Jordi Buch Oliver



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Isla Negra 2/78

Isla Negra 2/78

Casa de poesía y literaturas.

Agosto-006- suscripción gratuita. Lanusei,Italia. Dirección: Gabriel Impaglione.

Publicación inscripta en el Directorio Mundial de Revistas Literarias Unesco

        impaglioneg@yahoo.es -  http://isla_negra.zoomblog.com

 

NO A LA VIOLENCIA EN MEDIO ORIENTE

DETENER LA LLUVIA DE MUERTE SOBRE LOS PUEBLOS PALESTINO Y LIBANES

 

Gabriel Impaglione

Argentina

 

Convoco a los poetas con  guitarra

compañeros poetas

a los hermanos

en un día de torre con campana

en hora dolorosa de amapolas

en un minuto de terminante basta.

Debemos dar batalla.

Por cada bomba cien versos rigurosos

por cada disparo una paloma.

No podemos ser indiferentes al osario,

no se puede

ya no se puede más

morir de espaldas.

 

Llamo a los periodistas con honor,

compañeros periodistas,

a los hermanos

a la urgente Asamblea Universal de la Ética.

Debemos recuperar la palabra,

ejercer la verdad a todo o nada,

romper el muro de aplausos a la barbarie.

La feroz perversidad del silencio.

 

Por cada astilla de hueso quemado

por cada vómito de plomo sobre el Líbano

seis nombres de genocidas en primera plana

encabezando las imagenes del infierno.

Que les caiga el desprecio de sus hijos

la condena de los pueblos, el espanto

brutal de las víctimas mordiendo la conciencia.

 

Ay Hermanos

no podremos mirarnos a los ojos

ni hablar de poesía y de mañana

ni echar a volar sueños de un gran pan amarillo

para todos

no podremos cantar banderas y domingos

amor

justicia

verdad…

no podremos.

No podremos pronunciar voces tan simples.

No podremos.

 

Ya se sabe toda esa gente que anda los salones

con la palabra libertad en la solapa.

 

Estan rompiendo el mundo, compañeros.

Lo acuchillan día a día.

Esos siete fanáticos de grandes bolsillos

estan partiendo el mundo a pedazos.

 

Y entonces, compañeros?

Y ahora y aquí

Nosotros todos

nada?

 

 

Nazim  Hikmet

Turquía, 1902-1963

Que las nubes no maten
 
Las que nos hacen hombres son las madres
Como cálidas luces marchan ante nosotros
¿No es una madre, acaso, la que os trajo al mundo?
Apiadaos entonces, Señores, de las madres
    Que las nubes no maten a los hombres
 
Un niño de seis años va corriendo feliz
Su cometa supera las copas de los árboles
¿Es que no habéis jugado como ese niño, acaso?
Apiadaos entonces, Señores, de los niños
    Que las nubes no maten a los hombres
 
Ante el espejo peina la novia sus cabellos
y en el espejo busca una imagen querida
Sin duda alguna vez os buscó así una novia
Apiadaos entonces, Señores, de las novias
    Que las nubes no maten a los hombres
 
Cuando el hombre se va volviendo viejo
sólo debe evocar recuerdos placenteros
¿Es que vosotros mismos no sois, acaso, viejos?
Apiadaos entonces, Señores, de los viejos
    Que las nubes no maten a los hombres

 

 

Mario Jaime

México

 

Nos han enseñado que el arco iris es cuestión de inmadurez

Nos han enseñado que matar es el verbo más glorioso

Nos han enseñado que las armas son sagradas, venerables

Nos han enseñado que ‘infantil’ es ser iluso, tonto.

Nos han enseñado a creer en el poder y no en el agua

 

Convoco a la música

al canto de las células

para que los ojos sirvan

se olviden de una educación a base de terrores

 

Si recordásemos el beso

La grave oleada de una voz en las estrellas

La clara noche

 

De nuevo a los juguetes y a la fruta

 

Convoco a los oídos y la piel

Al espasmo de las diosas en el lecho

Al licuado con azúcar y un amanecer

 

No son palabras, son representaciones de la magia

De un placer inmaculado que subyace en la materia y da espíritu contralto

Caminar por la arena

Zambullirse entre una ola y otra

 

Convoco al amor

 

Sé que difícil leer poemas cuando se busca un pan en la basura

Cuando el cadáver fresco, humea en nuestras narices

Cuando las balas valen y los soldados se reclutan

 

Pero es la cobardía la que nos mata

La cobardía del camino por la sangre

Del odio facilísimo

 

El alimento está en la tierra

En  bañarse un poquito en el olvido

Cerrar heridas es cuestión de atrincherarnos en un color

y negar siempre, siempre

esa educación nefasta que nos dieron

 

Convoco a matar nuestros adultos

Y emerger como niños, nuevamente.

Convoco al arco iris.

 

 

Cristina Castello

Argentina

Repatriarnos

 

Que hipocampos enamorados descuarticen el horror

Que bandadas de jacintos acuchillen la indiferencia

Que Orfeo guíe a Arcadia a libaneses y palestinos

Que Eurídice queme infiernos y funde la alegría

Que la paz se acune en partituras de Gounoud

Que huérfanos saciados impongan la justicia

Y sirocos enfurecidos asesinen la crueldad

Para donarnos con hambre de lluvia

Y repatriarnos a todos en brumas de luz

 

 

Miguel Hernández

España, 1910-1942

Tristes Guerras

 

Tristes guerras

si no es amor la empresa.

Tristes, tristes.

 

Tristes armas

si no son las palabras.

Tristes, tristes.

 

Tristes hombres

si no mueren de amores.

Tristes, tristes.

 

Cancionero y romancero de ausencias

 

 

Ana María Mayol

Argentina

Sonidos y guerra

 

El silencio juega a ser sonido

sobre el techo

en la garganta yace

todo un río de lágrimas

 

no ahogan la sed de esta tristeza

 

Del otro lado del mundo

la muerte juega con la vida a la guerra

y gana la partida.

 

 

Diana Poblet

Argentina

Masacre

 

¿Sabrán los pequeños de países y fronteras?

nadie los advirtió sobre los riesgos de nacer ahí

en ese aquelarre de brujas y demonios

si han nacido ya son viejos como para morir

con un rostro calcado

en cientos de niños sin hadas

atónitos

sus ojos volcados hacia adentro

colmados de espanto

heredando bombas

que destrozan cazando duendes

el odio que no sabe de pelotas

ni superhéroes

el mercader de la muerte

abriendo las avenidas del pánico

adonde clamarán padres huérfanos

de la peor orfandad.

Hay que buscar niños adonde sea

bajo las camas, adentro de los armarios, sobre los altillos

resguardemos

chocolates juegos plazas jardines barriletes

sólo donde ellos habiten

estará a salvo el asombro

si encontramos al menos uno,

el sol y mañana

serán posibles.

 

 

Yabra Ibrahim Yabra

Belén, Palestina- 1920

Después del Gólgota

 

Viví con Cristo,

morí con Él y resucité.

Mi voz clamó en el desierto

como si fuera otra voz,

ardiendo con un fuego desconocido.

¿Por qué el fuego? ¿Para quién?

Dame sombra y agua fresca

y yo colgaré mis recuerdos en

la pared de una habitación abandonada.

La muchedumbre se ha dispersado y

los invitados se han marchado.

La voz clama en vano

como la voz de antes de la muerte y

el Gólgota.

 

En mis labios hay restos de miel

y de hiel.

 

¿He venido después de morir para

oír mi voz aferrándome

al vacío que abandoné?

Dame sombra. Y tú, mujer,

pon un trozo de hielo en tu agua.

El sol abrasa. La vida después de la muerte es

fatiga y mi voz ama el fuego.

¿Por quién? ¿Por quién

he cerrado los ojos, mientras en mis labios quedan

restos de miel y de hiel?

 

Del poemario: Al madar al muglaq (La órbita cerrada). Beirut,1964.  Trad. María Luisa Prieto- Fte:  http://www.poesiaarabe.com

 

 

Adriana Alarco de Zadra

Perú

Más allá
 
Me estoy llenando de muerte
De a pocos,
Aquella misma que, a veces,
Me sorprende
Si nos colma de vacíos
Con las bombas...
Y yo me estoy elevando,
Descubriendo
Entre la neblina blanca
Del invierno,
Y dunas de arenas largas
Del verano,
La vida que vuela en alto
En las nubes.
 
 

Saadi Yusuf

Irak

A unos visitantes occidentales

 

Nos preguntamos, por Dios, por qué habéis venido hasta nosotros;

somos pobres

y bandoleros

y pescadores de un pescado que no satisface nuestras necesidades diarias

y polinizadores de palmeras, a veces.

 

Nuestras casas son

lana,

o caña,

o barro con techos de hoja de palmera, a veces.

 

Nuestra ropa

es una,

sin colores,

ni cortes ni formas,

sin cinto...

Incluso estamos desnudos, a veces.

 

Entonces,

por Dios, ¿por qué habéis venido hasta nosotros?

¿Os gustan, de verdad, las palmeras y el desierto?

¿Os gustan las casas de lana,

y nuestra ropa,

y el barro techado?

 

No nos queda,

a nosotros, los desollados, más que mostrar la blancura de los huesos.

 

No os damos,

os rogamos...

 

Procedente de la colección titulada Yawmiyyat asir al-Qalaa (Diario del prisionero del castillo), Saadi Yúsef, Damasco 2000. Trad. Milagros Nuin. Fte: http://www.poesiaarabe.com

 

 
 

Susana Cordisco

Argentina

 

Habitantes del fuego

(En la roja constelción de la tristeza)

 

Mi corazón

sangre cofundida

en la silueta de la tarde

y mi voz

sin luces ni ormanentos

enmudecen

ante el dolor.

Los pueblos que no me vieron

ignoran que conozco la derrota del viento

bajo los colmillos del poder,

en el desierto de la luna fría

en las carnes

blandas

inocentes

bajo el cielo enfurecido.

Frente al miedo

y las ausencias...

Dios mira hacia otro lado.

 

En las hogueras erizadas

los espectros,

antiguos habitantes de las calles,

cincelan epitafios en el viento.

Tanto horror me duele cerca

del corazón

de la espina

transformada en esquirla,

con un desaliento amargo

que acumula sombras.

En el vértigo

del miedo

y de la vergüenza

un estruendo de muerte

se pega en las miradas.

En la inmensidad

del sol y de la arena

Dios mira hacia otro lado.

 

Un mañana inexistente

habita en el misterio

¿Dónde ocultar

la herencia del dolor

y las arrugas del desborde?

La Gran Mentira

está posada sobre los despojos

de la lejana constelación de la tristeza

donde yacen las sombras

sin nombres ni abecedarios

donde los niños piden alas

para escapar del fuego.

En las almenas vacías,

en mi alma,

en mi mundo,

el silencio

dice

¡Basta !

 

 

Livia Felce

Argentina

(fragm.:1er Capitulo de “La noche sobre Europa”)

Hitler atacaba Belgrado sin previo aviso a pesar de haber sido declarada ciudad abierta. Dos horas duró el estruendo. Durante el bombardeo sonó el timbre de la puerta varias veces, en forma tan frenética como la desesperación que desataron las bombas. A través de las ventanas bajas vi a los vecinos buscando amparo en esa mañana violenta. Muchos como nosotros, en ropa de dormir, traían en la mano las prendas que arrastraron en el apuro. A cada explosión, el sótano trepidaba y se llenaba de polvo. Múltiples silbidos herían el aire y la tierra. Apretujados, el miedo nos envolvía como una manta. Cada bomba parecía caer sobre nuestras cabezas, como espada filosa que sesgaba el aire; inminente bajaba cerca, pero no nos tocaba más que con el presagio de nuestro fin. Teníamos las gargantas secas, los ojos entrecerrados, y yo sabía, sentía, que alguien moría por nosotros, que otros se quebraban bajo las ruinas. En bandada descendía la muerte. Espanto, alivio, y de nuevo el miedo. Pero no gritábamos a cada explosión: sólo un quejido ahogado se derramaba en nuestros pechos, tensaba nuestros músculos. Y entonces empezamos a movernos como muñecos. Las bombas arrasaron con el prestigio de la razón, de toda razón, y de pronto nos volvimos animales que sólo se querían salvar.

...

http://www.badosa.com/bin/obra.pl?id=n274

 

 

 

Abdo Wazen

Libano, 1957

El bosque del sueño

 

Las dos manos que abandoné
Me acompañan como una luna.

De día se perfilan como árboles en el camino
Y cuando en la noche corren las aguas de la imaginación
Me preceden hacia el bosque del sueño.

Las dos manos que abandoné
Se abren como mariposas dentro de mis ojos.

 

Poeta, crítico literario, periodista y traductor. Obras: El bosque cerrado (1982), El ojo y el aire (1985), Las puertas del sueño (1996). Trad. Youmana Haddad.

 

 

Susana Roberts

Argentina

Medio Oriente

 

Enlazada al cimiente de la tierra

sufro en mi quietud

los suicidios de esta guerra

prendida en el horizonte preciso del dolor

sacudo las heridas que drenan

abrazo a las victimas

a los que mueren poco a poco dejan de creer

a los niños y sus diálogos cruzados

me arrodillo en sinfonía para asirme a ellos

en mi quietud

se derrama el alma en plegarias

mientras tiemblan los caminos

de odio y terror en la esfera

siento las heridas de esos rostros

los cuestiono en la pizzarra de mis días

a ellos les brindo mi música de adentro

extiendo mi costado a rescatarlos

bajo un campanario tibio

y gritos de piedad.

 

Heidy Chavarria

Costa Rica

Niño libanés

 

Pequeño niño libanés

ya no podrás abrazar a mamá,

jugar con papá.

Ya no podrás correr como ave,

libre entre un cielo calmo y brillante.

Perdón niño por tu corta existencia.

Perdón por este mundo en donde una vida

no tiene más valor que una  mercancia…..

y a veces ni eso.

 

 

Cristina Villanueva

Buenos Aires, Argentina

18 de julio

Quiero hablar de la piel
de su indomable sueño
de roce
de la caricia de la voz buscando
dobleces,pliegues,hendiduras
pero no puedo
de mi boca recuerdo sale España
sumergida en el duelo
hace  setenta años
mujeres libertarias
acosadas por cruces
jóvenes perseguidos
por prisiones y tumbas

quiero tacto-caricia
la mirada
ese gusto de un cielo por venir

hoy no
los aviones tiran sus bombas
sobre mis manos en un país
que nunca conocí
me deshago
Las palabras dan vuelta los sentidos
parece  que como siempre ha sido
hay gente que es culpable de vivir
y   un ejército
dispuesto a remediarlo

Otra vez Eros
   que  perdió la partida.

 

Issa Majluf

Libano, 1955

Partimos

 

Partimos para distanciarnos del lugar que nos crió y para ver el otro lado de la aurora.
Viajamos buscando la fuente de nuestro nacimiento. Partimos para completar el alfabeto, para cargar nuestro adiós de promesas, para viajar tan lejos como el horizonte, anulando nuestro destino y esparciendo las páginas al viento, antes de permitir que huya, o tal vez no, nuestra historia en otros libros.

Partimos hacia destinos no escritos para decir a los que hemos conocido que retornaremos para establecer relaciones otra vez. Partimos para aprender el lenguaje de los árboles que no viajan; para escuchar el tintineo de campanas en los sagrados valles en  busca de dioses más piadosos; para arrancarles a los extranjeros la máscara del exilio; para susurrar a los transeúntes que, como ellos, nosotros también pasamos, y que nuestra historia es efímera, tanto en la memoria como en el olvido, lejos de madres que encienden las velas de la ausencia y acortan el lapso del tiempo cada vez que elevan sus manos al cielo.

Partimos para no ver a nuestros padres envejecer, para no advertir las marcas del tiempo en sus rostros. Partimos para anunciarles a los que amamos que aún los amamos, que la distancia no puede asombrarnos y que el exilio puede ser tan dulce y fresco como la patria. Partimos para que al regresar un día, nos reconozcamos como exilados donde quiera que estemos. Partimos para borrar la diferencia entre aire y aire, agua y agua, cielo e infierno. Nada nos importa el tiempo, contemplamos la inmensidad, vemos olas brincando como niños, mientras el mar refluye entre dos barcos: uno que parte y el otro hecho de papel en manos de un niño.

Partimos como un payaso que viaja de poblado en poblado, guiando a sus animales que enseñan a los niños su primera lección de tedio. Partimos para engañar a la muerte que nos persigue de un sitio a otro. Continuaremos así hasta que estemos perdidos, para que donde quiera que vayamos nunca más nos encontremos a nosotros mismos y para que de esta forma nadie pueda encontrarnos.

 

Poeta, ensayista y traductor. Obras: Estatuas para la claridad del día (1984), La soledad del oro (1992), Sueños de Oriente (1997).

Trad. Del arabe por Youmana Haddad. Fuente. http://www.poesiaarabe.com

 

 

Unsi Al Haye

Libano

La luna en reposo

 

Como otros tienen un cielo y una casa
Yo tengo una mujer
Tengo una mujer como otros tienen niños
Como los niños tienen pastores
Como los pastores tienen sombra

Tengo una mujer
Como otros tienen un camino en el tiempo
Y como las luces lejanas tienen una esperanza.

Vago preguntando
Dónde está
Cómo pregunta
Un hombre en los campos
Al sol
Dónde está

A solas caigo con el rocío
Me levanto solo con el viento
Y nunca se acaba la luna de mi reposo

Poeta, filósofo, traductor y ensayista. Cofundador de Shiir. Obras: La cabeza cortada (1963), El pasado de los días que se avecinan (1965), ¿Qué has hecho del oro, qué has hecho de la rosa? (1970), El banquete (1994).

Trad. Del arabe por Youmana Haddad. Fuente. http://www.poesiaarabe.com

 

 

 

André Cruchaga

El Salvador

cerrados

 

                                                A Joumana Haddad,

                                          en la distancia apocalíptica

 

Los caminos abiertos

Por el hombre

Se cierran con el hombre.

José Corredor Matheos.

 

Caminos cerrados    apagados

Hacia lo oscuro

Morir sencillamente frente a la casa

Derruida

Noche devanándose en la lluvia

Del delirio

Hoguera de fieles en embriaguez onírica:

 

Tapiz de balas por aire y tierra

El unicornio de la paciencia

Dejando húmedos temores en la ceniza

Vajillas borradas entre las ventanas

Edades astilladas frente a la pálida

Luna de las circunstancias

¿De qué materia están hechas las alas

El obseso gozo por lo oscuro

La fatua mutación de la neblina?

 

La ceguera hurga en el sueño

La demencia germina en las losas fracturadas

Del tiempo como acérrimo enemigo

Allá atisbo niños jugando con las quemaduras

Fieles al destino de un milagro

Allá atisbo espectros paseando su impunidad

Igual que una noche humosa

De espejos dentro de sediciosos bull-dozer

Allá se viven pesadillas:

Soterrada luz de la vida

Igual que una cripta antigua…

 

Barataria, 23 de julio de 2006.

 

 

María Cristina Orantes

El Salvador

Del otro lado

 

¡La guerra ha comenzado!

es el grito que se oye en todas partes.

Del otro lado el hombre se prepara

para esconder su sombra en la tormenta.

 

Rojos afluentes llegan del desierto

para abrazar el llanto

de las madres que gimen sin bandera

por sus frutos tendidos en la arena.

Se repite la historia

que arrastra odio y dolor,

mientras el viento

empapado de espanto

reparte a manos llenas el olor de la muerte

y corre a martillarlo

en la casa, en la piel, en los huesos,

a inyectarlo en la sangre que aún palpita.

La guerra ha comenzado una vez más,

con otros estandartes y otros rostros,

con otros adversarios,

aunque hacia dentro

sigue siendo la misma

que cada vez dejara un nuevo cementerio,

viudas, muñones, huérfanos,

locos sobrevivientes,

preseas al valor a los despojos

y la única certeza

de que el poder se crece

sobre las ruinas del gesto sometido.  

 

La guerra ha comenzado

y estás del otro lado,

donde te crees a salvo de la garra,

del ruido ensordecedor de los misiles,

de la miseria que deambula entre escombros,

del terror en los ojos que no amanecerán.

Ha de llegar el viento hasta tu puerta

y a la mía y a la puerta de todos

a estrangularte el alma y la conciencia.

Cuando sientas que pasa y lo respires

sabrás que ya no es más

un destello que se trajo consigo

el temblor de los cuerpos

que en la muerte se hermanan,

cuando  veas sus fantasmas recorriendo tu casa

con su carga de horror en las cuencas vaciadas,

cuando el grito se esconda en tus arterias

y tiembles por las noches,

habrá empezado la guerra, nuestra guerra,

aquí, del otro lado.   

 

 

Matchornicova
Austria

Bang en do menor

 

Es evidente que anda suelta,
sus cadenas que jamás existierón
palpitan en la esencia del hombre,
en los tiempos y el espacio.

Evidente como la muerte...
Evidente como el odio...

Dime pues
cómo he de cantar al amor. Es que
no encuentro herramientas
y la voz del desastre inminente
se adelanta con otros cuerpos
mutilados.

Paradójico silencío de algunas esferas
estremece el sílencio
...¡ estremece !

*No hay verso capital, ni recurso azul de madrugada.*

El dolor aprieta,
se adueña
de la evidencia que anda tan suelta...

 

Yehuda Amichai

Alemania- 1924-2000

O que aprendi nas guerras

 

O que eu aprendi nas guerras
A marchar no ritmo de braços e pernas
Como bombas bombeando um poço vazio.
A marchar numa fila e sozinho no meio,
A enterrar em travesseiros,
Colchões de penas,
O corpo de uma mulher amada.
E a gritar "mamãe"
Quando ela não pode ouvir,
E a gritar por deus
Quando eu não creio nele,
E mesmo que acreditasse nele
Eu não lhe falaria sobre a guerra
Como a uma criança não se fala
Dos horrores adultos.
Que mais eu aprendi.
Aprendi
A reservar um caminho para a retirada.
Em terras estrangeiras
Alugar um quarto em hotel
Perto do aeroporto ou da estação de trem.
E mesmo em cerimônias nupciais
Ficar sempre de olho na pequena porta
Com o sinal "exit" em letras vermelhas.
Uma batalha começa
Com tambores rítmicos para dança e termina
Com uma "retirada ao amanhecer".
Amor proibido
Algumas vezes também começa e acaba assim.
Mas acima de tudo
Aprendi a sabedoria da camuflagem,
Não ficar visível, não ser reconhecido,
Não me distinguir daquilo que me cerca,
Nem mesmo de quem amo.
Que pensem que sou uma moita
Ou um carneiro,
Uma árvore, a sombra de uma árvore,
Uma cerca viva, uma pedra morta,
Uma casa, o canto de uma casa.
Se eu fosse um profeta
Teria diminuído o brilho da visão
Escurecido minha fé com papel negro.
E quando chegar meu tempo,
Endossarei a camuflagem de gala do meu fim:
Com branco de nuvens, bastante azul de céu,
E estrelas infinitas.

 

Tradução de Millôr Fernandes- envio Rui Mendes

 

 

Salvatore Armando Santoro

Italia

Cenizas heladas

 

Indiferente

observo las nubes que se arrinconan

en el cielo.

Como un nino que juega

dibujo con la mano

figuras monstruosas,

máscaras de brujas y magos,

torpes elefantes que se disipan

y se recomponen

como apariciones de un carrousel  televisivo.

 

Siempre igual,

siempre eterno muchacho.

Y en mi pecho

se menean los fantasmas

de revoluciones incompletas,

de libertades negadas,

de igualdades quebradas

en el umbral de los egoismos

renacidos

de las cenizas de un fuego arcaico,

ya apagado.

 

Inutilmente

grito mi rabia al viento:

mis palabras rebotan

en las puertas cerradas

de solidaridades ya olvidadas,

desgastadas desde hace tiempo,

y la unica ventana abierta

emana una luz debil

insuficiente para la oscura càmara

de nuestras conciencias adormecidas.

 

 

CENERI FREDDE

 

Pigro,

osservo le nubi che si rincorrono

nel cielo.

Come un bimbo scherzoso

disegno con la mano

visi di giganti minacciosi,

maschere di streghe e di maghi,

goffi elefanti che si sciolgono

e si ricompongono

come disegni di un carosello TV.

 

Sempre uguale,

sempre eterno fanciullo.

E dentro il mio petto

s’agitano i fantasmi

di rivoluzioni incompiute,

di libertà negate,

di uguaglianze infrante

sulle soglie degli egoismi

che riaffiorano dalle ceneri

di un fuoco antico,

ormai spento.

 

Invano urlo la mia rabbia al vento:

le mie parole rimbalzano

sulle porte chiuse

di solidarietà ormai dimenticate,

cancellate dal tempo,

e l’unica finestra aperta

emana solo una debole luce

insufficiente a rischiarare la stanza buia

delle nostre coscienze addormentate.

 

 

Khalil Gibrán

Líbano, 1883-1931

La Paz

 

La Tempestad, se apaciguó tras arquear las ramas de los árboles y reclinar todo el peso de su furia sobre el cereal de los campos. Las estrellas surgieron como maltrechos resabios de truenos lejanos, y el silencio ganó el espacio como si la Naturaleza nunca hubiera librado su batalla.

 

En ese momento, una joven mujer penetró en su habitación, y se hincó de rodillas junto al lecho gimiente. Su corazón desbordaba de agonía, pero pudo finalmente despegar los labios y decir: "¡Oh! Señor, haz que regrese a salvo al hogar. He Agotado las lágrimas y nada más puedo ofrecer, oh señor magnánimo y misericordioso. Mi paciencia se ha consumido y la calamidad busca apoderarse de mi corazón. Sálvame,  Oh Señor, de las tenaces garras de la Guerra; líbralo de la Muerte despiadada pues está a merced de los poderosos. ¡Oh Señor! salva a mi amado que es Tu hijo, del enemigo que también es Tu enemigo. Desvíalo del sendero impuesto y guíalo hasta las Puertas de la Muerte; deja que me vea, o ven y llévame con él".

 

Un joven entró serenamente. Tenía la cabeza cubierta por una venda empapada de la vida que se le escurría.

 

El joven se le aproximó recibiéndola con lágrimas y risas; luego tomó su mano y se la llevó a los labios encendidos.

 

Y con voz impregnada de lejana tristeza, de la dicha del reencuentro, y de la incertidumbre de su reacción, le dijo: "No temas, pues yo soy la causa de tus ruegos. Alégrate, que la Paz me ha traído a salvo hasta ti, y la humanidad nos ha devuelto lo que la codicia intentó quitarnos. 

 

No te entristezcas; sonríe, amada mía. No te asombres, pues el Amor está dotado
de poder para alejar a la muerte, y de encanto para conquistar al enemigo. Soy tuyo.

 

No me contemples como a un espectro que emerge de la Morada para visitar la Morada de tu Belleza.

 

No temas, pues ahora soy la Verdad, surgida del fuego y las espadas para revelar a los míos el triunfo del Amor sobre la Guerra. Soy la Palabra que anuncia el comienzo de la dicha y la paz.

 

Luego el joven enmudeció; sus lágrimas hablaban el lenguaje del corazón. Los ángeles de la Dicha rodearon aquella morada, y los dos corazones recobraron la unidad que les había sido arrebatada.

 

Al alba los dos permanecieron de pie en medio de los campos, contemplando la belleza de la Naturaleza herida por la tempestad.

 

Tras un silencio profundo y reconfortante, el soldado miró el sol naciente y dijo a su amada: "Mira, la Oscuridad está dando a luz al Sol".

 

 

 

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Graciela Wencelblat

Buenos Aires. Argentina

 

Desconoce porqué

perdió :

           el sonido de campanas

           el color de las cortinas

           las bailarinas de los cuadros.

¿Porqué los pájaros dejaron de volar

y se borró el azul de todos los instantes?

 

Intuye que el aire y viento

se cansaron de penas

                  de muertes

dejaron miles de rosas quebradas

                 en el patio.

 

Terca  insiste  y sigue sin entender.

 

En el caos una mano se  muestra  sosteniendo la luna.

 

 

Ahmed Hachem Eraissouni

Arcila -Marruecos-, 1960

Bajo el techo de Tánger

 

Construimos la vida

cuerpo a cuerpo.

Viene la muerte

y nos arrebata la vida:

el alma...

Cuántos senderos atravesarás,

¡Oh, camellero!, antes de que despierte

la mujer de tu embriaguez.

Cuántas manos tendrás,

¡oh, arruinado!,

después de vaciar la aurora

en el ombligo del gameto.

O dime, pequeña,

cuánto sudor limpiará el embrión de las olas.

Desde aquí inició su viaje

el maquillador de mis zapatos.

No estaba ebrio como de costumbre,

no llevaba los ríos bajo su axila,

pero su sol se detenía

brillando bajo un cielo anticuado

cuyas jarras anegaron la puerta de la ciudad.

¿Derramó la locura sobre mi calcetín?

¿Borró el día con la fatiga del marinero?

¿O solamente consideró que las noches son sermones?

 

Y así,

con mi fusil al hombro

contemplo la copa del compañero.

iOh, muerte enamorada!

¿Cuántos cuerpos deshabitarás esta tarde?

¿Cuánto papel gastarás?

Luna en medio del camino,

una mano apretada

sollozando en la hoguera.

 

El amanecer de las moscas no era nublado,

ni navegaba en el polvo de la nada.

Anocheció

y el mar se replegó,

inclinándose un poco hacia el lado izquierdo:

el lado del gemido.

Se inclinó un poco hacia el Tánger enterrado.

La barca todavía no se acercó a la orilla,

los remos aparecían moverse

mientras los marineros

agujereaban las escaleras del agua,

y las redes desnudas.

                                  Salvos de su pasión,

empezaban a limpiar

los árboles con el barro...

 

En el recuerdo dejaremos nuestras estacas,

nos alegraremos de las jarras llenas de auroras

que llegan hasta esta orilla de Tánger,

hasta una oscura noche.

Una noche que se extravía en las miradas.

 

 de Sobre el tiempo caminan los árboles

 

Tomado de Portal de poesia

 

 

Dardo Dorronzoro

Lujan, Argentina, 1913-1976

 

Me declaro culpable, muy bien, pero

debo advertirles

que ya ustedes me mataron, me enterraron,

me borraron todas las arrugas y las lágrimas de mis hermanos,

y me dijeron

que te diviertas con los gusanos, pero olvidaron

de borrar

las huellas

que mis pasos marcaron

en tantas calles y caminos del mundo.

 

 

Mário de Andrade

Brasil, 1893-1945

Moça linda bem tratada

Moça linda bem tratada,
Três séculos de família,
Burra como uma porta:
Um amor.

Grã-fino do despudor,
Esporte, ignorância e sexo,
Burro como uma porta:
Um coió.

Mulher gordaça, filó,
De ouro por todos os poros
Burra como uma porta:
Paciência...

Plutocrata sem consciência,
Nada porta, terremoto
Que a porta de pobre arromba:
Uma bomba.


 

 

 

Pedro Salinas

España- 1892-1951

La voz a ti debida

(versos 1449-1470)

 

Perdóname por ir así buscándote
tan torpemente, dentro
de ti.
Perdóname el dolor, alguna vez.
Es que quiero sacar
de ti tu mejor tú.
Ése que no te viste y que yo veo,
nadador por tu fondo, preciosísimo.
Y cogerlo
y tenerlo yo en alto como tiene
el árbol la luz última
que le ha encontrado al sol.
Y entonces tú
en su busca vendrías, a lo alto.
Para llegar a él
subida sobre ti, como te quiero,
tocando ya tan sólo a tu pasado
con las puntas rosadas de tus pies,
en tensión todo el cuerpo, ya ascendiendo
de ti a ti misma.

Y que a mi amor entonces, le conteste
la nueva criatura que tú eras.

 

 

Graciela Bucci

Argentina

A pesar de

 

qué  importa

si de tanto andar descalzos se desangran los pies en el camino

y el camino en realidad son sólo vidrios

 

si la lengua se anuda en el pecho y el pecho se hace tiento y la sujeta

 

si el oído

fabrica la pared

y la pared vomita frases y las frases confunden el eco

 

si en cada ojo se nos clavan astillas

porque las astillas son mejores

que mirar la inmundicia que acecha

 

qué importa

si de las manos se aflojan los tornillos y las piezas de acero

porque nos dimos cuenta         tal vez tarde

de que también era posible la caricia

 

y qué  si aquello no

si esto de hoy sí

si la piedad        si el perdón       si el olvido

 

si el humano          si el ser

si poder ser

 

a pesar de.

 

del libro "Un orden diferente

 

 

 

Eunice Arruda

Santa Rita do Passa Quatro, Brasil- 1939
Outra dúvida

 

Não sei se é
amor

ou

minha vida que pede
socorro

De Invenções do Desespero (1973)

 

Enrique Caballero Arias

Venezuela

¡¡¡Al Fin!!!

¡Ya!
hurgando libracos literales
conseguí
tu identidad...,
esa
donde se inmersa a través
de la verdad en tus ensueños
que de azures tonos
matizas a la vida embelleciendo
al sentir del amor en sus secuelas.

Al fín
se afianzan las sospechas de otra mujer
que en la plenitud del sentimiento
es la misma que ama,
sufre, triunfa, es infinita
en lo que lleva entre su corazón de mujer enternecida.

Ella, que eres tú
se enamora del volar entre sus plumas, con
tonos del agua, mar, ríos, afluentes,
arroyitos, lagunetas y cascadas.

Al fín hallé a la femenil poeta
que sabes darle el sabor de chocolate,
a las fresas del vientre
desde el alma.

 

 

Jorge Bousoño González
Ciudad de La Habana, Cuba

Bitácora de mi pupila

 

Oleadas de pasado

            salpican el contén

 

ruedan las cónicas

 

el ocaso adolece

con su nocturno lleno de surcos

                                      y pasiones

 

hay aves que cada época arrancó

otras quedaron

 

el que partió      pues      "mano franca"

 

triste el que va

triste el que queda

                para negarse a sí mismo

 

tiempos de marejada fuerte

con tanta ráfaga de odio

                             de compra venta

                             de timo y corrupción

 

¡hola contén!

 

tal como tú

               amando...

 

 

 

Gösta Agren

Nykarleby- Finlandia  (1936)

Cárcel

Mientras hubo
una posibilidad de huir
se quedaron todos
en la cárcel.

La posibilidad de escaparse
era una libertad que nadie
quería perder.

Traducción de Francisco J. Uriz

 

John Donne
Gran Bretaña, 1572-1631

Por quien doblan las campanas

 

 Ningún hombre es en sí
Equiparable a una isla;
Todo hombre es un pedazo del continente,
Una parte de tierra firme;
Si el mar llevara lejos un terrón,
Europa perdería
Como si fuera un promontorio.
Como si se llevara una casa solariega
De tus amigos o la tuya propia.
La muerte de cualquier hombre me disminuye,
Porque soy una parte de la humanidad.
Por eso no preguntes nunca
Por quien doblan las campanas,
Están doblando por ti.

 

 

 

Oswald de Andrade

Brasil 1890-1954
3 de maio

Aprendi com meu filho de dez anos
Que a poesia é a descoberta
Das coisas que eu nunca vi

 

Fte: Poesia.Net

 

 

David Leo García

España

Tres garras de hiena

 

Voy a comprar el pan, como el lobezno

que, una vez que ha sedado a su manada,

ha de seguirles prolongando el sueño.

Por un momento pienso: en esta miga

se agrupa nuestra vida, nuestra pérdida,

victorias, perlas, vómitos. Comerla

va siendo la manera de aplazar

el cheque al portador de nuestra muerte.

Pero la palpo y veo lo contrario:

no llevo sino tres barras de olvido,

seiscientos gramos húmedos de muerte,

que el nutriente que late en esta bolsa

propina prepotencia de los cuerpos

y desprecia la esencia de los hombres.

Subo las escaleras de mi casa,

doy su ración de muerte a cada uno

de mis parientes.

Bendice dios nuestra salud amén.

 

de su libro Urbi et orbi, XXI Premio de Poesía Hiperión. Fuente portal de poesia

 

 

 

 

José Geraldo Neres

Garça – SP - Brasil, 1966

Piedra retorcida

 

el hombre hila el propio tejido

piedra retorcida en la miopía de las horas

 

la vida se desliza como serpiente

las agujas se disuelven

reloj sin nubes

campanadas mudas obcecadas por ángeles

 

encender velas en los ojos cadentes

enjugadores de desiertos

 

desdoblen el alma con la tranquilidad de las cosas grandes

&         dejen que en este momento reine el silencio

 

alguien canta como una navaja

en su cuerpo las antiguas historias

el espejo         en los ojos de la ceguera

 

la mano sonámbula dentro del silencio

cuidado

el silencio devora

-la muerte anuncia el juego-

es su pavor de quedarse sola

nos toca          quiere intimidad

 

cuerpo vuelto del revés

 

sombras

bailan en el suicidio del sol

pájaro virgen en nidos de sangre

esparcido como semilla de piedra

 

¿cómo ahorcar el horizonte en la punta de esos ojos?

 

pájaro de pupilas asustadas

preso en la red

en mis huesos

dentro del nombre húmedo

sumergido en el aborto

 

siento arder los espejos

&         los días circulares

descienden por el borde de los ojos

 

soy el convidado de las piedras

me veo entrar por entre sus ojos

 

una esfinge móvil

ahogada en el tiempo

¿cuántas piedras habitan el abismo?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Carlos J. Aldazabal

Salta- Argentina

A modo de conclusión

Es un rostro asombrado el que me espía
por el cristal que cuelga del fracaso.
Es el rostro de un muerto.

Ayer han enterrado al que soñaba
con milagros marinos, con pesadillas
tales
como el rostro de un dios en el espejo,
como su rostro odioso sobre el mío,
como mi rostro espiándome la tierra,
mordiéndome en el sueño del cansancio.

Siempre es lo mismo.

Hoy no han traído flores a este sitio
y la tristeza es tanta
que uno se pone a escribir
y así se pasa el día.

(de La soberbia del monje, 1996)

 

 

Patricia Damiano

Buenos Aires- Argentina

Schakal (versión 2)

 

Dormir uno, solo.
Invertir el pacto, entrarse el resplandor de los cuchillos,
esperar la sonrisa.
Mirar el azogue en la vigilia
y estrangular el sueño del otro
y dentro,
azul,
llorar el bosque, la arena, llorar el pájaro.

Debo a la culpa los juegos mi destierro,
los pedazos morirlos, perfil azul, la piedra alba,

morirte en los cristales,
rehacer la horca.

 

La torre, que habitabas.

 

Y ahora soy la mitad del pacto,
la pesadilla y tu misma savia y el aire
la tristeza mi cruz tu laberinto.

 

Calvicie criatura

cruel

 

y así

así

 

 

Edgard Ramirez

Puerto Rico

 

Todo es inútil

Inútil es todo

Yo lo siento

Estoy cansado

No me digas versos,

una voz en la calle, llama y otra

Le responde. Dos manos se entralazan

Defi que el ‘amol’ apesta:

Love stings…Orates de Alá

Carniceros judíos

Un ardiente pantano de sangre y leche.

Por los muertos retoños

Hoy el parque es puro escombro

Todo es inútil

Fugitivo tiempo

Al que no daré pausa.

Vivir es eso:

Ser eterno en tres segundos.

El color del véspero

El color dulce y anal de los soldados ciegos

Que no pueden pensar, ni ser auténticos.

Hipnotizados de un deber cobarde, -de no se que falsas patrias-

Es inútil, con sus caras de bebés

Súbito pienso en sus madres… las abuelas… sus soñadoras hermanas…

Es inútil, es inútil, no queremos amarnos ni un poquito

Ya yo me voy, yo ya me voy… yo ya ....me voy por ahí

Voy ha empezar a barrer las cenicientas y rotas veredas.

 

(Aunque debería armarme de valor y acaso entrar a escena).

 

 

Lady López Zepeda

México

Una mujer camina sola

Una mujer camina sola
por el filo de la noche,
memoria de su sombra.
Retorna al designio:
agua y niña.
Sus pupilas fulguran en llamas,
laúd de luna,
acorralada,
entreabierta.
Mineral de hojas,
espiga de su sangre.
Tierra abierta al aire,
soledad sin nadie.
Dulce navío
y la niebla pasa
mientras baila suspendida en el polvo,
convalece: errante, iluminada.

 

 

David Antonio Sorbille

Argentina

A Armando Tejada Gómez

 

Es cierto que nunca te fuiste

sólo tomaste de prestado

el último peldaño que lleva al cielo

y ahora caminas

de nuevo entre nosotros

alterando el orden

de lo injusto

silbando la canción

del alma libre

haciendo que la pausa

de nuestra furia cotidiana

se transforme en ternura

y entonces atrevernos

a rescatar la flor

que tu poesía nos legó

porque sí un verso

dice lo que somos

se debe a que la semilla

tuvo el destino final

de los que como tú

abrieron las puertas de la vida

y llevan un niño en la mirada

 

(de “Ofrenda Lírica”, Ed. 3+1, 2003)

 

 

Elsa Tió 
Puerto Rico
Inventario de la Soledad
 
Te esperé junto al mar
y me volí de piedra
hasta que regresaste
por la ruta del viento y de la espuma,
y entre tus manos me volví transparente
como la música del mar
sobre el silencio

 

Elías Letelier

Chile

Abandono

 

Asisto al despojo del día

con su luto de marfil herido,

a la ausencia del que no volvió de la guerra,

que sin decir su nombre

quedó clavado en la monarquía del silencio.

 

Sin ser carpintero ni ir más lejos,

hago todo lo que pertenece al martillo:

me voy de golpe en golpe cantando

por el tajo abierto de la madera.

 

No tengo que cerrar los ojos

ni amanecer en la hoguera de la noche

para escuchar la navegada voz de la sal

que se ahoga en el imperio del agua.

 

Concurro al mundo sombrío del espejo,

al murmullo de una vasija rota,

a una figura estática que duerme

en la lengua metálica de un espejo roto;

pero , por sobre todo esos guijarros y derrumbres,

yo acudo a la ansiedad de una campana

que no puede sonar.

 

 

Amalia Carrera

Bucaramanga, Colombia

Mi falda

 

Cuando la noche despierta y el pensamiento duerme,

Digo flor en soledad.

Y digo LIBERTAD,

Cuando noche y pensamiento vuelan.

Y se enreda la noche

Y se desquicia el pensamiento

En una sola mirada a mi falda

LLENA DE LAS MANOS DE MI MADRE.     

 

 

Verónica Pedemonte

España

A  M. R. (Que estas en la tierra)

 

Tenías el pelo rubio y eras dulce

como un fruto de agua sin azúcar,

te veía paseando por la orilla

o merendando en casa.

Te quebraron las piernas

te cerraron los ojos,

tu voz de aguamarina no se oye.

Por más que los gobiernos

silenciaran tu nombre

te recuerdo un diciembre caluroso

jugando con la estrella de mi árbol.

 

De: Temerarios, de Diario de un rebelde

 

 

Maria Eugenia Caseiro

Cuba

Borradores V

 

Marchan en tropel, avanzando en la ceniza

los fantasmas apagados de chaquetas grises;

llevan sus cruces a la espalda

                         sus huesos saqueados

                                                sus silencios.

 

Van a esconderse, a remontar el vértice del día

bajo la tenue luz de los antiguos páramos

en las cuencas vacías de la sombra

en la telaraña del invierno que les cubre.

 

Abren el cerrojo de la noche

arrancando los retoños de sus oquedades

despliegan los jirones de sus viejas banderas

atraviesan la ciudad de polvo

huyen del reloj en caravanas…

 

El silencio cae por debajo de la lluvia

y una estela de pájaros que se evapora

deja de brillar en la añoranza.

 

En la hondura del silencio hay un clamor

                                              una corriente

                                                      un badajo

y su gran elucubración de péndulo insondable

añora la disipación, la tregua en el jaspe donde titila la luz,

un horizonte plagado de agua donde se pueda volver a nacer

y sea la pisada el instrumento que llene el hueco de los pasos.

 

 

Clara Vasco

Argentina

Las aves

El ya no vive cerca
Se mudó a otra mujer

Sus brazos se alargan con la lluvia
Para tocar el desamparo de las aves
En los puertos por donde viaja su alma

Yo
Pasajera del día
Más frágil que las aves
Saludo a la distancia

El habita sin embargo en mí
Polizonte
Hace maniobras en el agua de mi cuerpo

La tarde se ha puesto transparente
Es un sombrero de copa
La hojas anidan en el pavimento
El frío es un cuerpo que canta

 

Fuente: el momo. blog

 

 

Iván Tapia

Valparaíso, Chile, en 1953

Casa poblada de pájaros

 

Es la felicidad completa

En Él todo brilla

Como joyas en un espacio infinito

Como cielo en la cordillera

 

Cuando quitamos los ojos de Él

Perdemos la felicidad

En su rostro se retrata la paz

La esperanza la fe y el amor

Él es la imagen completa de la alegría

 

La palabra felicidad comienza con fe

Y termina con dad

Porque no hay mayor alegría que dar

Y es imposible hacerlo bien

Si no se tiene dentro la fe

 

Necesitas la fe

En ti mismo en el hombre y en Él

 

Para que ella te invada

Primero tienes que vaciarte

De todo lo antiguo

Esos trastos inútiles

Que ocupan espacio en tu interior

Necesitas vaciarte de todo

Para recibir al Todo

Para recibirlo a Él

 

Ahora reside en mi

En mi ser entero

Este Ser inmenso

Que es Él

 

Como el ave anida en la rama

Como el árbol se puebla de pájaros

Así se llena mi casa de Él

 

 

Arabella Salaverry

Costa Rica

Sobre la piel desnuda

Sobre la piel desnuda escribo.

Sobre la ardiente extensión
que me recubre
y me acompaña
por el tránsito largo de los años.

Sobre el poro
el pliegue
el perfil de las heridas.

Sobre los tajos
los rebordes
las filigrana de las cicatrices.

Sobre este desplome de silencio
con el que a veces responde
a las caricias.

O el alarido
con el que en otras invoca
las ausencias.

Sobre esta piel
que a ratos me contiene
pero también se torna inadecuada.

Sobre esta piel que puede ser mortaja.

Sobre la piel de fuego y frío.

Sobre esta piel
la mía
escribo.

 

En: Breviario del deseo esquivo. edición de la Editorial Costa Rica

 

 

Manuel Gahete

España

Confesión final

Si, tiemblo, si. No miento más. Renazco.
Cabalgo bronces, brújulas, acentos.
Vibro en el ceno dulce de mi amada.
Me desconozco. Esparzo mi semilla.

Si tiemblo, si. Me malvendí. Pretendo
reconquietar la abura. Los colores.
La mística en la cimbria del silencio.
las volcánicas ansias de mi boca.
el pájaro de sangre por mi vientre.
Mis alas que ya buscan
un ardido retorno en que ocultarse:
latebra entre tus manos que amanecen sobre el tálamo dócil
cuando acude la luz a tu cintura
y sacude el vértigo
                                    una espiga de plata
la oropéndola.

Si, me estremezco. Tiemblo. Me complazco.
Abro mi corazón a la simiente.
No juzgo mi pasado. Voy de paso.
Voy con el prisma urgente del deseo,
con mis dedos de fuego alos rincones.
Hurgo en los arrabales.
Urge una paz que alivie las heridas.
Vislumbro la esperanza en un otero álgido de espumas.

Me arranco el corazón ya semillado.
Yo soy el que persigue los corales.
El que busca tu piel. El malherido.
El que clama las plazas por sie el viento retumba,
por si el hombre se olvida
de hacerse otra vez y no se arroba.
Yo soy el que mahiere cada fibra de fe por donde vagas.
Quien aprieta los labios contra el muro tensado de tu pecho.
El que desnudo implora una caricia
y tañe la dulzaina de nunestro amor cumplido.

Tiemblo porque he de ser en luz y sombra.
Tiemblo ante ti y tiemblo ante los hombres.
Tiemblo ante Dios y tiemblo ante la muerte.

 de:  Capítulo del fuego. Alicante, 1989

 

 

Orlando Santana Cabrera

España

Los mirlos

 

Ese espantapájaros

al que el viento procura

gestos humanos,

no aleja a los mirlos

de los aguacates.

De rama en rama

picotean los frutos

que caen abichados

al pie del árbol.

Y, una vez saciados,

echan a volar

                    girando

sobre el monigote de paja

y desaparecen

dando silbidos

en el fondo azul del cielo.

 

 

Paulina Vinderman

Argentina

1)

 

La ventana del hospital

da a un baldío espeso de pasto y de botellas rotas

(como cicatrices de batallas).

Un sauce milagroso crece en la esquina que

da al cuartel.

Hospital de otro siglo, el dolor que me ata

a la silla despintada también es de otro siglo.

Las enfermeras corren con los orinales

por corredores hundidos y no reparan en él.

No estoy acá para curar mi vieja herida ni mi insomnio.

Soy hija, se supone que las hijas tienen salud.

 

En plena noche los azulejos blancos destilan

una luz primitiva. Puedo seguir un camino entre las

camas sin titubear.

Esa es mi luna, también la que imagino

sobre las botellas como un spot.

Comprendo su soledad (sin hermanos)

en medio del cielo.

Comprendo las mareas, comprendo a la locura

como un exceso de blanco.

 

He sido amada (no comprendida),

he sido aquel perro solitario de mi primer poema,

que atravesó la calle para ser mi amigo.

 

"¿Podríamos jugar mañana, cerca del sauce?"

 

El amanecer está en un punto muerto,

suspendido por una memoria que semeja un barco

sin mascarón de proa.

 

(Igual que mi vida).

 

 

Rafael Valera Benítez

República Dominicana, 1928-2001

 

Es para ti la luz, la luz nacida

en la tierra más pura y permanente,
alta niña de lluvia, dulcemente
desde un tiempo de trigo descendida.

Viene el sueño a nacer, viene otra vida
por ti, por la paloma de tu frente,
es un rumor el mundo y de repente
nace vasto el milagro, sin medida.

Dueña del tiempo solitario, dueña
de una ciudad delgada en la que sueña
por tu mano movido el firmamento.

Es el amor ahora y sobre el mundo
eres llovizna, luz, amor rotundo
y estrella, sobre todo, de alto viento.

Soneto para un amor más grande

 

 

 

 

Marcos Silber

Buenos Aires Argentina

Corte de luz

 

La sorprendió a ella en su lectura.

También en la lectura me sorprendió.

Como asalto fue, ruptura del fluir,

del caminar con las palabras

(o lo mismo, ir en la claridad).

Nos sorprendió (ya dije) a los dos;

a la querida (que cito)y a mí.

Hubo entonces como súbito acuerdo,

encuentro en la misma dirección.

Eso como no dejar de respirar,

no salirse de la luz

(o lo mismo, ir en las palabras)

retomar el mejor hacer, no dejar de vivir;

estoy diciendo: a contrapenumbra juntamos los cuerpos

y fiesta les dimos y celebración.

 
 
Rainer Maria Rilke
Austria, 1875-1926
Sonetos a Orfeo- Primera parte- Soneto III

Un dios lo puede. Pero, ¿cómo, dime,
un hombre ha de seguirle por la angosta lira?
Su significación es desacuerdo. En la bifurcación
del corazón no hay templo para Apolo.

El canto tal como lo enseñas no son ansias,
ni súplicas por algo alcanzable al cabo.
El canto es existencia. Algo bien fácil para el dios.
Mas, ¿cuándo somos? ¿Y cuándo vuelve él

a nuestro ser la tierra y las estrellas?
Esto no es, oh, joven, para que lo ames, aunque
la voz fuerce tu boca luego, aprende

a olvidar lo que cantaste. Esto transcurre.
Pues en verdad cantar es hálito distinto.
Un hálito por nada. Soplo en el dios.
Un viento.


 

Salman Masalha

Al - Magar – Magra- región de Galilea- Palestina- 1953-

Jardín

 

De las pestañas de la memoria
construí un jardín. Y planté
vides y melocotoneros
en un retal.
Y colgué racimos de campanas
en las moreras. Madurarán
en el verano.
También até cuerdas
que bailan con el viento.
Niños, que vienen a jugar
a las escondidas
reirán como
pájaros desdentados. Fruto
como la cara de una muchacha
que empujé a mis labios.
Ella se deslizó de mis manos
cuando florecimos,
y los pájaros
huyeron lejos de la tierra.
Y el jardín que mantuve
entre los azotes que di al aire
me abandona como palabras
que derramé en una lámina.

 

(Traducido por Sergio Badilla Castillo)

 
 
 
Álvaro Yunque
Argentina- 1889-1982

Mercachifles

 

Les propuse cambiar mis rosas rojas
por sus lechugas o por sus patatas.
Me las dieron podridas... ¡Malandrines!
¿No los voy a rajar de una puteada?

 

http://www.todotango.com
 
 

Julio Cortázar

Argentina. 1914 - 1984

Todos los días una cucharada

Ahora que nombro al cientopiés esbelto,
río de palmas de mano, ceniciento trirreme,
que me caiga en la cara, me entre
por un ojo, revolcándose horrible entre pestañas,
que rompa sus anillos y me deje
cubierto de patitas furibundas, de veneno
y desgracia.
Rostro de mediodía,
aprende el cientopiés, la ignominiosa
necesidad de irse secando,
y mira: no estés triste, no te vayas por ahí
contándole tu vida a las personas.
Esto es nada, un dibujo que dejaron al irse
los pobres, pobres viejos,
una carpetita donde servían el té, y ahora
a lavarse las manos para ir a dormir.

 

 

Arturo Corcuera

Perú, 1935

El perfil de Fidel

 

Para hablar de Fidel

hay que cederle la palabra al mar,

pedir su testimonio a las montañas.

El Turquino canta y cuenta su biografía,

los pájaros la propagan,

saben su edad y repiten su nombre.

La edad de Fidel

es la edad de los framboyanes en flor,

la enhiesta edad de su barba verde olivo.

Todos lo sabemos,

los héroes no tienen edad,

tienen historia,

hacen la historia,

son la historia.

No lo arredra la cuadratura del Pentágono

ni las bravatas al rojo de cara pálida

en la hora oscura de la Casa Blanca.

Quien lo dude puede ver en alerta al héroe

y un millón de cubanos cara al Norte

en el malecón de La Habana.

Él es América Negra,

América Hispana,

América Andina:

el perfil de Fidel

es el perfil

de América Latina.

 

 

 

 
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