerte,

escóndeme en la bastedad de tu pecho enardecido,

y,

abrígame en el último aliento.....

 
 
 
Roberto Del Val Tabernas

Zaragoza, España

Fuera

 

Fuera, risa y llanto a la vez,

maestro y discípulo,

pastor y rebaño.

Todos los puntos cardinales.

 

Fuera, el panal y la hiel,

la tempestad y la calma,

el agua y la sed.

Todas las estrellas a la vez.

 

Fuera, vasallo y rey a la vez,

memoria y olvido,

horizonte  y paisaje.

                 Toda la ilusión del mundo.

 

Fuera, el  todo y la nada,

el silencio y la palabra,

la aurora y el ocaso.

Los sueños, todos los sueños a la vez.

 

Fuera, azahar, rosa, clavel...

Fuera, es...

 

 

 

Mauricio Torres Paredes

Chile

La carne

 

Explosión discriminada y dispuesta
a ser acallada incluso con la muerte.
Pasos transportados
inalterables
Hechos futuros
La carne
Nueva carne
La nueva carne electrificante
La enfermiza blanca carne arrolladora
... Y no soporté...
Llegue a matar el extremo
De -tener el tiempo
Des-hacer el espacio.

 

 

Jorge Meretta

Montevideo, Uruguay

 

Y si el amor fuera

una señal de auxilio

y escucháramos nuestro eco

creyéndonos que alguien nos responde?

 

 

 

Mónica Suárez

México

El mar

 

Anda buscando el mar viejas cadenas,

algo hiere su espuma de cristales.

Su ronca voz de sales se revienta

sobre los hoscos riscos,

sobre la tierna piel de las arenas.

Algo le duele al mar,

algo le apena.

 

 

Samuel Bassan Mishaan

Panamá

 

no había

nadie

huyó descalzo,

piedra

atraviesa

pies cansados,

lengua

sedienta cae

verdades

escapan temprano,

siempre

el recuerdo

vive,

aqui estoy

casi

en ti,

dame

aquello mio

que

guardas tuyo,

adiós

sin mi.

 

 

Lina Zerón

México

 

En ésta ciudad donde el arpa de David toco,

tu voz me aniquila,

me destornilla,

me inmoviliza,

me abraza.

 

Una cebra entre las garras de un león.

 

Me seduce,

me hipnotiza,

pobre cobra ante la flauta,

pobres sicólogos y sus consejos,

pobres hombres de ciencia,

pobres magos y sus trucos;

nada para olvidarte es eficiente.

 

Tu voz se hace lejana,

voz de extraño,

voz sin nada para mi,

voz que comparto con otras bocas

brillando de rojos horizontes,

otras pieles con olor a juventud

y tu voz se diluye enviando a esta guerrera 

a una esquina de marchita luz,

a ésta diosa asaltante de trenes del mañana

que sin tu voz nada existe.

 

A veces de libélulas negras colmada me encuentro,

de escorpiones,

de murmullos de vidas pasadas,

de recordadas mañanas,

de días arriba y abajo junto al teléfono 

y mi cordura camina por la cuerda floja,

de mis más luminosos días,

de mi éxtasis,

de sentirme entre tus brazos pequeña,

gigante contigo entre los míos.
 
de Ciudades donde te nombro

 

 

Su Tung Po

China, 1036-1101
Poema

Estoy viejo, enfermo y solo,
hago mi hogar en la Ladera Este (Tung-po).
Blanca, escasa e hirsuta,
mi barba se mezcla con el viento.
Frecuentemente mi hijito se sorprende deleitado
de encontrar rosas en mis mejillas.
¿Cómo podría saber él, sonrío,
que están rojas por el vino?

Las mejores poesías chinas, Li Po y otros – Comp., trad., introd. y  notas de Roberto Curto - ongseller Clásicos de Bolsillo

 

 

Marcos Arcaya Pizarro

La Ligua. Chile

Particular egocéntrico y la luna

(fragmento)

II

 

todo edificio terrestre es una máquina

una antipatía por la criatura natural

el relato que articula penas prematuras

por  sobre el canto de un soñado bien

yo viendo las cosas en criollo con

cierto aire a dimensión referencial

supe vagar por  esas profundas latitudes sin

pisar las líneas trazadas

de lo público

Pero vamos por partes

no se crea que me quejo de lo absurdo en  ese viaje

protesto por la noche/por el día

da lo mismo

de aquel sueño que persiste

sueño a veces un relato diminuto

tres veces y media peor que esa torre de motores

donde viajo

 

 

Oscar Salas

Colombia

En tu ombligo

 

En una esquina de tu soledad

la lluvia capital baila

sobre mi paraguas oxidado;

me atrapas con tus gotas,

me abrazo a tu cuerpo frìo

y me pongo a mirarte.

 

El eco vagabundo que baja

por tus avenidas desbordadas.

La gente corre por que

tiene colgado en la ropa

el olor de los ùltimos besos.

 

Tus oficinas de cartòn

se desbaratan contra el suelo,

caen como piedras del espanto,

como àngeles asesinos.

 

Tu seducciòn de noche peligrosa,

el presentimiento de un disparo,

los vendedores ambulantes

que caminan como ratas antropòfagas.

 

Cuentos tristes que se cambian por monedas.

 

El temor de tus nubes

alimentadas por el vapor del asfalto,

suave deslizamiento por el cielo pintado

con estrellas de sueños desempleados.

 

Estoy observandote bajo

esta lluvia desesperada,

en el espejismo de tu armonìa.

 

Al otro lado de la calle

la muerte me espera

con su sombrero verde.

 

En algùn lugar de tu ombligo

prendo un cigarrillo,

cierro los ojos, y me pregunto:

 

¿Què hago aquì?.

 

 

 

José Martí
Cuba, 1853-1895.

Envilece, Devora...

 

Envilece, devora, enferma, embriaga
La vida de ciudad: se come el ruido,
Como un corcel la yerba, la poesía.
Estréchanse en las casas la apretada
Gente, como un cadáver en su nicho:
Y con penoso paso por las calles
Pardas, se arrastran hombres y mujeres
Tal como sobre el fango los insectos,
Secos, airados, pálidos, canijos.
Cuando los ojos, del astral palacio
De su interior, a la ciudad convierte
El alma heroica, no en batallas grandes
Piensa, ni en templos cóncavos, ni en lides
De la palabra centelleante: piensa
En abrazar, como un haz, los pobres
Y adonde el aire es puro, y el sol claro
Y el corazón no es vil, volar con ellos.

     

 

Manuel Del Cabral
Santo Domingo

Imbert $ Wessin

Este dúo siniestro de reptiles,
hijos del excremento del Pentágono,
buscan su cueva en cráneos repetida
con el ojo trasero que les cuida
de balas raticidas de Caamaño.

Cobardes cazadores de estudiantes,
trujiollismo sin él, sin su relámpago...

Impopulares como los purgantes,
hay que buscarlos...

Están allí... blindados entre amantes;
se les mata en la siesta, en su guarida.

Más, quizá ni los buitres se los coman,
porque no comen carne tan podrida...
 

 

Manuel José Arce

Guatemala 1935-1985

Un cráneo en la sombra

 

¿Dónde poner la cabeza?
Me dijeron:
—los pies sobre la tierra.
las alas en el viento
y las manos arriba!
¿Y la cabeza?
Se ha tejido teorías, se ha fabricado hipótesis:
—la cabeza debajo del sombrero
encima de los hombros;
al final del cogote;
detrás del mecapal;
bajo el cuchillo de la guillotina;
al encuentro de un tiro de pistola;
en medio de laureles;
bajo la lupa de un sicoanalista.
¡pero nunca en tus manos,
nunca en tu regazo,
nunca en la almohada, al lado de la tuya!
Y de no ser así
¿cómo justificarla?
ya no es bastante sólo decir:
gracias a ella existen las industria
de peines, de analgésicos, de anteojos,
libros y barberías,
los dentistas, los oculistas y los narizólogos
¡tanta gente viviendo de este redondo y complicado fruto!
Pero al final de cuentas
yo sólo estoy aquí preguntando una cosa:
si no es entre tus manos, si no es en tu regazo,
si no es sobre tu almohada, al lado de la tuya
¿dónde poner, entonces, la cabeza?


 

Lourdes Sarmento

Brasil

Las manos de la tarde

 

Las gitanas miran

   como lobas

los ojos de la tarde

Traducen lo que está escrito                               

   dialecto del alma                                       

   que sólo los poetas entienden

 

los poetas sienten                                                         

la tarde diáfana                                                 

traen en la copa de vino

todos los amores   

fantasmas de ayer                                      

fantasmas de hoy                                              

bebiendo la luz de los soles                 

    y a solas

escapan entre las manos de la tarde

 

Traducción del português: Jorge Ariel Madrazo (Argentina)

 

Andrés Stagnaro

Uruguay

Contemplación de la belleza

 

En   inseguro  universo

paralelo

                   vortiginoso

borracho rodé en remolinos

relámpagos cegadores

despeinaron mi conciencia.

Dos presencias me llevaron al naufragio

dos segundos , tal vez

en dos diferentes días.

 

Elsa Tió
Puerto Rico
 
Cuando tus ojos en el libro los desee en mi pelo
y sienta la nostalgia de tus manos
que reposan tranquilas en la mesa
cuando sepa el olor de tu piel
cuando mi cuerpo sepa el peso de tu cuerpo
cuando tu sonrisa piense en mí
cuando sepa la forma de quedarte dormido
cuando me quieras como la madera
quiere al árbol en que vive
entonces yo seré tu cántaro
y yo seré tu sed.
 
 
Ahmad Shamloo

Iran

El comienzo
 
Intempestivamente
en una tierra desconocida
en un tiempo aún no ocurrido
así, nací
dentro del bosque de las bestias y las rocas.
 
Mi corazón
comenzó a latir
en el vacío.
Abandoné la cuna de lo cotidiano
en una tierra sin aves, ni primavera.
 
Mi primera jornada fue un retorno
hacia la desalentadora postales
de espina y arena
sin haber tenido que ir muy lejos
sobre mis primeros y tambaleantes pasos.
 
Mi primera jornada fue un retorno.
La vasta distancia
no mostró ninguna esperanza
Tambaleante
me mantuve de pie
frente al horizonte ardiente.
 
Me di cuenta que no había noticias
porque ante mí había un espejismo.
La vasta distancia no mostró ninguna esperanza.
Aprendí que no había buenas noticias:
esta libertad
era una cárcel tan enorme
que el alma
se escondió en las lágrimas
tratando de ocultar la impotencia
 
 

Patricia Damiano

Buenos Aires, Argentina

Pentesilea, II

Supe que era un Priámida

Volvió de la muralla, de las tres vueltas que Aquiles impuso
y yo, pequeña en esa llanura, nombré la deriva, una forma de volver
y Héctor, hijo de Príamo, ya no dudó del metal
del fiel caballo, de mi torre
del casco que sería mío

La pira era yo, tan semejante

Todos sacrificamos las mañanas
para reír en la estepa.

 

 

Fernando Rendón

Colombia

Arte Poética, 2005

I

 

Mis poemas no se nutrirán de la literatura más que del bosque.
Los personajes de mis poemas no beberán ajenjo más que agua de su nacimiento,
Las raíces de mis poemas serán las raíces de los árboles.

 

Los protagonistas de mis poemas no serán malditos
o condenados aquí abajo, como los poetas franceses
o como sus rezagados émulos casi un siglo y medio después.

No se suicidarán como los románticos alemanes por un amor perdido
o a la manera de Mayakovski, sitiado por funcionario temerosos de la poesía.

Los personajes de mis poemas serán resistentes,
y sus contenidas lágrimas por los muertos que la realidad asesina
a sangre fría, ante la satisfecha complicidad de millones,
los purificarán en medio de la brutal contienda.

 

 

 

Dina Posada

El Salvador

Orgasmo IV

 

El vaho se come los alientos

el paladar mete en fuga latidos

 

mi lengua dilatada se desnace

picando los bordes de la vida

 

tu trance llevando mi pulso

gravita en mi tiempo colmado

 

 

Moravia Ochoa

Panamá

El cuartel

 

lo que quedaba del cuartel bombardeado

astillas de pared      muñecas rotas,

carne amasada con pan de lágrimas y muertos que

no tuvieron tiempo de saber que morían

mientras buscaban el fusil,

eso, hijos míos del mañana

biznietos gloriosos de los sobrevivientes avergonzados,

eso, lo que quedó, fue destrozado

a punta de mazo, a golpes, a odio, a miedo

mientras rugìan los usurpadores

frente a las cámaras oficiales        democràticas

 

 

Thomas Stearns Eliot

St. Louis, Missouri. EEUU 1888-1965

Los hombres huecos

I

 

Somos los hombres huecos

Los hombres rellenos de aserrín

Que se apoyan unos contra otros

Con cabezas embutidas de paja. ¡Sea!

Ásperas nuestras voces, cuando

Susurramos juntos

Quedas, sin sentido

Como viento sobre hierba seca

O el trotar de ratas sobre vidrios rotos

En los sótanos secos

Contornos sin forma, sombras sin color,

Paralizada fuerza, ademán inmóvil;

Aquellos que han cruzado

Con los ojos fijos, al otro Reino de la muerte

Nos recuerdan —si acaso—

No como almas perdidas y violentas

Sino, tan sólo, como hombres huecos,

Hombres rellenos de aserrín.

 

1925- Versión de Jaime Augusto Shelley

 

 

Delmira Agustini

Uruguay 1886-1914

Nocturno

 

Engarzado en la noche el lago de tu alma,

diríase una tela de cristal y de calma

tramada por las grandes arañas del desvelo.

 

Nata de agua lustral en vaso de alabastros;

espejo de pureza que abrillantas los astros

y reflejas la cima de la Vida en un cielo...

Yo soy el cisne errante de los sangrientos rastros,

voy manchando los lagos y remontando el vuelo.

 

 

José Antonio Cedrón

Argentina

59

 

de los prisioneros, y lo hacen doler.

Sobre antiguos poderes del pasado invencible

encontramos mensajes de amor empitonado

hundidos en el vientre de un cuchillo.

Nunca supe qué hacían tus caballos troyando

adentro de mi cuerpo.

 

 

Santiago Bao

Argentina

Jarabe de arañas                                 

 

Paciencias

huecos de la realidad

para atrapar

la imagen de la eternidad,

mientras llueve

en la orilla del mundo.

Perseverancias

del acechador

de la existencia,

los inevitables límites:

el viento,

las ramitas que mueven

la tela de las esperas,

paciencia infinita,

jarabe de arañas.

 

De: MEMORIAS DEL ZOO- poesía,  2004-2005

 

 

Eduardo Lucio Molina y Vedia

Argentina

Mascarón de proa

 

Sobre mi precaria barca de madera carcomida por las sales, mástil y remos interrogan al mar preguntándole hacia dónde vamos. Aunque no me parezco a la figura caprichosa que corona aldabas, fuentes y proas, llevo empotrado en mí el firme espolón de antiguas embarcaciones, símbolo del horror y los placeres de mi errancia.

     Soy Lillith, la primera mujer de Adán, exiliada por exigir un erotismo pleno y negarme al automatismo animal del sexo, esa sorda gimnasia de la confusión. Vago sin fin por submundos oceánicos uniéndome a íncubos, súcubos y demonios andróginos con quienes engendro una progenie exánime.

     He conquistado mi dura y espléndida inmortalidad desafiando los Poderes Supremos. Estoy condenada a la furia y la vehemencia de una eternidad sin frutos pero fértil en su propio juego, en su propio fuego.

 

(Inspirado en poemas de Iliana Godoy)

 

 

José Gerardo Vargas Vega

España

Todo se cubre de niebla

 

La noche chilla

descosoladamente.

 

Mientras los silencios

dibujan siluetas deformes

 

bailando,

 

como locos enfurecidos,

danzas secretas

con la muerte.

 

De: Las lágrimas de Gustav Mahler. Serie Palabra Nuestra, 20. Cuadernos de poesía nueva.As. Prometeo de Poesia.

 

 

 

Cristina Villanueva

Buenos Aires, Argentina

Epifanía

Puede ser que la lluvia vista con diamantes una tela de araña
que la planta cubra su verde desnudo y
destell e como poblada de astros.

Es posible que mi ojo la vea

y acaso me olvide de la muerte

por un rato.

 

Gabriel Impaglione

Argentina

Ausencias

 

Cada niño partido
cada madre cegada
cada hombre astillado
se lleva su estrella a otra hondura.
Por eso la noche cae, clausurada
como humo espeso
en la Mesopotamia.
Ha sucedido siempre
bajo cualquier guerra.
Las estrellas mueren bajo metralla.
Y queda un infinito
hueco funerario
raspado por las balas.

 

 

 
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