Isla Negra 2/78
Casa de
poesía y literaturas.
Agosto-006- suscripción gratuita. Lanusei,Italia.
Dirección: Gabriel Impaglione.
Publicación inscripta en el Directorio Mundial de Revistas Literarias Unesco
NO A LA VIOLENCIA EN MEDIO ORIENTE
DETENER LA LLUVIA DE MUERTE SOBRE LOS
PUEBLOS PALESTINO Y LIBANES
Gabriel
Impaglione
Argentina
compañeros poetas
a los hermanos
en un día de torre con campana
en hora dolorosa de amapolas
en un minuto de terminante basta.
Debemos dar batalla.
Por cada bomba cien versos rigurosos
por cada disparo una paloma.
No podemos ser indiferentes al osario,
no se puede
ya no se puede más
morir de espaldas.
compañeros periodistas,
a los hermanos
a la urgente Asamblea Universal de la Ética.
Debemos recuperar la palabra,
ejercer la verdad a todo o nada,
romper el muro de aplausos a la barbarie.
La feroz perversidad del silencio.
por cada vómito de plomo sobre el Líbano
seis nombres de genocidas en primera plana
encabezando las imagenes del infierno.
Que les caiga el desprecio de sus hijos
la condena de los pueblos, el espanto
brutal de las víctimas mordiendo la conciencia.
no podremos mirarnos a los ojos
ni hablar de poesía y de mañana
ni echar a volar sueños de un gran pan amarillo
para todos
no podremos cantar banderas y domingos
amor
justicia
verdad…
no podremos.
No podremos pronunciar voces tan simples.
No podremos.
con la palabra libertad en la solapa.
Estan rompiendo el mundo, compañeros.
Lo acuchillan día a día.
Esos siete fanáticos de grandes bolsillos
estan partiendo el mundo a pedazos.
Y entonces, compañeros?
Y ahora y aquí
Nosotros todos
nada?
Turquía, 1902-1963
Que las nubes no maten
Las que nos hacen hombres son las madresComo cálidas luces marchan ante nosotros¿No es una madre, acaso, la que os trajo al mundo?Apiadaos entonces, Señores, de las madres Que las nubes no maten a los hombres Un niño de seis años va corriendo felizSu cometa supera las copas de los árboles¿Es que no habéis jugado como ese niño, acaso?Apiadaos entonces, Señores, de los niños Que las nubes no maten a los hombres Ante el espejo peina la novia sus cabellosy en el espejo busca una imagen queridaSin duda alguna vez os buscó así una noviaApiadaos entonces, Señores, de las novias Que las nubes no maten a los hombres Cuando el hombre se va volviendo viejosólo debe evocar recuerdos placenteros¿Es que vosotros mismos no sois, acaso, viejos?Apiadaos entonces, Señores, de los viejos Que las nubes no maten a los hombres
Mario Jaime
México
Nos han enseñado que matar es el verbo más
glorioso
Nos han enseñado que las armas son sagradas,
venerables
Nos han enseñado que ‘infantil’ es ser iluso,
tonto.
Nos han enseñado a creer en el poder y no en el
agua
Convoco a la música
al canto de las células
para que los ojos sirvan
se olviden de una educación a base de terrores
Si recordásemos el beso
La grave oleada de una voz en las estrellas
La clara noche
De nuevo a los juguetes y a la fruta
Convoco a los oídos y la piel
Al espasmo de las diosas en el lecho
Al licuado con azúcar y un amanecer
No son palabras, son representaciones de la
magia
De un placer inmaculado que subyace en la
materia y da espíritu contralto
Caminar por la arena
Zambullirse entre una ola y otra
Convoco al amor
Sé que difícil leer poemas cuando se busca un
pan en la basura
Cuando el cadáver fresco, humea en nuestras
narices
Cuando las balas valen y los soldados se reclutan
Pero es la cobardía la que nos mata
La cobardía del camino por la sangre
Del odio facilísimo
El alimento está en la tierra
En
bañarse un poquito en el olvido
Cerrar heridas es cuestión de atrincherarnos en
un color
y negar siempre, siempre
esa educación nefasta que nos dieron
Convoco a matar nuestros adultos
Y emerger como niños, nuevamente.
Convoco al arco iris.
Cristina Castello
Argentina
Repatriarnos
Que hipocampos enamorados descuarticen el horror
Que bandadas de jacintos acuchillen la
indiferencia
Que Orfeo guíe a Arcadia a libaneses y palestinos
Que Eurídice queme infiernos y funde la alegría
Que la paz se acune en partituras de Gounoud
Que huérfanos saciados impongan la justicia
Y sirocos enfurecidos asesinen la
crueldad
Para donarnos con hambre de lluvia
Y repatriarnos a todos en brumas de luz
Miguel Hernández
España, 1910-1942
Tristes Guerras
Tristes guerras
si no es amor la empresa.
Tristes, tristes.
Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes, tristes.
Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes, tristes.
Cancionero y romancero de ausencias
Ana María Mayol
Argentina
Sonidos y
guerra
El silencio juega a ser sonido
sobre el techo
en la garganta yace
todo un río de lágrimas
no ahogan la sed de esta tristeza
Del otro lado del mundo
la muerte juega con la vida a la guerra
y gana la partida.
Diana Poblet
Argentina
Masacre
¿Sabrán los pequeños de países y fronteras?
nadie los advirtió sobre los riesgos de nacer ahí
en ese aquelarre de brujas y demonios
si han nacido ya son viejos como para morir
con un rostro calcado
en cientos de niños sin hadas
atónitos
sus ojos volcados hacia adentro
colmados de espanto
heredando bombas
que destrozan cazando duendes
el odio que no sabe de pelotas
ni superhéroes
el mercader de la muerte
abriendo las avenidas del pánico
adonde clamarán padres huérfanos
de la peor orfandad.
Hay que buscar niños adonde sea
bajo las camas, adentro de los armarios, sobre los
altillos
resguardemos
chocolates juegos plazas jardines barriletes
sólo donde ellos habiten
estará a salvo el asombro
si encontramos al menos uno,
el sol y mañana
serán posibles.
Yabra
Ibrahim Yabra
Belén, Palestina- 1920
Viví con Cristo,
morí con Él y resucité.
Mi voz clamó en el desierto
como si fuera otra voz,
ardiendo con un fuego desconocido.
¿Por qué el fuego? ¿Para quién?
Dame sombra y agua fresca
y yo colgaré mis recuerdos en
la pared de una habitación abandonada.
La muchedumbre se ha dispersado y
los invitados se han marchado.
La voz clama en vano
como la voz de antes de la muerte y
el Gólgota.
En mis labios hay restos de miel
y de hiel.
¿He venido después de morir para
oír mi voz aferrándome
al vacío que abandoné?
Dame sombra. Y tú, mujer,
pon un trozo de hielo en tu agua.
El sol abrasa. La vida después de la muerte es
fatiga y mi voz ama el fuego.
¿Por quién? ¿Por quién
he cerrado los ojos, mientras en mis labios
quedan
restos de miel y de hiel?
Del poemario: Al madar al muglaq
(La órbita cerrada). Beirut,1964. Trad. María Luisa Prieto- Fte: http://www.poesiaarabe.com
Adriana Alarco de Zadra
Perú
Más allá Me estoy llenando de muerteDe a pocos,Aquella misma que, a veces,Me sorprendeSi nos colma de vacíosCon las bombas...Y yo me estoy elevando,DescubriendoEntre la neblina blancaDel invierno,Y dunas de arenas largasDel verano,La vida que vuela en altoEn las nubes.
Saadi Yusuf
Irak
A unos visitantes occidentales
Nos preguntamos, por Dios, por qué habéis venido hasta nosotros;
somos pobres
y bandoleros
y pescadores de un pescado que no satisface
nuestras necesidades diarias
y polinizadores de palmeras, a veces.
Nuestras casas son
lana,
o caña,
o barro con techos de hoja de palmera, a veces.
Nuestra ropa
es una,
sin colores,
ni cortes ni formas,
sin cinto...
Incluso estamos desnudos, a veces.
Entonces,
por Dios, ¿por qué habéis venido hasta
nosotros?
¿Os gustan, de verdad, las palmeras y el
desierto?
¿Os gustan las casas de lana,
y nuestra ropa,
y el barro techado?
No nos queda,
a nosotros, los desollados, más que mostrar la
blancura de los huesos.
No os damos,
os rogamos...
Procedente de la colección titulada Yawmiyyat
asir al-Qalaa (Diario del prisionero del castillo), Saadi Yúsef, Damasco 2000.
Trad. Milagros Nuin. Fte: http://www.poesiaarabe.com
Susana
Cordisco
Argentina
Habitantes del fuego
(En la roja constelción de la tristeza)
Mi corazón
sangre cofundida
en la silueta de la tarde
y mi voz
sin luces ni ormanentos
enmudecen
ante el dolor.
Los pueblos que no me vieron
ignoran que conozco la derrota del viento
bajo los colmillos del poder,
en el desierto de la luna fría
en las carnes
blandas
inocentes
bajo el cielo enfurecido.
Frente al miedo
y las ausencias...
Dios mira hacia otro lado.
En las hogueras erizadas
los espectros,
antiguos habitantes de las calles,
cincelan epitafios en el viento.
Tanto horror me duele cerca
del corazón
de la espina
transformada en esquirla,
con un desaliento amargo
que acumula sombras.
En el vértigo
del miedo
y de la vergüenza
un estruendo de muerte
se pega en las miradas.
En la inmensidad
del sol y de la arena
Dios mira hacia otro lado.
Un mañana inexistente
habita en el misterio
¿Dónde ocultar
la herencia del dolor
y las arrugas del desborde?
La Gran Mentira
está posada sobre los despojos
de la lejana constelación de la tristeza
donde yacen las sombras
sin nombres ni abecedarios
donde los niños piden alas
para escapar del fuego.
En las almenas vacías,
en mi alma,
en mi mundo,
el silencio
dice
Argentina
…
Hitler atacaba Belgrado sin previo aviso a pesar de haber sido declarada
ciudad abierta. Dos horas duró el estruendo. Durante el bombardeo sonó el
timbre de la puerta varias veces, en forma tan frenética como la desesperación
que desataron las bombas. A través de las ventanas bajas vi a los vecinos
buscando amparo en esa mañana violenta. Muchos como nosotros, en ropa de
dormir, traían en la mano las prendas que arrastraron en el apuro. A cada
explosión, el sótano trepidaba y se llenaba de polvo. Múltiples silbidos herían
el aire y la tierra. Apretujados, el miedo nos envolvía como una manta. Cada
bomba parecía caer sobre nuestras cabezas, como espada filosa que sesgaba el
aire; inminente bajaba cerca, pero no nos tocaba más que con el presagio de
nuestro fin. Teníamos las gargantas secas, los ojos entrecerrados, y yo sabía,
sentía, que alguien moría por nosotros, que otros se quebraban bajo las ruinas.
En bandada descendía la muerte. Espanto, alivio, y de nuevo el miedo. Pero no
gritábamos a cada explosión: sólo un quejido ahogado se derramaba en nuestros
pechos, tensaba nuestros músculos. Y entonces empezamos a movernos como
muñecos. Las bombas arrasaron con el prestigio de la razón, de toda razón, y de
pronto nos volvimos animales que sólo se querían salvar.
...
Abdo Wazen
Libano, 1957
El
bosque del sueño
Las dos manos que
abandoné
Me acompañan como una luna.
De día se perfilan
como árboles en el camino
Y cuando en la noche corren las aguas de la imaginación
Me preceden hacia el bosque del sueño.
Las dos manos que
abandoné
Se abren como mariposas dentro de mis ojos.
Poeta, crítico literario, periodista y
traductor. Obras: El bosque cerrado (1982), El ojo y el aire (1985), Las
puertas del sueño (1996). Trad. Youmana Haddad.
Susana
Roberts
Argentina
Medio Oriente
Enlazada al cimiente de la tierra
sufro en mi quietud
los suicidios de esta guerra
prendida en el horizonte preciso
del dolor
sacudo las heridas que drenan
abrazo a las victimas
a los que mueren poco a poco dejan
de creer
a los niños y sus diálogos cruzados
me arrodillo en sinfonía para
asirme a ellos
en mi quietud
se derrama el alma en plegarias
mientras tiemblan los caminos
de odio y terror en la esfera
siento las heridas de esos rostros
los cuestiono en la pizzarra de mis
días
a ellos les brindo mi música de
adentro
extiendo mi costado a rescatarlos
bajo un campanario tibio
y gritos de piedad.
Heidy Chavarria
Costa Rica
Niño libanés
Pequeño niño libanés
ya no podrás abrazar a mamá,
jugar con papá.
Ya no podrás correr como ave,
libre entre un cielo calmo y
brillante.
Perdón niño por tu corta
existencia.
Perdón por este mundo en donde una
vida
no tiene más valor que una mercancia…..
y a veces ni eso.
Buenos Aires, Argentina
18 de julio
Quiero hablar de la piel
de su indomable sueño
de roce
de la caricia de la voz
buscando
dobleces,pliegues,hendiduras
pero no puedo
de mi boca recuerdo sale
España
sumergida en el duelo
hace setenta años
mujeres libertarias
acosadas por cruces
jóvenes perseguidos
por prisiones y tumbas
quiero tacto-caricia
la mirada
ese gusto de un cielo por
venir
hoy no
los aviones tiran sus bombas
sobre mis manos en un país
que nunca conocí
me deshago
Las palabras dan vuelta los
sentidos
parece que como
siempre ha sido
hay gente que es culpable de
vivir
y un ejército
dispuesto a remediarlo
Otra vez Eros
que
perdió la partida.
Issa Majluf
Libano, 1955
Partimos
Partimos para
distanciarnos del lugar que nos crió y para ver el otro lado de la aurora.
Viajamos buscando la fuente de nuestro nacimiento. Partimos para completar el
alfabeto, para cargar nuestro adiós de promesas, para viajar tan lejos como el
horizonte, anulando nuestro destino y esparciendo las páginas al viento, antes
de permitir que huya, o tal vez no, nuestra historia en otros libros.
Partimos hacia
destinos no escritos para decir a los que hemos conocido que retornaremos para
establecer relaciones otra vez. Partimos para aprender el lenguaje de los
árboles que no viajan; para escuchar el tintineo de campanas en los sagrados
valles en busca de dioses más piadosos; para arrancarles a los
extranjeros la máscara del exilio; para susurrar a los transeúntes que, como
ellos, nosotros también pasamos, y que nuestra historia es efímera, tanto en la
memoria como en el olvido, lejos de madres que encienden las velas de la
ausencia y acortan el lapso del tiempo cada vez que elevan sus manos al cielo.
Partimos para no ver
a nuestros padres envejecer, para no advertir las marcas del tiempo en sus
rostros. Partimos para anunciarles a los que amamos que aún los amamos, que la
distancia no puede asombrarnos y que el exilio puede ser tan dulce y fresco
como la patria. Partimos para que al regresar un día, nos reconozcamos como
exilados donde quiera que estemos. Partimos para borrar la diferencia entre
aire y aire, agua y agua, cielo e infierno. Nada nos importa el tiempo,
contemplamos la inmensidad, vemos olas brincando como niños, mientras el mar refluye
entre dos barcos: uno que parte y el otro hecho de papel en manos de un niño.
Partimos como un
payaso que viaja de poblado en poblado, guiando a sus animales que enseñan a
los niños su primera lección de tedio. Partimos para engañar a la muerte que nos
persigue de un sitio a otro. Continuaremos así hasta que estemos perdidos, para
que donde quiera que vayamos nunca más nos encontremos a nosotros mismos y para
que de esta forma nadie pueda encontrarnos.
Poeta,
ensayista y traductor. Obras: Estatuas para la claridad del día (1984), La
soledad del oro (1992), Sueños de Oriente (1997).
Trad.
Del arabe por Youmana Haddad. Fuente. http://www.poesiaarabe.com
Unsi Al Haye
Libano
La
luna en reposo
Como otros tienen un
cielo y una casa
Yo tengo una mujer
Tengo una mujer como otros tienen niños
Como los niños tienen pastores
Como los pastores tienen sombra
Tengo una mujer
Como otros tienen un camino en el tiempo
Y como las luces lejanas tienen una esperanza.
Vago preguntando
Dónde está
Cómo pregunta
Un hombre en los campos
Al sol
Dónde está
A solas caigo con el
rocío
Me levanto solo con el viento
Y nunca se acaba la luna de mi reposo
Poeta,
filósofo, traductor y ensayista. Cofundador de Shiir. Obras: La cabeza cortada
(1963), El pasado de los días que se avecinan (1965), ¿Qué has hecho del oro,
qué has hecho de la rosa? (1970), El banquete (1994).
Trad.
Del arabe por Youmana Haddad. Fuente. http://www.poesiaarabe.com
El Salvador
cerrados
A Joumana Haddad,
en
la distancia apocalíptica
Los
caminos abiertos
Por el hombre
Se cierran con el hombre.
José Corredor Matheos.
Hacia lo oscuro
Morir sencillamente
frente a la casa
Derruida
Noche devanándose en
la lluvia
Del delirio
Hoguera de fieles en
embriaguez onírica:
Tapiz de balas por
aire y tierra
El unicornio de la
paciencia
Dejando húmedos
temores en la ceniza
Vajillas borradas
entre las ventanas
Edades astilladas
frente a la pálida
Luna de las
circunstancias
¿De qué materia están
hechas las alas
El obseso gozo por lo
oscuro
La fatua mutación de
la neblina?
La ceguera hurga en
el sueño
La demencia germina
en las losas fracturadas
Del tiempo como
acérrimo enemigo
Allá atisbo niños
jugando con las quemaduras
Fieles al destino de
un milagro
Allá atisbo espectros
paseando su impunidad
Igual que una noche
humosa
De espejos dentro de
sediciosos bull-dozer
Allá se viven
pesadillas:
Soterrada luz de la
vida
Igual que una cripta
antigua…
Barataria, 23 de julio de 2006.
El
Salvador
Del
otro lado
¡La guerra ha
comenzado!
es el grito que se
oye en todas partes.
Del otro lado el
hombre se prepara
para esconder su
sombra en la tormenta.
Rojos afluentes
llegan del desierto
para abrazar el
llanto
de las madres que
gimen sin bandera
por sus frutos
tendidos en la arena.
Se repite la
historia
que arrastra odio
y dolor,
mientras el viento
empapado de
espanto
reparte a manos
llenas el olor de la muerte
y corre a
martillarlo
en la casa, en la
piel, en los huesos,
a inyectarlo en la
sangre que aún palpita.
La guerra ha
comenzado una vez más,
con otros
estandartes y otros rostros,
con otros
adversarios,
aunque hacia
dentro
sigue siendo la
misma
que cada vez
dejara un nuevo cementerio,
viudas, muñones,
huérfanos,
locos
sobrevivientes,
preseas al valor a
los despojos
y la única certeza
de que el poder se
crece
sobre las ruinas
del gesto sometido.
La guerra ha
comenzado
y estás del otro
lado,
donde te crees a
salvo de la garra,
del ruido
ensordecedor de los misiles,
de la miseria que
deambula entre escombros,
del terror en los
ojos que no amanecerán.
Ha de llegar el
viento hasta tu puerta
y a la mía y a la
puerta de todos
a estrangularte el
alma y la conciencia.
Cuando sientas que
pasa y lo respires
sabrás que ya no
es más
un destello que se
trajo consigo
el temblor de los cuerpos
que en la muerte se hermanan,
cuando veas sus fantasmas recorriendo tu casa
con su carga de
horror en las cuencas vaciadas,
cuando el grito se
esconda en tus arterias
y tiembles por las
noches,
habrá empezado la
guerra, nuestra guerra,
aquí, del otro
lado.
Matchornicova
Austria
Es evidente que anda suelta,
sus cadenas que jamás existierón
palpitan en la esencia del hombre,
en los tiempos y el espacio.
Evidente como la muerte...
Evidente como el odio...
Dime pues
cómo he de cantar al amor. Es que
no encuentro herramientas
y la voz del desastre inminente
se adelanta con otros cuerpos
mutilados.
Paradójico silencío de algunas esferas
estremece el sílencio
...¡ estremece !
*No hay verso capital, ni recurso azul de madrugada.*
El dolor aprieta,
se adueña
de la evidencia que anda tan suelta...
Alemania- 1924-2000
O que eu
aprendi nas guerras
A marchar no ritmo de braços e pernas
Como bombas bombeando um poço vazio.
A marchar numa fila e sozinho no meio,
A enterrar em travesseiros,
Colchões de penas,
O corpo de uma mulher amada.
E a gritar "mamãe"
Quando ela não pode ouvir,
E a gritar por deus
Quando eu não creio nele,
E mesmo que acreditasse nele
Eu não lhe falaria sobre a guerra
Como a uma criança não se fala
Dos horrores adultos.
Que mais eu
aprendi.
Aprendi
A reservar um caminho para a retirada.
Em terras estrangeiras
Alugar um quarto em hotel
Perto do aeroporto ou da estação de trem.
E mesmo em cerimônias nupciais
Ficar sempre de olho na pequena porta
Com o sinal "exit" em letras vermelhas.
Uma batalha começa
Com tambores rítmicos para dança e termina
Com uma "retirada ao amanhecer".
Amor proibido
Algumas vezes também começa e acaba assim.
Mas acima de tudo
Aprendi a sabedoria da camuflagem,
Não ficar visível, não ser reconhecido,
Não me distinguir daquilo que me cerca,
Nem mesmo de quem amo.
Que pensem que sou uma moita
Ou um carneiro,
Uma árvore, a sombra de uma árvore,
Uma cerca viva, uma pedra morta,
Uma casa, o canto de uma casa.
Se eu fosse um profeta
Teria diminuído o brilho da visão
Escurecido minha fé com papel negro.
E quando chegar meu tempo,
Endossarei a camuflagem de gala do meu fim:
Com branco de nuvens, bastante azul de céu,
E estrelas infinitas.
Tradução de Millôr Fernandes-
envio Rui Mendes
Indiferente
observo las nubes que se
arrinconan
en el cielo.
Como un nino que juega
dibujo con la mano
figuras monstruosas,
máscaras de brujas y magos,
torpes elefantes que se disipan
y se recomponen
como apariciones de un
carrousel televisivo.
Siempre igual,
siempre eterno muchacho.
Y en mi pecho
se menean los fantasmas
de revoluciones incompletas,
de libertades negadas,
de igualdades quebradas
en el umbral de los egoismos
renacidos
de las cenizas de un fuego
arcaico,
ya apagado.
Inutilmente
grito mi rabia al viento:
mis palabras rebotan
en las puertas cerradas
de solidaridades ya olvidadas,
desgastadas desde hace tiempo,
y la unica ventana abierta
emana una luz debil
insuficiente para la oscura
càmara
de nuestras conciencias
adormecidas.
CENERI FREDDE
Pigro,
osservo le nubi che si rincorrono
nel cielo.
Come un bimbo scherzoso
disegno con la mano
visi di giganti minacciosi,
maschere di streghe e di maghi,
goffi elefanti che si sciolgono
e si ricompongono
come disegni di un carosello TV.
Sempre uguale,
sempre eterno fanciullo.
E dentro il mio petto
s’agitano i fantasmi
di rivoluzioni incompiute,
di libertà negate,
di uguaglianze infrante
sulle soglie degli egoismi
che riaffiorano dalle ceneri
di un fuoco antico,
ormai spento.
Invano urlo la mia rabbia al vento:
le mie parole rimbalzano
sulle porte chiuse
di solidarietà ormai dimenticate,
cancellate dal tempo,
e l’unica finestra aperta
emana solo una debole luce
insufficiente a rischiarare la stanza buia
delle nostre coscienze addormentate.
Khalil Gibrán
Líbano, 1883-1931
La Paz
La Tempestad, se apaciguó tras arquear las ramas de los árboles y reclinar
todo el peso de su furia sobre el cereal de los campos. Las estrellas surgieron
como maltrechos resabios de truenos lejanos, y el silencio ganó el espacio como
si la Naturaleza nunca hubiera librado su batalla.
En ese momento, una joven mujer penetró en su habitación, y se hincó de
rodillas junto al lecho gimiente. Su corazón desbordaba de agonía, pero pudo
finalmente despegar los labios y decir: "¡Oh! Señor, haz que regrese a
salvo al hogar. He Agotado las lágrimas y nada más puedo ofrecer, oh señor
magnánimo y misericordioso. Mi paciencia se ha consumido y la calamidad busca
apoderarse de mi corazón. Sálvame, Oh
Señor, de las tenaces garras de la Guerra; líbralo de la Muerte despiadada pues
está a merced de los poderosos. ¡Oh Señor! salva a mi amado que es Tu hijo, del
enemigo que también es Tu enemigo. Desvíalo del sendero impuesto y guíalo hasta
las Puertas de la Muerte; deja que me vea, o ven y llévame con él".
Un joven entró serenamente. Tenía la cabeza cubierta por una venda empapada
de la vida que se le escurría.
El joven se le aproximó recibiéndola con lágrimas y risas; luego tomó su
mano y se la llevó a los labios encendidos.
Y con voz impregnada de lejana tristeza, de la dicha del reencuentro, y de
la incertidumbre de su reacción, le dijo: "No temas, pues yo soy la causa
de tus ruegos. Alégrate, que la Paz me ha traído a salvo hasta ti, y la
humanidad nos ha devuelto lo que la codicia intentó quitarnos.
No te entristezcas; sonríe, amada mía. No te asombres, pues el Amor está
dotado
de poder para alejar a la muerte, y de encanto para conquistar al enemigo. Soy
tuyo.
No me contemples como a un espectro que emerge de la Morada para visitar la
Morada de tu Belleza.
No temas, pues ahora soy la Verdad, surgida del fuego y las espadas para
revelar a los míos el triunfo del Amor sobre la Guerra. Soy la Palabra que
anuncia el comienzo de la dicha y la paz.
Luego el joven enmudeció; sus lágrimas hablaban el lenguaje del corazón.
Los ángeles de la Dicha rodearon aquella morada, y los dos corazones recobraron
la unidad que les había sido arrebatada.
Al alba los dos permanecieron de pie en medio de los campos, contemplando
la belleza de la Naturaleza herida por la tempestad.
Tras un silencio profundo y reconfortante, el soldado miró el sol naciente
y dijo a su amada: "Mira, la Oscuridad está dando a luz al Sol".
Invita a tus amigos a suscribirse:
Ilha Negra / portugués- Isola Nera/ italiano- Isola Niedda/sardo. impaglioneg@yahoo.es
Graciela Wencelblat
Desconoce porqué
perdió :
el sonido de campanas
el color de las cortinas
las bailarinas de los cuadros.
¿Porqué los pájaros dejaron de volar
y se borró el azul de todos los instantes?
Intuye que el aire y viento
se cansaron de penas
de muertes
dejaron miles de rosas quebradas
en el patio.
Terca insiste y sigue sin
entender.
En el caos una mano se
muestra sosteniendo la luna.
Ahmed Hachem Eraissouni
Arcila -Marruecos-, 1960
Bajo el techo de
Tánger
Construimos la vida
cuerpo a cuerpo.
Viene la muerte
y nos arrebata la
vida:
el alma...
Cuántos senderos
atravesarás,
¡Oh, camellero!, antes
de que despierte
la mujer de tu
embriaguez.
Cuántas manos tendrás,
¡oh, arruinado!,
después de vaciar la
aurora
en el ombligo del
gameto.
O dime, pequeña,
cuánto sudor limpiará
el embrión de las olas.
Desde aquí inició su
viaje
el maquillador de mis
zapatos.
No estaba ebrio como
de costumbre,
no llevaba los ríos
bajo su axila,
pero su sol se detenía
brillando bajo un
cielo anticuado
cuyas jarras anegaron
la puerta de la ciudad.
¿Derramó la locura
sobre mi calcetín?
¿Borró el día con la
fatiga del marinero?
¿O solamente consideró
que las noches son sermones?
Y así,
con mi fusil al hombro
contemplo la copa del
compañero.
iOh, muerte enamorada!
¿Cuántos cuerpos
deshabitarás esta tarde?
¿Cuánto papel
gastarás?
Luna en medio del
camino,
una mano apretada
sollozando en la
hoguera.
El amanecer de las
moscas no era nublado,
ni navegaba en el
polvo de la nada.
Anocheció
y el mar se replegó,
inclinándose un poco
hacia el lado izquierdo:
el lado del gemido.
Se inclinó un poco
hacia el Tánger enterrado.
La barca todavía no se
acercó a la orilla,
los remos aparecían
moverse
mientras los marineros
agujereaban las
escaleras del agua,
y las redes desnudas.
Salvos de su
pasión,
empezaban a limpiar
los árboles con el barro...
En el recuerdo
dejaremos nuestras estacas,
nos alegraremos de las
jarras llenas de auroras
que llegan hasta esta
orilla de Tánger,
hasta una oscura
noche.
Una noche que se
extravía en las miradas.
de Sobre el tiempo caminan
los árboles
Dardo Dorronzoro
Lujan, Argentina, 1913-1976
Me declaro culpable, muy
bien, pero
debo advertirles
que ya ustedes me mataron,
me enterraron,
me borraron todas las
arrugas y las lágrimas de mis hermanos,
y me dijeron
que te diviertas con los
gusanos, pero olvidaron
de borrar
las huellas
que mis pasos marcaron
en tantas calles y caminos
del mundo.
Mário de Andrade
Brasil, 1893-1945
Perdóname por ir así buscándote
tan torpemente, dentro
de ti.
Perdóname el dolor, alguna vez.
Es que quiero sacar
de ti tu mejor tú.
Ése que no te viste y que yo veo,
nadador por tu fondo, preciosísimo.
Y cogerlo
y tenerlo yo en alto como tiene
el árbol la luz última
que le ha encontrado al sol.
Y entonces tú
en su busca vendrías, a lo alto.
Para llegar a él
subida sobre ti, como te quiero,
tocando ya tan sólo a tu pasado
con las puntas rosadas de tus pies,
en tensión todo el cuerpo, ya ascendiendo
de ti a ti misma.
Y que a mi amor entonces, le conteste
la nueva criatura que tú eras.
Graciela
Bucci
Argentina
A pesar de
qué importa
si de tanto andar
descalzos se desangran los pies en el camino
y el camino en
realidad son sólo vidrios
si la lengua se
anuda en el pecho y el pecho se hace tiento y la sujeta
si el oído
fabrica la pared
y la pared vomita
frases y las frases confunden el eco
si en cada ojo se
nos clavan astillas
porque las astillas
son mejores
que mirar la
inmundicia que acecha
qué importa
si de las manos se
aflojan los tornillos y las piezas de acero
porque nos dimos
cuenta tal vez tarde
de que también era
posible la caricia
y qué si aquello no
si esto de hoy sí
si la piedad si el perdón si el olvido
si el humano si el ser
si poder ser
a pesar de.
del libro
"Un orden diferente
Santa Rita do Passa Quatro, Brasil-
1939
Outra dúvida
Não sei se é
amor
ou
minha vida que pede
socorro
De Invenções do Desespero (1973)
Enrique Caballero Arias
Venezuela
¡¡¡Al Fin!!!
¡Ya!
hurgando libracos literales
conseguí
tu identidad...,
esa
donde se inmersa a través
de la verdad en tus ensueños
que de azures tonos
matizas a la vida embelleciendo
al sentir del amor en sus secuelas.
Al fín
se afianzan las sospechas de otra
mujer
que en la plenitud del sentimiento
es la misma que ama,
sufre, triunfa, es infinita
en lo que lleva entre su corazón de
mujer enternecida.
Ella, que eres tú
se enamora del volar entre sus plumas,
con
tonos del agua, mar, ríos, afluentes,
arroyitos, lagunetas y cascadas.
Al fín hallé a la femenil poeta
que sabes darle el sabor de chocolate,
a las fresas del vientre
desde el alma.
Jorge Bousoño González
Ciudad de La Habana, Cuba
Bitácora de mi pupila
Oleadas de pasado
salpican el contén
con su nocturno lleno de surcos
y pasiones
otras quedaron
el que partió
pues "mano franca"
triste el que queda
para negarse a sí mismo
con tanta ráfaga de odio
de compra venta
de timo y corrupción
¡hola contén!
amando...
Gösta Agren
Nykarleby- Finlandia
(1936)
Cárcel
Mientras hubo
una posibilidad de huir
se quedaron todos
en la cárcel.
La posibilidad de escaparse
era una libertad que nadie
quería perder.
Traducción de Francisco J. Uriz
John Donne
Gran
Bretaña, 1572-1631
Ningún hombre es en sí
Equiparable a una isla;
Todo hombre es un pedazo del
continente,
Una parte de tierra firme;
Si el mar llevara lejos un terrón,
Europa perdería
Como si fuera un promontorio.
Como si se llevara una casa
solariega
De tus amigos o la tuya propia.
La muerte de cualquier hombre me
disminuye,
Porque soy una parte de la
humanidad.
Por eso no preguntes nunca
Por quien doblan las campanas,
Están doblando por ti.
Oswald de Andrade
Brasil 1890-1954
3
de maio
Aprendi com meu filho de dez anos
Que a poesia é a descoberta
Das coisas que eu nunca vi
Fte: Poesia.Net
David Leo García
España
Voy a comprar el pan, como el lobezno
que, una vez que ha sedado a su manada,
ha de seguirles prolongando el sueño.
Por un momento pienso: en esta miga
se agrupa nuestra vida, nuestra pérdida,
victorias, perlas, vómitos. Comerla
va siendo la manera de aplazar
el cheque al portador de nuestra muerte.
Pero la palpo y veo lo contrario:
no llevo sino tres barras de olvido,
seiscientos gramos húmedos de muerte,
que el nutriente que late en esta bolsa
propina prepotencia de los cuerpos
y desprecia la esencia de los hombres.
Subo las escaleras de mi casa,
doy su ración de muerte a cada uno
de mis parientes.
Bendice dios nuestra salud amén.
de
su libro Urbi et orbi, XXI Premio de Poesía Hiperión.
Fuente portal de poesia
Piedra retorcida
piedra retorcida en la miopía de las horas
las agujas se disuelven
reloj sin nubes
campanadas mudas obcecadas por ángeles
enjugadores de desiertos
& dejen
que en este momento reine el silencio
en su cuerpo las antiguas historias
el
espejo en los ojos de la
ceguera
cuidado
el silencio devora
-la muerte anuncia el juego-
es su pavor de quedarse sola
nos
toca quiere intimidad
bailan en el suicidio del sol
pájaro virgen en nidos de sangre
esparcido como semilla de piedra
¿cómo ahorcar el horizonte en la punta de esos ojos?
preso en la red
en mis huesos
dentro del nombre húmedo
sumergido en el aborto
& los
días circulares
descienden por el borde de los ojos
me veo entrar por entre sus ojos
ahogada en el tiempo
¿cuántas piedras habitan el abismo?
Salta- Argentina
A modo de conclusión
Es un rostro asombrado el que me espía
por el cristal que cuelga del fracaso.
Es el rostro de un muerto.
Ayer han enterrado al que soñaba
con milagros marinos, con pesadillas
tales
como el rostro de un dios en el espejo,
como su rostro odioso sobre el mío,
como mi rostro espiándome la tierra,
mordiéndome en el sueño del cansancio.
Siempre es lo mismo.
Hoy no han traído flores a este sitio
y la tristeza es tanta
que uno se pone a escribir
y así se pasa el día.
(de La soberbia del monje, 1996)
Patricia Damiano
Buenos Aires- Argentina
Schakal (versión 2)
Dormir uno, solo.
Invertir el pacto, entrarse el resplandor de los cuchillos,
esperar la sonrisa.
Mirar el azogue en la vigilia
y estrangular el sueño del otro
y dentro,
azul,
llorar el bosque, la arena, llorar el pájaro.
Debo a la culpa los juegos mi destierro,
los pedazos morirlos, perfil azul, la piedra alba,
morirte en los cristales,
rehacer la horca.
La torre, que habitabas.
Y ahora soy la mitad del pacto,
la pesadilla y tu misma savia y el aire
la tristeza mi cruz tu laberinto.
Calvicie criatura
cruel
y así
así
sí
Puerto Rico
Todo es inútil
Inútil es todo
Yo lo siento
Estoy cansado
No me digas versos,
una voz en la
calle, llama y otra
Le responde. Dos
manos se entralazan
Defi que el
‘amol’ apesta:
Love stings…Orates de
Alá
Carniceros judíos
Un ardiente pantano de sangre y leche.
Por los muertos retoños
Hoy el parque es puro escombro
Todo es inútil
Fugitivo tiempo
Al que no daré pausa.
Vivir es eso:
Ser eterno en tres segundos.
El color del véspero
El color dulce y anal de los soldados ciegos
Que no pueden pensar, ni ser auténticos.
Hipnotizados de un deber cobarde, -de no se que
falsas patrias-
Es inútil, con sus caras de bebés
Súbito pienso en sus madres… las abuelas… sus
soñadoras hermanas…
Es inútil, es inútil, no queremos amarnos ni un
poquito
Ya yo me voy, yo ya me voy… yo ya ....me voy por ahí…
Voy ha empezar a barrer las cenicientas y rotas veredas.
(Aunque debería armarme de valor y acaso entrar a
escena).
Lady López Zepeda
México
Una mujer camina sola
Una mujer camina sola
por el filo de la noche,
memoria de su sombra.
Retorna al designio:
agua y niña.
Sus pupilas fulguran en llamas,
laúd de luna,
acorralada,
entreabierta.
Mineral de hojas,
espiga de su sangre.
Tierra abierta al aire,
soledad sin nadie.
Dulce navío
y la niebla pasa
mientras baila suspendida en el polvo,
convalece: errante, iluminada.
David Antonio Sorbille
Argentina
Es cierto que nunca te fuiste
sólo tomaste de prestado
el último peldaño que lleva al cielo
y ahora caminas
de nuevo entre nosotros
alterando el orden
de lo injusto
silbando la canción
del alma libre
haciendo que la pausa
de nuestra furia cotidiana
se transforme en ternura
y entonces atrevernos
a rescatar la flor
que tu poesía nos legó
porque sí un verso
dice lo que somos
se debe a que la semilla
tuvo el destino final
de los que como tú
abrieron las puertas de la vida
y llevan un niño en la mirada
(de “Ofrenda Lírica”, Ed. 3+1, 2003)
Elsa Tió Puerto RicoInventario de la Soledad
Te esperé junto al mary me volí de piedrahasta que regresastepor la ruta del viento y de la espuma,y entre tus manos me volví transparentecomo la música del marsobre el silencio
Elías Letelier
Chile
Abandono
Asisto al despojo del día
con su luto de marfil herido,
a la ausencia del que no volvió de
la guerra,
que sin decir su nombre
quedó clavado en la monarquía del
silencio.
Sin ser carpintero ni ir más lejos,
hago todo lo que pertenece al
martillo:
me voy de golpe en golpe cantando
por el tajo abierto de la madera.
No tengo que cerrar los ojos
ni amanecer en la hoguera de la
noche
para escuchar la navegada voz de la
sal
que se ahoga en el imperio del
agua.
Concurro al mundo sombrío del
espejo,
al murmullo de una vasija rota,
a una figura estática que duerme
en la lengua metálica de un espejo
roto;
pero , por sobre todo esos
guijarros y derrumbres,
yo acudo a la ansiedad de una
campana
que no puede sonar.
Amalia Carrera
Bucaramanga, Colombia
Cuando
la noche despierta y el pensamiento duerme,
Digo
flor en soledad.
Y
digo LIBERTAD,
Cuando
noche y pensamiento vuelan.
Y se
enreda la noche
Y se
desquicia el pensamiento
En
una sola mirada a mi falda
LLENA
DE LAS MANOS DE MI MADRE.
Verónica Pedemonte
España
A M. R.
(Que estas en la tierra)
como un fruto de agua sin azúcar,
te veía paseando por la orilla
o merendando en casa.
Te quebraron las piernas
te cerraron los ojos,
tu voz de aguamarina no se oye.
Por más que los gobiernos
silenciaran tu nombre
te recuerdo un diciembre caluroso
jugando con la estrella de mi árbol.
De: Temerarios, de Diario de un rebelde
Cuba
los fantasmas apagados de chaquetas grises;
llevan sus cruces a la espalda
sus huesos saqueados
sus silencios.
bajo la tenue luz de los antiguos páramos
en las cuencas vacías de la sombra
en la telaraña del invierno que les cubre.
arrancando los retoños de sus oquedades
despliegan los jirones de sus viejas banderas
atraviesan la ciudad de polvo
huyen del reloj en caravanas…
y una estela de pájaros que se evapora
deja de brillar en la añoranza.
una corriente
un badajo
y su gran elucubración de péndulo insondable
añora la disipación, la tregua en el jaspe
donde titila la luz,
un horizonte plagado de agua donde se pueda
volver a nacer
y sea la pisada el instrumento que llene el
hueco de los pasos.
Clara Vasco
Argentina
Las aves
El ya no vive cerca
Se mudó a otra mujer
Sus brazos se alargan con la lluvia
Para tocar el desamparo de las aves
En los puertos por donde viaja su alma
Yo
Pasajera del día
Más frágil que las aves
Saludo a la distancia
El habita sin embargo en mí
Polizonte
Hace maniobras en el agua de mi cuerpo
La tarde se ha puesto transparente
Es un sombrero de copa
La hojas anidan en el pavimento
El frío es un cuerpo que canta
Fuente: el momo. blog
Valparaíso, Chile,
en 1953
Casa poblada de pájaros
Es la
felicidad completa
En Él
todo brilla
Como
joyas en un espacio infinito
Como
cielo en la cordillera
Cuando
quitamos los ojos de Él
Perdemos
la felicidad
En su
rostro se retrata la paz
La
esperanza la fe y el amor
Él es la
imagen completa de la alegría
La
palabra felicidad comienza con fe
Y termina
con dad
Porque no
hay mayor alegría que dar
Y es
imposible hacerlo bien
Si no se
tiene dentro la fe
Necesitas
la fe
En ti
mismo en el hombre y en Él
Para que
ella te invada
Primero
tienes que vaciarte
De todo
lo antiguo
Esos
trastos inútiles
Que
ocupan espacio en tu interior
Necesitas
vaciarte de todo
Para
recibir al Todo
Para
recibirlo a Él
Ahora
reside en mi
En mi ser
entero
Este Ser
inmenso
Que es Él
Como el
ave anida en la rama
Como el
árbol se puebla de pájaros
Así se
llena mi casa de Él
Arabella
Salaverry
Costa Rica
Sobre
la piel desnuda
Sobre la piel desnuda escribo.
Sobre la ardiente extensión
que me recubre
y me acompaña
por el tránsito largo de los años.
Sobre el poro
el pliegue
el perfil de las heridas.
Sobre los tajos
los rebordes
las filigrana de las cicatrices.
Sobre este desplome de silencio
con el que a veces responde
a las caricias.
O el alarido
con el que en otras invoca
las ausencias.
Sobre esta piel
que a ratos me contiene
pero también se torna inadecuada.
Sobre esta piel que puede ser mortaja.
Sobre la piel de fuego y frío.
Sobre esta piel
la mía
escribo.
En: Breviario del deseo esquivo. edición de la Editorial Costa Rica
Manuel Gahete
España
Confesión final
Si,
tiemblo, si. No miento más. Renazco.
Cabalgo bronces, brújulas, acentos.
Vibro en el ceno dulce de mi amada.
Me desconozco. Esparzo mi semilla.
Si
tiemblo, si. Me malvendí. Pretendo
reconquietar la abura. Los colores.
La mística en la cimbria del silencio.
las volcánicas ansias de mi boca.
el pájaro de sangre por mi vientre.
Mis alas que ya buscan
un ardido retorno en que ocultarse:
latebra entre tus manos que amanecen sobre el tálamo dócil
cuando acude la luz a tu cintura
y sacude el vértigo
una espiga de plata
la oropéndola.
Si, me
estremezco. Tiemblo. Me complazco.
Abro mi corazón a la simiente.
No juzgo mi pasado. Voy de paso.
Voy con el prisma urgente del deseo,
con mis dedos de fuego alos rincones.
Hurgo en los arrabales.
Urge una paz que alivie las heridas.
Vislumbro la esperanza en un otero álgido de espumas.
Me
arranco el corazón ya semillado.
Yo soy el que persigue los corales.
El que busca tu piel. El malherido.
El que clama las plazas por sie el viento retumba,
por si el hombre se olvida
de hacerse otra vez y no se arroba.
Yo soy el que mahiere cada fibra de fe por donde vagas.
Quien aprieta los labios contra el muro tensado de tu pecho.
El que desnudo implora una caricia
y tañe la dulzaina de nunestro amor cumplido.
Tiemblo
porque he de ser en luz y sombra.
Tiemblo ante ti y tiemblo ante los hombres.
Tiemblo ante Dios y tiemblo ante la muerte.
de: Capítulo del fuego. Alicante,
1989
Orlando Santana Cabrera
España
Los mirlos
Ese espantapájaros
al que el viento procura
gestos humanos,
no aleja a los mirlos
de los aguacates.
De rama en rama
picotean los frutos
que caen abichados
al pie del árbol.
Y, una vez saciados,
echan a volar
girando
sobre el monigote de paja
y desaparecen
dando silbidos
en el fondo azul del cielo.
Paulina Vinderman
Argentina
1)
La ventana del hospital
da a un baldío espeso de pasto
y de botellas rotas
(como cicatrices de batallas).
Un sauce milagroso crece en la
esquina que
da al cuartel.
Hospital de otro siglo, el
dolor que me ata
a la silla despintada también
es de otro siglo.
Las enfermeras corren con los
orinales
por corredores hundidos y no
reparan en él.
No estoy acá para curar mi
vieja herida ni mi insomnio.
Soy hija, se supone que las
hijas tienen salud.
En plena noche los azulejos
blancos destilan
una luz primitiva. Puedo seguir
un camino entre las
camas sin titubear.
Esa es mi luna, también la que
imagino
sobre las botellas como un
spot.
Comprendo su soledad (sin
hermanos)
en medio del cielo.
Comprendo las mareas, comprendo
a la locura
como un exceso de blanco.
He sido amada (no comprendida),
he sido aquel perro solitario
de mi primer poema,
que atravesó la calle para ser
mi amigo.
"¿Podríamos jugar mañana,
cerca del sauce?"
El amanecer está en un punto
muerto,
suspendido por una memoria que
semeja un barco
sin mascarón de proa.
(Igual que mi vida).
Rafael Valera Benítez
República Dominicana, 1928-2001
en la tierra más pura y permanente,
alta niña de lluvia, dulcemente
desde un tiempo de trigo descendida.
Viene el sueño a nacer, viene otra vida
por ti, por la paloma de tu frente,
es un rumor el mundo y de repente
nace vasto el milagro, sin medida.
Dueña del tiempo solitario, dueña
de una ciudad delgada en la que sueña
por tu mano movido el firmamento.
Es el amor ahora y sobre el mundo
eres llovizna, luz, amor rotundo
y estrella, sobre todo, de alto viento.
Soneto para un amor más grande
Marcos Silber
Buenos Aires Argentina
Corte de luz
La sorprendió a ella en su lectura.
También en la lectura me
sorprendió.
Como asalto fue, ruptura del fluir,
del caminar con las palabras
(o lo mismo, ir en la claridad).
Nos sorprendió (ya dije) a los dos;
a la querida (que cito)y a mí.
Hubo entonces como súbito acuerdo,
encuentro en la misma dirección.
Eso como no dejar de respirar,
no salirse de la luz
(o lo mismo, ir en las palabras)
retomar el mejor hacer, no dejar de
vivir;
estoy diciendo: a contrapenumbra
juntamos los cuerpos
y fiesta les dimos y celebración.
Rainer Maria RilkeAustria, 1875-1926
Sonetos a Orfeo- Primera parte- Soneto III
Un dios lo puede. Pero, ¿cómo, dime,
un hombre ha de seguirle por la angosta lira?
Su significación es desacuerdo. En la bifurcación
del corazón no hay templo para Apolo.
El canto tal como lo enseñas no son ansias,
ni súplicas por algo alcanzable al cabo.
El canto es existencia. Algo bien fácil para el dios.
Mas, ¿cuándo somos? ¿Y cuándo vuelve él
a nuestro ser la tierra y las estrellas?
Esto no es, oh, joven, para que lo ames, aunque
la voz fuerce tu boca luego, aprende
a olvidar lo que cantaste. Esto transcurre.
Pues en verdad cantar es hálito distinto.
Un hálito por nada. Soplo en el dios. Un viento.
Salman
Masalha
Al - Magar – Magra- región de Galilea- Palestina- 1953-
Jardín
De las pestañas de la
memoria
construí un jardín. Y planté
vides y melocotoneros
en un retal.
Y colgué racimos de campanas
en las moreras. Madurarán
en el verano.
También até cuerdas
que bailan con el viento.
Niños, que vienen a jugar
a las escondidas
reirán como
pájaros desdentados. Fruto
como la cara de una muchacha
que empujé a mis labios.
Ella se deslizó de mis manos
cuando florecimos,
y los pájaros
huyeron lejos de la tierra.
Y el jardín que mantuve
entre los azotes que di al aire
me abandona como palabras
que derramé en una lámina.
(Traducido
por Sergio Badilla Castillo)
Álvaro YunqueArgentina- 1889-1982
Mercachifles
Les propuse cambiar
mis rosas rojas
por sus lechugas o por sus patatas.
Me las dieron podridas... ¡Malandrines!
¿No los voy a rajar de una puteada?
http://www.todotango.com
Argentina. 1914 - 1984
Todos
los días una cucharada
Ahora que nombro al cientopiés esbelto,
río de palmas de mano, ceniciento trirreme,
que me caiga en la cara, me entre
por un ojo, revolcándose horrible entre pestañas,
que rompa sus anillos y me deje
cubierto de patitas furibundas, de veneno
y desgracia.
Rostro de mediodía,
aprende el cientopiés, la ignominiosa
necesidad de irse secando,
y mira: no estés triste, no te vayas por ahí
contándole tu vida a las personas.
Esto es nada, un dibujo que dejaron al irse
los pobres, pobres viejos,
una carpetita donde servían el té, y ahora
a lavarse las manos para ir a dormir.
Arturo Corcuera
Perú, 1935
El perfil de Fidel
Para hablar de
Fidel
hay que cederle
la palabra al mar,
pedir su
testimonio a las montañas.
El Turquino
canta y cuenta su biografía,
los pájaros la
propagan,
saben su edad y repiten
su nombre.
La edad de Fidel
es la edad de
los framboyanes en flor,
la enhiesta edad
de su barba verde olivo.
Todos lo
sabemos,
los héroes no
tienen edad,
tienen historia,
hacen la
historia,
son la historia.
No lo arredra la
cuadratura del Pentágono
ni las bravatas
al rojo de cara pálida
en la hora
oscura de la Casa Blanca.
Quien lo dude
puede ver en alerta al héroe
y un millón de
cubanos cara al Norte
en el malecón de
La Habana.
Él es América
Negra,
América Hispana,
América Andina:
el perfil de Fidel
es el perfil
de América
Latina.
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